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ENTREVISTA Arturo Climent Bonafé ABAD DE LA SEU DE XÀTIVA
«A través del arte y de la cultura también se evangeliza y se anuncia a Jesucristo» A. Garzó, Xàtiva ARTÍCULO
PUBLICADO EN EL DIARIO «LEVANTE, El Mercantil Valenciano» EN SU EDICIÓN DE "LA
COSTERA, LA CANAL, LA VALL D'ALBAIDA", EL 26 DE ENERO DE 2006
Su «apostolado de papel» va por la entrega número 36; suma 32 años de sacerdocio y en La Seu de Xàtiva ha desplegado una fecunda labor en la que el patrimonio ha sido protagonista. Ha estado diez años de párroco en Agullent y otros diez en L’Alcúdia (La Ribera). El próximo sábado cumple diez años al frente de La Colegiata.
-Diez años es un momento para hacer un gran balance. -Hay de todo; hay momentos muy buenos y cosas como la creciente secularización que se da en España, que nos preocupa. Pero sin ir más lejos, la pasada Navidad lancé la idea de apadrinar niños de África, que yo pensaba que interesaría a unos pocos, y al final hubo 76 apadrinamientos. Es un ejemplo, uno sólo, de las sorpresas que te da Xàtiva.
-Sorpresas que a veces serán negativas también, ¿supongo? -Las hay, sin duda. En ocasiones tienes una idea y ves que no hay respaldo, pero también quiero ser comprensivo: Xàtiva es una ciudad en la que hay mucha actividad. No se puede acudir a todo.
-¿Está satisfecho al contrastar sus objetivos y sus logros? -Yo llegué con el objetivo primordial de evangelizar, y creo que eso ha marcado toda esta etapa. Yo estoy aquí para anunciar a Jesucristo, básicamente.
-Pero los que no son fieles, a usted le ven como el mayor valedor del patrimonio de La Seu. -En 1996 prometí al arzobispo que velaría por el patrimonio de La Seu, un patrimonio que recibí apuntalado. Me he dejado gran parte de mi salud en ello; sé lo que digo. Lo que ocurre es que eso es también evangelizar; no es otra cosa. Es evangelizar a través del arte, de la cultura... Con el museo parroquial, con las 23 obras de arte restauradas, con los cuadros; con todo eso también se evangeliza y se anuncia a Jesucristo.
-Una opción cara. Usted ha hecho célebre aquello de «ingresos de parroquia gastos de catedral» --Es que La Seu tiene muchísimo. La Seu es la Colegiata, Sant Feliu, Sant Josep, el Palau, es el albergue... Pero también he difundido mucho el tota pedra fa paret y no nos ha ido nada mal. De todos modos, una cosa es sufragar un cuadro, un panel cerámico, que como mucho puede costar 3.000 euros, y otra cosa son las grandes intervenciones, que son inabordables para nosotros.
-¿Qué esfuerzo destacaría? -Sant Josep. En el 96, aquello era una iglesia en ruinas y un corral de gallinas. Gracias a la ayuda de los fieles y las subvenciones de la diputación, la ermita se ha transformado; está irreconocible. Hasta el arzobispo nos felicitó y dijo que muchas parroquias importantes envidiarían un templo así.
-¿Y qué será lo próximo? -Tiene que ser necesariamente, la casa de San Jacinto Castañeda, en la que apenas se ha intervenido desde que la compramos, y terminar El Palau de L'Ardiaca.
-¿La fachada norte estará lista para La Llum de Les Imatges? -No habrá problema. Era la obra más urgente de toda La Seu. A la fachada sur, en cambio, es imposible llegar a tiempo al 2007.
-¿Por qué se desprende de bienes patrimoniales La Seu? -Se desprende de poco. Vendimos tres campos de cultivo, alguna cosa más... Lo único que hace la Seu es poner al día lo que posee y dejar lo que no tiene por qué gestionar, como el quiosco, que era un chorro de pérdidas.
-La Seu también se embarca en grandes celebraciones. -Hemos celebrado los aniversarios de Alejandro VI y Calixto III; el IV centenario del Miracle del Lliri. El Año Jubilar fue una apoteosis... La Seu está muy viva.
