DUODÉCIMA ESTACIÓN
Jesús muere en la cruz
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V. Te adoramos, Cristo, y te
bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
[Comentario por S.Alfonso María
de Ligorio]
Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía, consumido de
dolores y exhausto de fuerzas su cuerpo, inclina la cabeza y expía en
la Cruz.
OH difunto Jesús mío. Beso enternecido
esa Cruz en que por mí habéis muerto. Yo, por mis pecados, tenía merecida
una mala muerte, mas la vuestra es mi esperanza. Ea, pues. Señor, por
los méritos de vuestra santísima muerte, concededme la gracia de morir
abrazado a vuestros pies y consumido por vuestro amor. En vuestras manos
encomiendo mi alma. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo,
y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que
vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed
de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío, etc.
[Alternativa al comentario anterior. Comentario
por S.S. Juan Pablo II, El Grande]
Jesús clavado en la cruz, inmovilizado en esta terrible posición, invoca
al Padre (c.f. Mc 15,34; Mt 27,46; Lc 23,46). Todas las invocaciones
atestiguan que el es uno con el Padre.«Yo y el Padre somos una misma
cosa»(Jn 14,9); «Mi Padre sigue obrando todavía, y por eso oro yo también»
(Jn 5,17).
He aquí el más alto, el más sublime obrar del Hijo en unión con el Padre.
Sí: en unión, en la más profunda unión, justamente cuando grita: Eloí,
Eloí, lama sabactani?: «Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado?»
(Mc 15,34; Mt 27,46). Este obrar se expresa con la verticalidad del
cuerpo que pende del madero perpendicular de la cruz, con la horizontalidad
de los brazos extendidos a lo largo del madero transversal. El hombre
que mira estos brazos puede pensar que con el esfuerzo abrazan al hombre
y al mundo.
Abrazan.
He aquí el hombre. He aquí a Dios mismo. «En El... vivimos y nos movemos
y existimos» (Act 17,28). En El: en estos brazos extendidos a lo largo
del madero transversal de la cruz.
El misterio de la redención.