Interior de la Seu 1
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Para facilitar la visita a la Seu sería conveniente dirigirnos ahora a la entrada y empezar por la izquierda, y nos encontramos con el primer altar donde se venera la imagen de Cristo crucificado llamado «El Cachorro», original del escultor setabense Francisco Bolinches. La imagen expresa la bondad y el dolor de Cristo que muere amando a la humanidad. Sigue la capilla y el retablo en madera de tipo barroco con la imagen de la Milagrosa de 1960. |
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| Habría que resaltar la capilla y el retablo de San Jacinto Castañeda, hijo de Xàtiva, dominico misionero en Tonkín dio la vida por el evangelio que predicaba ofreciendo supremo testimonio de amor a Cristo y al prójimo. La imagen es antigua y el retablo de 1953. |
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A esta capilla sigue la dedicada a San Félix patrono de Xàtiva y titular de la iglesia, sede de la antigua catedral de Saetabis. El retablo es de 1954 y la imagen fue bendecida en 1950. |
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Siguiendo por el crucero contemplamos el retablo de La Piedad. Este retablo representa el drama del Calvario, Jesús, muerto es desclavado de la cruz y depositado en los brazos de su madre, la Virgen María. El apóstol y evangelista San Juan está arrodillado y sosteniendo la cabeza del Redentor, la corona de espinas figura a los pies del apóstol; María Magdalena , colocada a los pies de Jesús, lleva en sus manos el lienzo mortuorio. El centro lo ocupa la Virgen y Jesús, un cuadro precioso; María, Mater Dolorosa, con inmenso cariño sostiene la mano izquierda de su hijo, el puñal simboliza el dolor que, como madre del Redentor, sufre y aguanta, mira a Jesús con dolor y ternura a la vez. Jesucristo en el regazo de su madre, está como dormido, sangrando, el Varón de dolores, taladrado y muerto. Las cuatro figuras ocupan el primer plano del retablo. Detrás de la escena principal se ven tres personajes, Judas, el traidor, antes de suicidarse, Nicodemo, aquel que fue de noche a ver a Jesús y José de Arimatea, quien prestó el sepulcro nuevo para enterrar a Jesús en el jardín cerca del Calvario. Un gran paisaje con montañas hace de telón de fondo a todo el retablo. Se colocaron diversos grupos de figuras que representan escenas relacionadas con el hecho del Calvario: el enterramiento, los soldados haciendo guardia, etc. Una fortaleza en la cima del monte quiere ser la representación de Xàtiva con su Castillo, murallas y la Cova dels Coloms. Este retablo es de una sola pieza y está datado de principios del siglo XV. Durante la guerra de 1936 desaparecieron las puertas plegables que cerraban el retablo. |
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Continuando por el crucero llegamos a la capilla de Santa Lucía, con su imagen de buena factura y excelente escultor, del siglo XVIII; el sacerdote Vicente Ibáñez la adquirió en un antiquario de Valencia en 1951 y la regaló a la Colegiata. La imagen de San Pancracio Mártir se debe al escultor Francisco Bolinches. Llegamos a la capilla dedicada a la Virgen de la Cinta, imagen del escultor Arturo Bayarri. |
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Dos capillas merecen nuestra atención: el retablo dedicado a los desposorios místicos de Santa Teresa de Jesús, esa gran mujer y santa; la tabla es cuadrada; la santa andariega arrodillada y acompañada por Jesucristo y la Virgen María; las expresiones de los tres rostros son bellas, vivas, llenas de candor. Santa Teresa nació en Ávila el 28 de marzo de 1515; a los 18 años ingresa en el Carmelo. Cuando tenía 45 años emprende una nueva vida dentro del claustro y comienza la reforma del Carmelo: funda conventos, escribe obras y visita Castilla, Andalucía, etc. Murió en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Es doctora de la Iglesia y su fiesta se celebra el 15 de octubre. Siguiendo contemplando el retablo vemos como un calvario corona el ático y cinco tablitas se reparten por el rebanco y representan de izquierda a derecha: La Virgen, San Antonio Abad, Jesucristo con la Eucaristía San Antonio de Padua y el arcángel San Gabriel. |
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En la capilla que sigue a la puerta Este podemos contemplar la imagen monumental de Jesucristo resucitado, del escultor José María Ponsoda. Esta imagen procede de la antigua iglesia de San Agustín y está colocada sobre una hermosa peana de mármol instalada en 1997. |
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Le sigue la capilla y retablo de San Pedro. Todo este conjunto es de los más bellos que muestra la Colegiata. El retablo es del siglo XVII, madera policromada; sobre un rebanco decorado con pinturas modernas se levanta el cuerpo principal formado por la hornacina e imagen de Pescador. Cuatro columnas en planos distintos custodian la imagen, se remata con un pequeño ático con bolas, una pintura de San Pedro con el ángel que le liberó de la cárcel y el escudo de la familia Sanz. Durante la guerra civil también sufrió la destrucción, la imagen de San Pedro fue quemada y el retablo mutilado. En 1954 el Abad Vayá quiso reconstruir el retablo y en 1957 bendijo la imagen del apóstol que aparece sentado y con ornamento pontificales. San Pedro, pescador de Galilea, es convertido por Cristo en primer Papa, él confirma la fe de los hermanos y si fue capaz de pecar luego se volcó enteramente a Jesús y de él es esta hermosa profesión de amor: «Señor, tú lo sabes todo, tu sabes que te quiero» (Jn. 21, 17); estas escenas evangélicas quedan plasmadas en las diversas pinturas alrededor del retablo. |
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En la capilla que sigue se venera la imagen de la Soledad, regalo de la marquesa de Montortal a la Colegiata. Una inscripción en la pared derecha de la capilla recuerda la fundación de ésta, dedicada a Nuestra Señora de las Fiebres; y el escudo de los Borja. |
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En la puerta de acceso al museo tenemos un retablo de piedra labrado con motivos ornamentales muy variados. Los muros laterales almohadillados y el retablo de doble columna dórica acanalada, y sobre el entablamento dos esfinges canéforas que enmarcan un escudo con timbre real y anagrama de la Virgen María. Este retablo da acceso al Museo Colegial. |