Segundo Congreso
de Vida Parroquial

 

Lo he pensado mucho y lo he rezado mucho más. Después de consultar al Consejo Parroquial de Pastoral, he decidido convocar el segundo Congreso de Vida Parroquial para el próximo curso 2006-2007.

¿Por qué este nuevo Congreso?
Son varias las razones que me mueven a ello.

1º.-Necesitamos tener ideas muy claras de nuestra fe y de nuestra vida cristiana; y para ello debemos llenarnos de la doctrina cristiana, siguiendo el Catecismo de la Iglesia Católica, verdadero tesoro de sabiduría.

2º.-La presencia del católico en la vida pública y actuar como tal es necesaria; y para ello necesitamos vencer los complejos, miedos y reparos a la hora de comprometernos, de dar la cara y manifestar nuestro ser católico.

3º.- Es urgente reforzar la vida espiritual, renovar la práctica sacramental y litúrgica, sobre todo la Misa dominical, que debemos valorar asistiendo y participando con fervor en ella; y para ello nos hace falta la oración, crear ambiente de oración en la familia, enseñando a rezar a los hijos y rezar con ellos, en la Parroquia, asistiendo en familia, y ese mismo ambiente crearlo entre los amigos.

4º.-Ante la descristianización galopante, la campaña laicista y los continuos ataques a la Iglesia Católica, o sea, a todos nosotros, la paganización de las celebraciones cristianas: bautizos, bodas, primeras comuniones, fiestas. Necesitamos estar muy unidos, trabajar mucho en el campo de la evangelización, hacer llegar el mensaje de Jesús, el Señor resucitado, a todas las personas que podamos, a cuantos más sitios mejor; para ello hace faltar despertar de esa especie de comodidad que nos invade, de la cobardía que penetra nuestra alma y sobre todo la falta de un catolicismo firme, vivo, serio, y sobre todo desterrar la forma de vivir el cristianismo tan descafeinada y burguesa que nos arropa.

5º.- Finalmente el Congreso pretende dar un repaso a nuestra vida cristiana, animar y ayudar a vivir la fe con alegría, a llenarnos de Cristo, a no sentir vergüenza de ser católicos en medio de la sociedad secularizada en la que nos ha tocado vivir, y sobre todo a ser cristianos de cuerpo entero.

He aquí, pues, la finalidad del Congreso de Vida Parroquial que celebraremos, si Dios quiere, en la Seu el próximo curso.

Creo que nos ayudará todos a tomar postura. No podemos permanecer impasibles ante tanto atropello; no debemos permitir que el desconcierto nos desanime y nos desilusione.

¡Nada de eso! Sabemos la situación en la que se encuentra la familia, los jóvenes, el ambiente, incluso, nuestro propio ambiente. Y no podemos cruzarnos de brazos, lamentarnos y pensar que no podemos hacer nada.

¡Atrévete a ser cristiano! Ese será el lema que guiará el Congreso.

Lo repito muchas veces pero es porque quiero que llegue al corazón y se trasluzca en las obras.

¡Atrévete a ser cristiano!
 

 

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