Ricardo Plá Espí,
sacerdote mártir 1936

UNA VIDA EJEMPLAR

 

Arturo Climent Bonafé

Abad de Xàtiva

22

Horas graves

 

    Quiero limitarme a copiar algún párrafo de la Pastoral del Cardenal Gomá, Primado de Toledo, respetando sobre todo lo subrayado por el rotulador de don Ricardo: “…Y nuestro anhelo de paz y gracia es mayor porque estamos en horas de conturbación gravísima… y no tenemos paz en el aspecto religiososocial.

Que al menos no perdamos esta paz profunda del espíritu, don que hace Dios a quienes con Él viven unidos.

La revolución no puede arrebatarnos a Dios… sin embargo, ella no sólo ha expulsado oficialmente a Dios de nuestra patria, declarando que nuestra sociedad nada tiene que ver con Dios, ni tiene Dios nada que hacer en ella, sino que su declaración de laicismo legal ha desmontado toda este armazón secular que era soporte y factor social de la vida cristiana en nuestra patria: monopolio de la enseñanza, supresión del culto público o poco menos, denegación de subvenciones a los ministros de Dios, secularización de la vida y de la muerte, etc.

Sin Dios no hay justicia, ni fidelidad a los pactos, ni escrúpulo en defraudar lo que se pueda sin incurrir en sanción. Sin Dios no hay caridad, ni confianza, ni armonía de clases. La familia, el trabajo, el ahorro, la propiedad, la abnegación y la tenacidad, juntamente con la paz, son los grandes factores de la propiedad de un pueblo, y todos ellos descansan en Dios, en su providencia, en su caridad, en sus premios.

Hoy los tentáculos del poder estatal han llegado a todas partes y han podido penetrarlo todo, obedeciendo rápidamente al pensamiento único que le informa de anonadar a la Iglesia, que se ha visto aprisionada en una red de disposiciones legales, pérfidamente afinadas en la sombra por los proyectistas, sacadas a luz luego por el peso de una mayoría hostil, y ejecutadas con frecuencia –testigos cien veces de ello– según el criterio cerril o cicatero de las autoridades lugareñas.

El cardenal Gomá arremete a la falta de un cristianismo fuerte y vivo, comprometido. Ataca a la pereza y a la comodidad de la gran mayoría de los católicos e invita a todos en estas horas graves a vivir la fe en nuestro Señor Jesucristo de manera profunda y seria, una profunda convicción religiosa, una piedad fuerte y sobre todo el testimonio máximo de amor.

 

 

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