En el Día de la Caridad, qué mejor momento
para reflexionar sobre qué hacemos, cómo lo hacemos y sobre todo….por
qué lo hacemos? Y estas razones fundamentales son las que hemos querido
resaltar en estas líneas para la reflexión.
Como grupo de voluntarios, todas estas razones y otras… personales,
comprometidas con nuestra fe y nuestra comunidad, responsables, de
búsquedas… nos han movido a formar parte y trabajar en algo más
concreto, en nuestra Cáritas La Seu.
Desde aquí prestamos nuestro servicio de voluntariado e intentamos cada
tarde recordar las razones que nos llevaron a implicarnos y
comprometernos con los más desfavorecidos de nuestra parroquia.
Ser pobre no es sólo carecer de recursos materiales. Pobreza es también
no poder participar activamente en la sociedad, es no poder
desarrollarse como persona. Cualquier sociedad es más pobre cuando
muchos de sus miembros se ven obligados a no formar parte de ella. Con
la pobreza perdemos todos.
POR ESPERANZA
Estamos convencidos de que las utopías serán, algún día, una realidad.
Sin esperanza no podemos avanzar ni construir. Sin esperanza no podemos
acompañar a aquellos que ya la han perdido. Sin esperanza otro mundo
nunca será posible
POR RESPONSABILIDAD
El mundo es de todos y para todos y por ello, está en nuestra mano, en
la de cada uno de nosotros, hacer de él una Casa Común. No participar en
la construcción de otra sociedad mejor es, de alguna manera, ser
cómplices de un mundo desigual, sin oportunidades para muchos y donde no
cabemos todos.
POR FRATERNIDAD
Nos sentimos hijos de un mismo Dios y nos duele el sufrimiento de muchos
hermanos, muy cerca, aunque a veces nos parezcan invisibles. Si nos
aproximamos a ellos, tal vez seamos capaces de entenderles y entender el
mundo de otra manera. Nuestra propia madurez como personas también se
alcanza a través de los demás. Nos necesitamos
POR NUESTRA FE
Creemos en un Dios cercano al sufrimiento de los más pobres y olvidados
que remueve las entrañas de solidaridad de las personas y los pueblos.
Creemos en un Dios que mira con ternura y restituye a los expulsados y
expropiados de una vida digna. Creemos en los hombres y mujeres que
encuentran resquicios de justicia y unidad en la invocación a un Padre
que acoge especialmente a los más pequeños.
POR JUSTICIA
Todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos pero a la hora de la
verdad, no disfrutamos de las mismas oportunidades. Creemos que todas
las personas tienen derecho a disfrutar de la oportunidad de una buena
educación, un empleo digno, una vivienda en condiciones, a ser
reconocidos y valorados,... Por derecho, por justicia.
Si
miramos hacia dentro de nuestros corazones, si miramos en el fondo de
nuestra conciencia… seguro que encontramos muchas otras razones que nos
mueven a acercarnos desde la caridad a los demás….¿Qué encuentras en tus
razones? Si deseas que las publiquemos de forma anónima o firmada por ti
en el próximo CAMINEM JUNTS y así compartirlas con todos los lectores de
nuestro boletín parroquial, háznoslas llegar.
Cáritas somos todos
Puede
ser que esta frase resulte un tanto típica y que estemos cansados de
oírla, no sólo en lo que a Caritas afecta, sino por su implicación en
algunas campañas publicitarias. Pero queremos volver a retomarla, porque
parece que cuando algo se asume deja de dársele importancia, y hemos de
ser conscientes de que las situaciones con las que Caritas trabaja, no
desaparecen como desaparecen los pensamientos en nuestras mentes o como
se acaba una franja publicitaria.
Si analizamos nuestra situación parroquial, hemos de reconocer que
quizás estemos un poco flojos en cuanto a la tarea de concienciación
entre nuestros compañeros de parroquia, pero no por ello dejamos de
trabajar semanalmente en los proyectos que llevamos a cabo y en los
nuevos que nos proponemos y para los cuales siempre es necesaria la
colaboración de toda la comunidad parroquial.
En Caritas existe un Ropero Solidario, lo que quiere decir que las
prendas se reciben, se seleccionan, se lavan, se planchan y se ponen a
la venta por un precio simbólico. Esto aumenta la dignidad de las
personas que pueden adquirir sus compras como ‘los demás’. Esto conlleva
unos ingresos que se vuelven a invertir en el mismo ropero, pues se
compran mantas, zapatillas o toallas nuevas que se venden a mitad de
precio.
Y además, desde este mes, dos personas van a trabajar en el Taller de
Lavandería y Planchado, sintiéndose útiles por tener un trabajo y
aprendiendo labores necesarias para encontrar una colocación que les
haga salir de su situación.
Y todo esto funciona, es cierto, gracias a las donaciones de ropa que se
hacen a Caritas. Pero ‘dar’ no significa quitarme de encima lo que me
sobra porque he arreglado los armarios y no tengo donde dejarlo.
Deberíamos dar aquella ropa que creemos que es todavía útil y pensando
que lo hacemos, antes que nada, porque queremos ayudar a los demás.
Quitándonos de encima lo que nos sobra, seamos claros, a quien ayudamos
es a nosotros mismos. Y es un fallo pensar que en Caritas damos todo lo
que nos llega. Qué va. Mucha ropa se va al eco parque, porque todas las
personas somos iguales y todos nos merecemos lo mismo. ¿O acaso se
pondrían ropa sucia, manchada, maloliente como la que nos llega a
Caritas? Piensen que nosotros ponemos a la disposición de nuestros
beneficiarios ‘lo que nosotros también nos pondríamos’.
El economato es un servicio que desde que se implantó funciona bien, y
es necesario. Actualmente atendemos a unas 20 familias de entre 3 y 8
miembros, lo que nos repercute un gasto mensual fijo de 400 euros, ya
que, como saben, los artículos se venden a la mitad del precio que se
encuentra en el supermercado. Así, lo que los beneficiarios se ahorran
en la compra pueden invertirlo en otros gastos que de no ser así no
cubrirían: alquiler, luz, agua,…
Y el proyecto que puede funcionar muy bien si todos colaboramos: LA
BOLSA DE TRABAJO. Desde Caritas veíamos una necesidad urgente de
intentar conseguir trabajo. Es lo más demandado, pues con los ingresos
que supone un trabajo, todo lo demás ya viene rodado. La Bolsa está en
marcha desde hace 3 meses y vamos encontrando ofertas a las que mandamos
a los que tenemos en la bolsa, pero para que de verdad sirva de algo, la
parroquia debe implicarse y pensar, cuando alguien nos pida si conocemos
a alguien para limpiar, cuidar ancianos o niños, comunicarlo a Caritas y
poder cumplir con el objetivo final: cambiar su situación personal y
social.
Puede que debiéramos insistir más, dejarnos ver, llamar más la atención
en la parroquia, ponernos en la puerta y pedir que se hagan socios. Pero
la Caridad es un valor evangélico que deberíamos trabajar personalmente,
no sólo desde Caritas, sino en nuestra vida al completo.
Que el Corpus sirva para refrescar nuestras inquietudes, que Dios en la
calle nos recuerde que Él está en cada uno de nuestros hermanos, que lo
que les hacemos a ellos se lo hacemos a Él. Ayúdennos a ayudar.