Bienaventurados
Jóvenes Claretianos Mártires

 

Arturo Climent Bonafé

 

Hoy es un día grande para la comunidad cristiana de Xàtiva que ve a tres de sus más jóvenes hijos en los altares coronados con la gloria del martirio: José María Blasco, Eduardo Ripoll y José Amorós.

Son tres jóvenes que aspiraban a ser Misioneros Claretianos, no llegaron a ser sacerdotes y en plena juventud fueron capaces de dar su vida, así como suena, dar su sangre por Jesucristo.
 

Sepulcro del beato José María Blasco
 


Desde Xàtiva hasta Barbastro se desarrollaron los pocos años de estos jóvenes de 23 y 24 años, vividos con intensidad, con alegría, fortaleza y amor, mucho amor hacia la Virgen María con el título del Inmaculado Corazón.

La vida es preciosa, tiene un inmenso valor. Darla significa que aquello por lo que se da la vida vale más que esa misma vida. Nuestros mártires tenían muy claro que por encima de la vida estaba Dios, la Iglesia, el Evangelio.

Por eso ofrecieron voluntariamente su sangre, su persona, todo lo que eran antes que renunciar a lo que aspiraban.

Muy bien se les puede aplicar las palabras del Apóstol Pablo: Todo lo estimo pérdida con tal de ganar a Cristo.

José María, Eduardo y José a los 23 y 24 años se ganaron un buen sitio en el cielo, pues el mártir es quien mejor testimonio da en medio del mundo.
 

Sepulcro del beato José Amorós

 


Nuestros jóvenes creyeron que morir era una ganancia, y así fue: ganaron el cielo.

El Beato José María dejó escrito este bello mensaje: “Muero derramando mi sangre por Jesucristo, en Barbastro.

El martirio es una gracia extraordinaria y requiere especial ayuda de Dios”. A José María no le faltó la ayuda del cielo para llegar hasta el final y morir por el Evangelio.

El Beato Eduardo ofreció su vida con gozo y dejó también escrito:” Señor, perdono de corazón a todos mis enemigos; pido, Señor, que mi sangre, que sólo por vuestro amor derramaré, lave los pecados de los que nos van a matar”.

El Beato José, muy poco antes de morir nos dejó este precioso testimonio: “ Perdono a mis enemigos. Sangre de Mártires, semilla de cristianos. A los que nos vais a matar os enviamos nuestro perdón”.

El testimonio supremo de estos jóvenes santos de Xàtiva no queremos olvidarlo. No hay que perder la memoria histórica. Estos tres jóvenes han de ser para todos, pero especialmente para los jóvenes, un aldabonazo, un empujón, un toque de atención a vivir la fe con alegría pero también y sobre todo en coherencia de vida. ¡Cuánto hay que aprender de estos mártires! Todo un Seminario mártir, 51 Claretianos derramaron su sangre por Jesucristo. ¡Cuánta sangre inocente, cuánta sangre preciosa! Queridos familiares de estos tres Mártires José María Blasco, Eduardo Ripoll y José Amorós. Vivid contentos vuestro compromiso con Cristo. Tenéis quien os avale. Muchos sois jóvenes: imitad a vuestros tío, no le olvidéis, rezadle, pedidle que os conceda una fe inquebrantable, que crezca, se emparre en vuestra joven vida y en cada momento podáis ofrecer a Jesús de Nazaret lo mejor de ella, como vuestros familiares mártires.
 

Sepulcro del beato Eduardo Ripoll
 


Qué honor más grande ha otorgado el Señor a vuestras familias. A boca llena dadle gracias.

Queridos hermanos y hermanas, disfrutemos de nuestros mártires, que estén presentes en nuestras vidas y que intercedan por todos nosotros. Amén.
 

 

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