Ricardo Plá Espí,
sacerdote mártir 1936

UNA VIDA EJEMPLAR

 

Arturo Climent Bonafé

Abad de Xàtiva

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YA SOY CURA

 

QUERIDOS PADRES: YA SOY CURA


El verano se ha esfumado, apenas si lo ha podido saborear, ¡han sido tantas cosas hermosas ! Pero como todo lo bueno, las vacaciones se han terminado pronto y hay que volver a Roma. Le quedan dos años para ser sacerdote. Durante estos años recibirá las Ordenes Mayores. El 30 de octubre de 1921 es ordenado de Subdiácono y el 17 de diciembre de Diácono; y eso llena más que suficientemente todo este tiempo.
De la personalidad de Ricardo Plá podemos muy bien afirmar que sobresale unidad de palabra y mente, sinceridad en la conducta, rectitud de comportamiento, veracidad en el lenguaje que emplea, que no es más que espejo de su interior. De verdad que el interior de Ricardo fascina, encanta, sorprende.
Ya se le ha dicho el día de la ordenación sacerdotal, está que no cabe dentro de su piel. Contento, feliz. Lo comunica a su familia y eso sí le duele, Roma queda muy lejos de Agullent y el viaje es caro. No van a poder asistir a su ordenación, no tendrá a los suyos allí presentes. Sin embargo, Ricardo acepta esta prueba y la sabe aprovechar. El 19 de marzo, fiesta de San José y en la Capilla del Colegio será la celebración; la presidirá un español, un gran Cardenal, Merry del Val.
Ya está todo preparado, los ejercicios espirituales hechos, su interior a punto. Ser sacerdote, recibir la ordenación, es un paso muy fuerte para quien lo quiere tomar en serio y Ricardo es uno de ellos, él no se va por las ramas. Sabe muy bien que aquel paso que dará ante la Iglesia es para siempre y supone consagrarse de por vida a Dios. Será siempre de Dios y para Dios. Este joven de 23 años lo sabe muy bien, lo ha meditado y reflexionado y ha tenido buenos maestros, en Agullent y en Roma, además, ha aprendido muy bien la lección desde el primer día. Así las cosas, el diácono Ricardo está dispuesto a realizar aquello, que siendo un niño mostró a don Enrique Reig en la ermita de Agullent: - “Quiero ser cura”. Ricardo lo saboreará gustosamente. Ahora, en este 19 de marzo de 1922 se cumple. La primera misa la celebra sobre la Tumba de san Pedro. Ricardo está contentísimo. Dios ha derrochado su gracia sobre su corazón y a boca llena le da gracias. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación invocando su nombre.
 

 

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