Levántate con prontitud venciendo la pereza. Saluda al Señor y ofrécele el nuevo día. Es también una buena ocasión para saludar y ofrecer tu diá a Nuestra Señora, la Virgen Mariá, que es tu Madre del cielo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
Te doy gracias, Dios mío, por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado la vida. Te ofrezco mis pensamientos, palabras y obras de este día. No permitas que Te ofenda y dame fortaleza para huir de las ocasiones de pecar. Haz que crezca mi amor hacia Tí y hacia los demás.
¡Oh, Señora mía! ¡Oh Madre mía!
Yo me ofrezco enteramente a Vos, y en prueba de mi filial afecto os consagro
en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardadme
y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.
Angel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con
amorosa piedad, a mi que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme,
regidme y gobernadme.
Amén
Es bueno que antes de ponerte a trabajar le digas al Señor una oración como ésta:
Te ofrezco, Señor, este mi trabajo. Ayúdame a
hacerlo bien, por amor a Tí y a los demás. Santa María,
Angel de mi Guarda, interceded por mí.
Dios siempre está a mí lado,
más aún, cuando estoy en gracia Dios está dentro de mí:
en mi corazón. Por eso mi trato con El debe ser frecuente y confiado,
íntimo y cordial, como el de un hijo con su Padre. La oración
es un medio fenomenal que tengo para tratarle. para hacerme amigo suyo, para
llegar a ser santo, que es lo que El quiere de mí. Aquí tienes
reunidas las oraciones más frecuentes y conocidas con las que han hablado
con Dios y su Santísima Madre millones de cristianos de todos los tiempos.
Rézalas siempre con fe y amor.
LA SEÑAL
DE LA SANTA CRUZ
Es la señal del cristiano. En la Cruz murió
Jesús para salvar a los hombres de sus pecados.
Por la señal + de la santa Cruz de nuestros + enemigos
líbranos Señor, + Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del
Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.
EL PADRENUESTRO
Jesús mismo nos enseñó esta oración.
Es la oración de los hijos de Dios.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea
tu nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad, así
en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en tentación, y líbranos del mal. Amén
EL AVE MARIA
En ella repetimos muchas veces las palabras del Ángel
y de Santa Isabel a la Virgen y también las súplicas que le han
dirigido desde siempre los buenos hijos de la Iglesia.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor
es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el
fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega
por nosostros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
EL GLORIA
Es un canto de alabanza a la Santísima Trinidad.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
EL CREDO
Es el resumen de todo lo que Dios mi Padre ha revelado
a los hombres y que yo ahora confieso porque soy hijo de Dios.
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María
Virgen; padeció bajo el poder de. Poncio Pilato, fue crucificado, muerto
y sepuldado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó
de entre los muertos. subió a los cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo; la. Santa Iglesia Católica, la Comunión
de los Santos; el perdón de los pecados. la resurrección de los
muertos; y la vida eterna. Amén.
LA SALVE
Una súplica confiada a mi Madre del cielo, la
Virgen Santísima, Reina del Universo y Madre también de todos
los cristianos.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura
y esperanza nuestra; Dios te salve. A Tí llamamos los desterrados hijos
de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito
de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen
María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos
de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén
BENDITA SEA
TU PUREZA
Pídele muchas veces a la Virgen la pureza de
pensamientos palabras y obras en tu vida.
Bendita sea. tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios
se recrea en tan graciosa belleza. A Ti celestial Princesa, Virgen Sagrada,
María, te ofrezco desde este día, alma, vida y corazón.
Mírame con compasión. No me dejes, Madre mia.
EL ACTO DE CONTRICION
Es un modo de decirle al Señor que estamos arrepentidos
de haber pecado, de haberle ofendido con nuestros pensamientos, palabras y obras.
Será bueno que te lo aprendas de memoria.
¡Señor mío Jesucristo! , Dios y Hombre verdadero, Creador
Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque
os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
YO PECADOR
Al igual que la anterior oración ésta te
servirá para confesar a Dios tus pecados y pedirle perdón por
ellos.
Yo pecador me confieso a Dios todopoderoso, a la Bienaventurada siempre Virgen
María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado
San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los
Santos y a vos, padre, que pequé gravemente con el pensamiento, palabra,
obra y omisión, por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa;
por tanto ruego a la Bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado
San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos
Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los Santos y a vos, padre, que roguéis
por mí a Dios Nuestro Señor.
EL ACORDAOS
Es una oración que le dirigimos a Nuestra Señora,
con la confianza que nos da el saber que es nuestra Madre, que nos oye siempre
con cariño.
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza a Vos también acudo. ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes! y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien inclinad a ellas vuestros oidos y dignaos atenderlas favorablemente. Amén.
