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Dedicó bastante tiempo a
preparar a aquel joven y cuando vino el cardenal Gomá a confirmar tuvo
una larga conversación con el excomunista y ahora cristiano muy
convencido, estas fueron sus palabras: “No he tenido vergüenza de ser
comunista, de insultar a la Iglesia y a los curas, de manifestarme
contrario a todo eso, tampoco la tengo ahora de confirmarme delante de
todos”.
Más tarde don Ricardo le buscó trabajo en un cortijo cerca de Madrid.
Aquel hombre nunca olvidó la ayuda del buen sacerdote. Siempre que tenía
algún día libre, venía a Toledo y visitaba al sacerdote amigo.
Siempre volvía contento de predicar. Pensaba en el bien que podía hacer
a la gente por medio de la Palabra de Dios, ¡hacía tanta falta! Animaba
continuamente a todos a vivir a pleno pulmón el Evangelio de Jesucristo
y desde que vino la República en todos sus sermones hablaba del martirio
de sangre o de corazón. Él mismo veía cómo la agresividad hacia la
Iglesia iba creciendo, la quema de conventos e iglesias, en 1931, las
prohibiciones durante estos años... hay que hablar bien claro y sin
temor a los que matan el cuerpo pero no pueden con el alma.
¿ Quién defendía a la Iglesia?, ¿quién apostaba por los sacerdotes?,
¿quién daba la cara por ellos? Pienso que muy pocos. Cuando la Iglesia
era atacada y maltratada, pocos estaban a su lado para ayudarla y
defenderla.
Durante este tiempo bastante turbulento don Ricardo predicó muchísimos
sermones, en Toledo: La Pasión, A la Inmaculada, Ánimas, San José,
Virgen del Rosario (sobre fe y costumbres), Jueves Eucarísticos, Virgen
de la Soledad, Virgen del Consuelo, San Francisco de Asís, San Antonio
de Padua, Sagrado Corazón de Jesús… En Agullent: Fiesta del Milagro,
Primera Misa de don Juan Bautista Plá, Fin de Año, San Bartolomé
Apóstol, Retiro Capuchinas, Cristo de la Salud, La Asunción… En
Manzanares: novena a Jesús del Perdón. |