EL ABAD

Nuevo curso

        Con gran ilusión iniciamos un nuevo curso. Siempre es motivo de esperanza y de inmenso gozo. Comenzar es sinónimo de vida, de ánimo renovado y sobre todo de ganas de trabajar.

         Así, pues, estrenamos el curso 2004-2005.

         El tema que nos ocupará todo es curso es muy elocuente e invita a trabajar y a esforzarse por vivirlo con plenitud: Recuperar el coraje de la fe.

         ¿Por qué este lema? Por una razón muy sencilla y a la vez preocupante. Hay mucho católico dormido y tenemos muchos católicos cómodos y por desgracia hasta cobardes.

         No dan la cara, no les preocupa lo suyo, ni lo defienden. Tenemos muchos católicos que no arriesgan nada por su fe, van viviendo y nada más. Y eso no es ser cristiano en el tercer milenio cuando nos invade una atmósfera anticristiana, pues el ambiente no es neutro ni indiferente, es contrario. Y todavía no hemos tocado fondo. El ambiente creado por un anticlericalismo trasnochado, favorecido por muchos medios de comunicación se ha convertido en el caldo de cultivo donde se imparte la educación a las nuevas generaciones e incluso a muchos adultos.

         No podemos cruzarnos de brazos. Hay que trabajar en la nueva evangelización y trabajar en serio. El Evangelio no ha pasado de fecha y tampoco es fruto de la mitología griega que decía uno de esos falsos progres hace unas semanas. El Evangelio es vida, es gracia, es amor, es el mismo Jesucristo protagonista de cada una de sus páginas.

         Cuántos hay que ya ni lo conocen y si es así, ¿cómo lo van a amar? Evangelizar, ayudar al laico cristiano ha crecer en la fe y en el compromiso cristiano: ese es nuestro objetivo para este curso. No vamos a descansar, vamos a tomar muy en serio la evangelización y pulverizar Evangelio vivo por los cuatro costados. Y que ello sirva y ayude a recuperar el coraje de la fe. Pongo los objetivos de este curso en las manos de nuestros Mártires, ellos dieron la vida por Cristo, no tuvieron miedo de derramar su sangre por el Evangelio y por la Iglesia. Estoy convencido de que su intercesión nos ayudará muchísimo en el trabajo pastoral de este nuevo curso.


        
 

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