ACTOS DE FE, ESPERANZA
Y CARIDAD
Para afianzar tu fe, tu esperanza y tu caridad, trata
con frecuencia a cada una de las tres divinas Personas de la Santísima
Trinidad. Estos actos te pueden ayudar a hacerlo
- Creo en Dios Padre; creo en Dios Hijo; creo en Dios Espíritu Santo;
creo en la Santísima Trinidad; creo en mi Señor Jesucristo, Dios
y Hombre verdadero.
- Espero en Dios Padre; espero en Dios Hijo; espero en Dios Espíritu
Santo, espero en la Santísima Trinidad; espero en mi Señor Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero.
- Amo a Dios Padre; amo a Dios Hijo; amo a Dios Espíritu Santo; amo a
la Santísima Trinidad; amo a mi Señor Jesucristo, Dios y Hombre
verdadero; amo a María Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra
y amo a mi prójimo como a mí mismo.
ORACIONES JACULATORIAS
Son oraciones breves, encendidas de amor y de cariño,
que le dirigimos al Señor, a la Virgen Santísima, a los Santos,
para mejor mantenernos en la presencia de Dios a lo largo del día.
* Corazón Sacratísimo de Jesús, ten misericordia de nosotros
* Señor, Tu lo sabes todo, Tu sabes que te amo.
* Jesús, yo creo, pero aumenta mi fe.
* Santa María, Madre del Amor Hermoso, ayuda a tus hijos.
* Corazón dulcísimo de María, prepáranos un camino
seguro.
* San José mi Padre y Señor, enséñame a querer más
cada día a Jesús y a María.
Angelus
Es una costumbre muy antigua rezar a las doce el Angelus.
En esta oració los cristianos le recordamos a la Virgen Mana uno de los
momentos más grandes de su vida: que Iba a ser Madre de Dios, y lo hacemos
con las mismas palabras que le dirigió el Arcangel San Gabriel.
V. El angel del Señor anunció a Maria;
R. Y concibió por obra del Espíritu Santo. Dios te salve María...
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hagase en mí según tu palabra. Dios te salve María...
V. Y el Hijo de Dios se hizo Hombre;
R,Y habitó entre nosotros. Dios re salve Marta...
V, Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R, Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo-
Te suplicamos Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que
habiendo conocido por la voz del Angel la Encarnacion de tu Hijo Jesucristo,
por su Pasión y Cruz, alcancemos la gloria de su Resurreción.
Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor- Alnén.
Regina Coeli
En Tiempo Pascual desde el Domingo de Resurrección
hasta el Domingo de la Santísima Trinidad ern lugar del Angolus, y para
unirnos a la alegría de la Virgen y de toda la Iglesia, rezamos el Regina
Coeli.
V. Reina del Cielo- alégrate.
R. ¡Aleluya!
V. Porque el que mereciste llevar en tu seno;
R. ¡Aleluya!
V. Resucitó como dijo:
R. ¡Aleluya!
V. Ruega por nosotros a Dios;
R. ¡Aleluya!
V Gózate y alégrate- Virgen Maria,
aleluya,
R. Porque resucito, en verdad, el Señor,
aleluya.
¡Oh!, Dios!.que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección
de tu Hijo. Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos,
que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos
los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo. Nuestro Señor-
Amen.
BENDICION DE LA MESA
De nuestro Padre Dios recibimos todos los dones y beneficias-
El de la comida es uno de ellos. Acostúmbrate a bendecirla mesa que es
una forma de agradecérselos.
Antes de comer
V. Bendícenos. Señor, y bendice
estos alimentos, que por tu bondad vamos a tomar.
R. Amén.
V. El Rey de la Gloria nos haga partícipes
de la mesa celestial.
R. Anien.
Despues de comer
V. + Te damos gracias- Señor por todos tus
beneficios. A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén-
V. El Señor nos dé su paz.
R. Y la vida eterna. Amén-
VISITA AL SANTISIMO
Jesús se ha quedado con nosotros en la Sagrada
Eucaristía. En las formas consagradas por el sacerdote en la Santa Misa,
que se guardan en el Sagrario, está Él realmente presente con
su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma, con su Divinidad- No dejes de acudir
cada día a visitar a tu gran amigo Jesús en el Sagrario. Adórale,
cuéntale tus cosas, pídele que te ayude- Reza.
Estación a Jesús Sacramentado
V. Viva Jesús Sacramentado-
R. Viva y de todos sea amado-
V. Padre nuestro... Ave Marta... Gloria al Padre...
(Tres veces)
Comunión espiritual. Yo quisiera, Señor, recbiros
con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra
Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos.
ORACIONES EN LATIN
A continuación se pone el texto del Angelus,
del Regina Coeli y de la Salve en la un, por si alguna vez quieres rezarlo unido
al Papa- El idioma oficial de la Iglesia es el laub, y a los fieles católicos
de los cinco continentes nns ayuda a rozar ,,,una sola lengua junto con el Vicarln
da Cristo, corno seda! de la .n,ldad de la Iglesia.
