Ricardo Plá Espí,
sacerdote mártir 1936

UNA VIDA EJEMPLAR

 

Arturo Climent Bonafé

Abad de Xàtiva

14

Cabildo Mozárabe
de la Catedral de Toledo

 

EL ARZOBISPO REIG QUIERE A SU LADO A RICARDO


No hacía mucho que el Arzobispo había dejado caer que Ricardo –ya sacerdote– no volvería a Roma a estudiar, lo quería a su lado, ya había estudiado bastante. Y así fue, Ricardo tiene ahora 23 años y don Enrique le nombra secretario particular y profesor de filosofía del Seminario, cargo que no pudo ejercer, pues al arzobispo le habían nombrado Cardenal Arzobispo Primado de España y su traslado a Toledo era inminente.
El primero de octubre de 1922, Ricardo ya está en Valencia y su estancia aquí será muy breve. Dos días después de la Coronación de la Virgen de los Desamparados, salieron hacia Roma para la imposición del Capelo, de manos del Papa Pío XI, quien el 11 de diciembre de 1922, en el Consistorio había elevado a la dignidad del cardenalato al Arzobispo Reig.
Llegados a Toledo, don Ricardo sigue de Capellán, secretario particular y mayordomo del señor Cardenal. Allí se perfeccionará en inglés y francés, de esa forma no necesitan intérpretes de ninguna clase cuando salían al extranjero.
También sacará el Doctorado en Derecho Canónico en la Facultad de Teología de San Ildefonso de Toledo.
El Cardenal Reig decía: “Cuando salimos al extranjero, yo soy el Párroco y Ricardo el Vicario”.
En 1924, tras unas difíciles oposiciones, pasó a formar parte del Cabildo Mozárabe de la Catedral de Toledo, cargo que ocupó hasta su muerte.
Don Ricardo acompañaba siempre al Cardenal, también en sus viajes al extranjero. Cuando fueron a Chicago, hicieron la travesía en un buque inglés, así lo cuenta el Cardenal Reig: - Recibí a la Emperatriz y estuvimos largo intercambiando impresiones; al día siguiente la veo consultando con Ricardo. Y pensé, nada, está visto que me quita todas las amistades; con sólo una vez que hablan con él, ya son más amigos suyos que míos.
Igual que en Madrid en los ministerios, es amigo de todos. Ricardo tiene don de gentes. - Don Enrique lo contaba lleno de satisfacción; estaba muy contento de Ricardo y sabía que haría un gran servicio a la Iglesia de Toledo trabajando al lado del Cardenal Primado.

 

 

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