Triduo
Pascual
2005
Homilías del
Sr. Abad
D. Arturo Climent Bonafé
| ÍNDICE HOMILÍAS |
|
Por
tu Cruz
|
|
Cristo de la Palma. La Seu de Xàtiva |
Contemplando tu Cruz en esta tarde de dolor y de amor, puedo comprenderte un poco.
La Cruz es el signo de tu amor pero también es el signo de nuestro pecado:
¡He ahí el amor de Cristo!
¡He ahí el pecado del hombre!
¡Viernes Santo!
Sólo adoramos a Dios. Hoy adoramos también la Cruz. La Cruz gloriosa, la Cruz resucitada. El Árbol donde estuvo clavada la salvación del mundo. Es una adoración de amor, de admiración y de gratitud.
Ante la Cruz, precisamente esta tarde, no sabemos qué decir, por eso inclinamos la cabeza y rezamos. No sabemos qué hacer ni qué decir.
Ya sabes, querido Jesucristo, siempre te estamos pidiendo, pero, lo pienso todos los años: esta tarde no es momento de pedir. Viéndote clavado en la Cruz no nos atrevemos a pedir nada. Tan sólo te contemplamos, te miramos, rezamos.
Esta tarde nos dices a todos: ¡Quéjate, si puedes, al pie de la Cruz! Mírame clavado en la Cruz, mírame coronado de espinas, mírame taladrado: se pueden contar todos mis huesos. ¡Quéjate, si puedes, al pie de la Cruz!.
|
Detalle. Cristo de la Palma. La Seu de Xàtiva |
Me acerco a tu Cruz, Señor, con ánimo de no separarme nunca de ti, porque como el Centurión te digo esta tarde: Tú eres, querido Jesucristo, el Hijo de Dios. Y como Pedro exclamamos: ¿a dónde iremos sin Ti? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.
Gracias, querido Jesucristo, por tu Pasión, por tu Sangre preciosa, por tu Muerte redentora y por tu Resurrección gloriosa.
|
¡Realmente
ha resucitado!
|
![]() |
|
Resurrección. Juan
de Juanes. |
Todo nuestra vida cristiana depende de este acontecimiento. Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe y permanecemos todavía en el pecado, pero, ha resucitado: estamos salvados, redimidos, justificados.
La resurrección de Jesucristo es el gran anuncio de esta Noche Santa de Pascua. Es el anuncio que queremos llegue a todos los hombres, es el anuncio de la vida, de la alegría, de la ilusión: es el anuncio del amor de Cristo hacia todos nosotros.
Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Esta Noche nos unimos a toda la Iglesia esparcida por el mundo entero. Nos unimos a la alegría de los Apóstoles, de los Mártires y Confesores de la fe; nos unimos a la alegría de la Virgen María y de los Ángeles del cielo; nos unimos a la alegría de todos los que creemos en Cristo. Es la alegría de aquel que ve a su Dios vivo y desea abrazarlo con los brazos del alma, tocarle, contemplarle, verle con los ojos de una fe seria, viva, arraigada, comprometida. Es, en fin, la alegría que sentimos esta Noche santa al ver que Cristo ha cumplido su palabra. Sí, ¡Cristo vive para siempre! Es la hermosa verdad que sentimos en nuestra carne en la Pascua de 2005.
Acabamos de recorrer las maravillas que Dios ha realizado en la Historia de la Salvación: creación del mundo, la alianza con Abrahán, el Paso del mar Rojo, la voz de los Profetas. Pero de todas las obras realizadas por el Padre, la más grande es la resurrección de Jesucristo.
Inmediatamente renovaremos las Promesas del Bautismo. Es un acto serio que pretende desempolvar nuestros compromisos cristianos, nuestra fe y nuestro amor al Señor Jesús y a su Iglesia.
Hermanos y hermanas: la conclusión de esta Semana Santa debe ser muy clara y concisa: practicar lo que creemos. No tengamos miedo. ¡Cristo vive! Sólo en Cristo resucitado encontramos un amor auténtico y la plenitud de la vida. Únicamente en Jesús nuestra vida adquiere pleno sentido y plena realización. Aspiremos a la talla de Cristo. Jesús resucitado es capaz de entusiasmarnos a todos, de llenarnos a tope de todo lo bueno, limpio y sagrado.
En estos días de Pascua vivamos nuestra adhesión a Cristo. ¡No tengamos miedo de manifestarnos como sus amigos! En la sociedad actual hacen falta católicos decididos, valientes, ¡testigos del Dios vivo! El cristiano hoy en día no ha de sentir vergüenza de serlo y de manifestarse como tal, esté donde esté. La Pascua nos da una fuerza irresistible.
La Iglesia del siglo XXI necesita católicos macizos, fuertes, valientes, evangelizadores.
Comuniquemos a los cuatro vientos que Cristo ha resucitado. Es ese el apostolado que hoy se nos pide. Con nuestra alegría, con nuestro comportamiento, con los cincuenta mil gestos que podemos inventarnos decir a todos los hombres:
|
La Seu de Xàtiva |
¡Cristo ha resucitado, Aleluya!.
Alégrate, Cristo te ama.
Alégrate, Cristo quiere ser tu amigo.
Alégrate, Cristo está a tu lado.
Alégrate, Cristo te colma de gracia.
Alégrate, Cristo vive en tu corazón.
Si Cristo no hubiera resucitado, esta Noche, no estaríamos aquí reunidos en su nombre.
| ÍNDICE HOMILÍAS |