Ricardo Plá Espí,
sacerdote mártir 1936

UNA VIDA EJEMPLAR

 

Arturo Climent Bonafé

Abad de Xàtiva

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Dar ejemplo

 

    La actividad pastoral de Ricardo era tal, que apenas tenia tiempo para sí mismo.

Atendía con esmero las peticiones que le hacían, por ejemplo, a la Parroquia de San Justo iba muchísimas veces y ayudaba al Párroco. Una de ellas es para inaugurar el curso catequético 1933-34, tiene delante a las catequistas y quiere aprovechar la ocasión para ensalzar su misión apostólica y hablarles de su papel dentro de la Iglesia, “a vosotras se os dice que sois los apóstoles de hoy, seglares que participáis de la misión confiada a la Iglesia… Tenéis una misión, digamos divina en su origen, pues hoy se os han dicho a vosotras, señoritas catequistas y almas consagradas a la labor de formación de la niñez en su aspecto religioso y cristiano. El Señor hoy os dice ‘Yo os he elegido para que vayáis a la viña de la formación religiosa y moral de la niñez, de la que por las circunstancias especiales por que atraviesa nuestra patria ya no cuidan, ni despierta interés alguno los maestros… ni lo que es más, los padres, que se muestran indiferentes, cuando no reacios y enemigos declarados de la formación cristiana de sus hijos. Vosotras ya sabéis como están las cosas. Es una misión ardua y difícil la vuestra en estos tiempos. Pero yo os digo: mirad a estos doscientos niños que tenemos como algo vuestro, como madres y entonces se os hará llevadera toda carga y suave y delicioso todo sacrificio. Pensad que podéis llamaros verdaderamente madres espirituales de aquellos a quienes educáis cristianamente y decir aquello del Apóstol ‘por el Evangelio, yo os engendré’ (I Corintios 4,15).

El año 1933, Año Santo de la Redención, salió don Ricardo para Roma, y en Niza, las Religiosas Carmelitas, le pidieron que se quedase allí como Capellán y no volviera a España, pues las circunstancias eran ya muy duras y peligrosas para la Iglesia.

En Roma, en el Colegio Español, el señor Rector, que era condiscípulo suyo y el Mayordomo, don Carmelo Blay, le rogaron y suplicaron que se quedase con ellos, en el Colegio nada le faltaría. En España las cosas estaban muy mal y no debería volver. Don Ricardo contestó con estas palabras: “Vosotros ya sabéis que mi sueño dorado ha sido siempre Roma y mi querido Colegio, pero en estas circunstancias, mi deber es España y Toledo, pues, ¿si nosotros desertamos, los demás qué van a hacer? Hay que predicar y sobre todo dar el ejemplo”. Y sin más comentarios le respondieron: “Dios te bendiga, Ricardo, y se cumpla en ti su santa voluntad”.

Recién nombrado primado de España y arzobispo de Toledo, don Isidro Gomá Tomás, publica un enérgico documento pastoral, titulado Horas graves, fechado el 12 de junio de 1933. Don Ricardo estudió minuciosamente esta Carta Pastoral del Cardenal Gomá, subrayó infinidad de líneas y párrafos que dan a entender la verdad de lo que ya estaba ocurriendo en España y que desembocaría en la cruenta persecución religiosa.

 

 

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