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La
tercera bendición iba destinada a la Porta de L’Aljama, lugar emblemático
para los cristianos de la ciudad. Según tradición por esa puerta entró
el rey Jaume en Xàtiva para conquistarla en la fiesta de Pentecostés del
año 1244.
El acontecimiento ha quedado plasmado en un retablo de cerámica
que representa al rey a caballo y entrando en la ciudad conquistada. Ese
mismo día mandó consagrar la mezquita y convertirla en iglesia cristiana
dedicándola a la Asunción de la Virgen María de la que era fiel devoto
el rey.
La cerámica ha sido pintada por María Dolores Llopis, de
Valencia, autora ya del retablo de santa Bárbara, ya colocado en el
interior de la ermita. Además se han picado las paredes del lugar
descubriendo los sillares de piedra que han quedado iluminados, una puerta
de hierro forjado protege el recinto. Con esta restauración la ermita
recupera un lugar abandonado dándole el significado histórico y
sentimental que prácticamente se había olvidado con el correr de los años. |