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Los sermones, ya redactados,
suelen ser largos, leídos o proclamados durarían al menos una hora.
Otros sermones están tan sólo en esquema, que don Ricardo
desarrollaría en el púlpito.
La Parroquia Mozárabe tenía varias filiales y también
algunas ermitas. Ricardo acudía a predicar novenas y triduos. En Toledo
se celebraban muchas novenas y algunas de ellas de gran importancia
como, por ejemplo, la que se celebraba a la Virgen de la Estrella.
Aquellas comunidades de Monjas que no tenían dinero para
pagar a un buen predicador, llamaban a don Ricardo, les predicaba el
novenario y les celebraba la fiesta del Santo, con Misa y Sermón, sin
percibir absolutamente nada. Cuenta la hermana que alguna de las
Comunidades le enviaba un plato de membrillo. Era la paga por todo su
trabajo.
El día 11 de noviembre de 1928 se celebra el XXX Aniversario
de la instalación del Santísimo Sacramento en el Colegio - Seminario
Menor de Santo Tomás de Villanueva en Toledo y es invitado a predicar el
sermón. Este será una preciosa joya eucarística, de la cual tanto
superiores como alumnos quedaron prendados por la sabiduría y la forma
de expresión tan limpia y espiritual de don Ricardo.
Don Ricardo amaba muchísimo al Seminario, sabía muy bien que
aquel lugar sagrado era el semillero de donde salían los sacerdotes. Él
valoró enormemente su vida de seminario, sobre todo, en el Colegio
Español de Roma. Allí aprendió y allí se formó para ser luego el
sacerdote que fue.
Don Ricardo dedicaba muchas horas al estudio y a la
preparación de sus sermones. Leía mucho, el último paquete de libros lo
recibió el 17 de julio de 1936 y muchos se los mandaban desde Roma,
librería Pontificia Federico Pustet. Toda su ilusión eran los libros.
Terminaba de trabajar o de rezar y ya tenía libros en sus manos.
Los trabajaba mucho subrayándolos, esquematizándolos.
También los documentos pontificios, tanto del Papa como diocesanos. Todo
lo estudiaba a fondo, incluso componía su propio comentario, expresando
su punto de vista sobre éste o aquel documento o libro.
Demuestra la altura intelectual y la profundidad del
Capellán Mozárabe de Toledo.
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