V. Angelus Domini muntiavit Mariae,
R. Et concépit de Spíritu Sancto. Ave María...
V, Ecce ancílla Domini;
R- Fiat mihi secúndum verbum tuum. Ave Maria...
V. Et Verbum caro factum est;
R. Et habitávit in nobis. Ave María...
V. Ora pro nobis, Sancta Dei Genitrix;
R- Ut digni efficiámur promissionibus Christi-
Gratiam tuam, quaésumus, Dómine,
méntibus nostris infúnde. ut qui, Angelo nuntiánte. Christi
Fílii tui Incarnationem cognovimus. per passionem ejus et crucem ad resurrectionis
gloriam perducámur. Per eúndem Christum Dominum nostrum-
R. Amén.
V. Regina coeli, Laetáre. R.
Allelúia.
V. Quia quern meruísti portare. R.
Alleluia
V. Resurréxit, sicut dixit. R.
Alleluia.
V. Ora pro nobis Deum. R.
Alleluia
V. Gaude et laetáre, Virgo María,
allelúia.
R. Quia surrexit Dóminus vere, allelúia.
Deus, qui per resurrectiónem FiIii
tui- Dómini nostri Jesu Christi. mundum laetificáre dignatus est:
praesta, quaésumus; ut. per eius Genitricem Virginem Mariam, perpetuae
capiámus gáudia vitae- Per eúmdem Christum Dóminum
nostrum. Amen.
Salve, Regina, mater misericordiae; vita, dulcedo et spes nostra, salve. Ad
te clamámus éxules filii Hevae. Ad te suspirámus geméntes
et flentes in hac lacrimárum valle. Eia ergo, advocáta nostra,
illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte. Et Jesum,
benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde.
0 clemens, o pia, o dulcis Virgo María.
V. Ora pro nobis- Sancta Dei Génitrix.
R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
Oremus
Omnipotens sempitérne Deus, qui
gloriósae Vírginis Matris Mariae corpus et ánimam, ut dignum
Fílii tui habitaculum éffici mereretur, Spiritu Sancto cooperánte,
praeparásti: da, ut cuius commemoratione laetámur: eius pia intercessióne,
ab instántibus malis et a morte perpétua libéremur. Per
eúmdem Christum Dominum nostrum. R Amén-
V. Divinum auxilium maneat semper nobíscum.
R. Amen.
AL HACER UN RATO DE ORACION
(Puedes emplear esta fórmula u otra cualquiera,
lo importante es que te recojas y te pongas en la presencia de Dios).
Al comenzar: Señor mío y Dios mío, creo firmemente
que estáis aquí presente- Os pido perdón de mis pecados
y gracia para hacer este rato de oración. Madre mía Innraculada,
San José mi padre y señor, Angel de mi guarda interceded por mi-
Amén-
Al terminar: Os doy gracias, Dios mío, por los buenos pensamientos y afectos que me habeís inspirado en esta meditacion. Os pido me concedáis la gracia que necesito para ponerlos en práctica, Madre mía Inmaculada- San José mi padre y señor. Angel de mi guarda, alcanzadme del señor esta gracia- .Amen.
Antes de acostarte ponte unos momentos en la presencia
de Dios, tu Padre, que te ve y te oye siempre. Repasa brevemente lo que hiciste
durante este día. Después le pides perdón y le das gracias
por sus beneficios. Encomiéndate luego a laVirgen María, tu Madre,
y a tu Ángel Custodio.
En el nombre del padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Te doy gracias, Dios mío, por todos los beneficios que hoy me has concedido.
Te pido perdón de todas las faltas que he cometido durante este día;
me pesa de todo corazón de haberte ofendido y propongo firmemente nunca
más pecar, ayudado de tu divina gracia.
Para con Dios. ¿Me he acordado de Dios durante este día ofreciendole mi trabajo, dándole gracias, acudiendo a El con confianza de Hijo? ¿He tenido respeto humano en algún momento? ¿He rezado con pausa y atención?
Para con el prójimo. ¿He tratado con dureza o menosprecio a los demás? ¿Me he preocupado de ayudar a los que me rodean haciéndoles, además, la vida mas agradable?¿Me preocupa también su vida religiosa?¿He hecho algún apostolado?¿He caido en la murmuración?¿Se perdonar?¿He rezado por las personas que de algún modo me preocupan?
Para contigo mismo. ¿He luchado por mi propia santificación¿?Me he dejado llevar de sentimientos de orgullo, vanidad, sensualidad?¿Me he esforzado por quitar mi defecto dominante?¿He acudido a Dios para que aumente en mí todas las virtudes y especialmente la fe, esperanza y la caridad?
A la Santísima Virgen (como en la oración de la mañana)
Al Ángel de la Guarda (como en la oración de la mañana)
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma
mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, en Vos descanse en paz el alma mía.