-36 libros editados, cientos de artículos publicados en los periódicos..., ¿Su «apostolado de papel» debe ser agotador? -Escribí mi primer libro en 1981. Era Una experiencia viva... y ya me acerco a los 40 libros. Escribo por que mi predicación se queda entre las paredes de la Iglesia, pero un libro puede llegar a donde no te imaginas. Yo, además, los escribo con un estilo muy claro, muy directo: voy al grano. Hay algunos, como el de la Confesión, que van por la novena edición.
-Dicen que la Seu es mediática. -Un periodista me preguntó una vez si una columna evangelizaba, y yo le contesté y le contestaría de nuevo, que sí; rotundamente sí. Los artículos que publico en los periódicos, además, llegan a gente distanciada de la Iglesia.
-Después de diez años, ¿puede motivarle aún La Seu? -Totalmente. Conservo ilusión de misacantano, Eso no quita que lo pase mal. Esta tarea da disgustos, te sube la tensión. El trabajo pendiente me quita el sueño, pero la ilusión permanece intocable.
Sus ciclos están marcados por los diez años, ¿Toca cambio? -No lo se, Es verdad que así ha ocurrido, que he estado diez años en cada lugar, pero es de sobra sabido que esto no depende de uno.
-¿Algo sabrá? -No lo sé, no. ¿Es que tengo que marcharme ya, precisó?
-Bueno, que no sea yo. Si un fiel se lo pregunta, ¿qué le dice? -Que me llevan a otro sitio no me lo han dicho, así que, de momento, le contestaré que continúo.
-Quién le iba a decir que volvería a Xàtiva veinte años después... -Estuve en La Merced dos años y un mes, del 74 al 76. Fue mi primer destino, aún como vicario.
«Critico al poder ahora, y también lo hice con el no a la Guerra»
A. Garzó, Xàtiva -Sus críticas al Gobierno Central, del PSOE, son abundantes. -Mi postura con los políticos es siempre la misma; ahora y antes. Critico al poder, ahora, y lo hice con el no a la Guerra de Iraq. Me opuse a esa guerra tajantemente y eso me creó muchos enemigos en el PP incluso a nivel local. Y por cierto, la izquierda me aplaudía.
-¿Y ahora? -Ahora no dicen nada, pero yo ya sabía lo que vendría. Me da la impresión de que para la izquierda ya no soy ese gran abad que tanto alabaron hace tres años. Pero es que yo no actúo en función de los políticos, yo soy el mismo siempre. Y ante esta campaña laicista y en contra de todo lo católico, o con la dichosa clase de religión, no me puedo callar, aunque sé que esas críticas no gustan a todos.
-¿Tanto le erosionó el no a la guerra, una postura pacifista? -La gente no se lo puede imaginar. Tuve problemas serios, muy gordos; hay quien recordará algún episodio... pero no quiero insistir. Sólo diré que padecí muchísimo por el no a la guerra.
-El relevo papal ha sacado a debate muchas cosas, entre ellas el talante de los prelados ¿Usted sería progresista o conservador? -Ese debate no es nuevo, ha existido siempre. Mi doctrina es la del concilio Vaticano II; es la que he estudiado. Es una doctrina eminentemente eclesial. Predico el Evangelio de un modo sencillo, claro, muy directo... Así es como soy. No me siento conservador ni tampoco progresista.
-Ya veo que es difícil sacarle de la equidistancia ¿Y en lo personal? -En lo personal, pues no hay duda tampoco: una persona cristiana y un sacerdote que está plenamente enamorado de Jesucristo. Mi carta verde es el Evangelio.
-¿Y Benedicto XVI, cómo es? -He de decir que yo tenía mis reservas, lo reconozco. Tuve la ocasión de conocerle personalmente cuando era el temido cardenal Ratzinger. Y ahora, con lo poco que lleva de papa, ya lo tengo clarísimo: ha hecho manifestaciones y gestos muy buenos con los que esa fama de duro se desmorona. Creo que será otro Juan XXIII, pero en un plan más intelectual.
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