Viernes Santo 2007

 

Homilía del Sr. Abad
D. Arturo Climent Bonafé

 

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 ¡Oh Cruz, te adoramos,

oh Cruz te bendecimos!

 

 

        Querido Jesucristo:

 

       En esta tarde del Viernes santo me acerco a tu Cruz salvadora con amor y con fe.

 

       Hemos  escuchado la lectura de tu Pasión contada por el Apóstol Juan.

 

       Escuchar tu Pasión siempre impresiona.

 

¿Cómo es posible tanto amor, tanto sufrimiento, tanta entrega?

 

       Tu amor lo soprepasa todo. Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por sus amigos. Y tú nos llamas amigos. Abro mi corazón al misterio de tu Pasión y Muerte. Nunca comprenderemos el misterio de tu Muerte redentora, querido Jesucristo. ¡Cuanta entrega, cuanta generosidad, cuanto sufrimiento por el hombre, por mi, Señor! Habiendo amado a los tuyos que estaban en el mundo, los amaste hasta el extremo. Esa es la realidad de la Pasión que hoy celebramos.

 

       Me arrodillo ante tu Cruz. Adoración y gratitud. ¡Es tanto lo que te debemos! El amor de Dios ha sido un derroche para con nosotros. Todo es gracia tras gracia. Y esta tarde del Viernes santo, necesito decírtelo, querido Jesucristo, ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?. La respuesta también la da el salmista: alzaré la copa de la salvación invocando su nombre. Y yo quiero añadir en nombre de todos los que estamos aquí en esta tarde: te agradeceremos tanta bondad y tanta entrega, llevando una vida según tu voluntad, siendo más cristianos, mejores cristianos, para llegar a tener los mismos sentimiento que tú, Cristo Jesús.

 

       En la lectura de la Pasión he visto a Judas. Y también a Pedro, a Santiago y a Juan. No han podido velar contigo en Getsemaní ni una hora. ¡Cuánta debilidad, cuánta miseria humana!

 

 Judas con un beso te entrega, Pedro te negará tres veces. Sin embargo Juan estará firme al píe de la Cruz; es fiel, te quiere de verdad, no te falla, y es que el amor lo puede todo.

 

 He meditado en la figura del Cirineo. A regañadientes te ayuda, casi hasta con protestas. Pero te ayuda. Va contigo. Ve como caes bajo el peso de la Cruz. Mira, contempla, te ayuda a levantarte, tu mano ensangrentada toca la suya y siente una extraordinaria fuerza en su interior que le hace temblar y ¡te abraza!; contigo llega hasta el Calvario.

 

¡Qué fuerza tiene tu mirada, Señor: cuanta ternura!

 

Junto a la Cruz está tu Madre. ¡ Virgen de los Dolores! , ¡Soledad de la Virgen! No hay más que veros para saber que sois Madre e hijo. Ella llora, sufre; no grita, se agarra a la Cruz y contempla tu sufrimiento, tu entrega, tu amor. Como las grandes Matriarcas del Antiguo Testamento. La Madre es ya lo único que te queda y también nos la das como Madre. En la persona de tu Juan nos la entregas: ¡Ahí tienes a tu Madre, ahí tienes a tu hijo!: Madre de todos los hombres.

 

       Deseo identificarme con estos personajes de tu Pasión. No sé muy bien con cual. Puede ser que en mi  vida y comportamiento haya algo de todos. Pero si pudiera elegir, quisiera ser como el Cirineo que ayuda y comparte contigo. Como Juan para que jamás me separe de ti. Como María para amarte con un amor semejante al suyo. Sé que estoy muy lejos de todo eso pero esta tarde del Viernes Santo el propósito es firme.

 

       “A tus manos encomiendo mi espíritu”. Con estas palabras entregaste  tu vida al Padre. El cielo se oscurece, la tierra tiembla y Dios llora dejando caer sus lágrimas desde el cielo hasta  al pie de tu Cruz.

 

       Querido Jesucristo: ante tu muerte redentora inclino mi cabeza y rezo. Esta tarde no te pido nada, no es momento de pedir, sino de dar: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

 

       Te adoramos Cristo y te bendecimos, pues, por tu santa Cruz redimiste al mundo.

 

       Tu Cruz adoramos, Señor y tu santa  Pasión veneramos. Por el madero ha venido la alegría al mundo entero.

      

       ¡Oh Cruz fiel!, árbol único en nobleza, jamás el bosque dio mejor tributo en hoja, en flor y en fruto.

 

       Mirad el árbol de la Cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo. ¡Venid a adorarlo!

 

       Gracias, querido Jesucristo, por tu Pasión, por tu Muerte.

 

 

 

                           Arturo Climent Bonafé

 

                           Viernes Santo 2007

 

Cristo de la Palma. La Seu de Xàtiva

 

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