Xàtiva

 una ciudad de leyenda

 

Artículo publicado en la revista CVNEWS
de la Generalitat Valenciana, Conselleria de Turisme.

 

La Seu de Xàtiva, en una vista nocturna

 

 

Sus monumentos, calles y plazas 
aún conservan el influjo del cruce de culturas

 

       Xàtiva guarda en su espléndido conjunto histórico-artístico la huella del paso de diversas civilizaciones que dejaron en ella su cultura, sus monumentos y sus episodios históricos algunos de ellos cruentos.

 

       El viajero que llega a la ciudad, contempla a los lejos la silueta de su castillo y las murallas que descienden la montaña abrazando las casas. Inmerso ya en su centro histórico, se pierde por las callejuelas y el entramado árabe de sus barrios altos, dejando volar su imaginación varios siglos atrás, y sorprendiéndose, cuando ante sus ojos se suceden iglesias, conventos, palacios y fuentes monumentales que cuentan historias de asedios y revoluciones, pero también leyendas y costumbres de la vida de numerosas generaciones.

 

 

XÀTIVA, PROTAGONISTA DE LA HISTORIA

 

       Desde que el hombre de Neanderthal poblara los cercanos parajes naturales de la Cova Negra y el Estret de Aigües ha sido habitada por todas y cada una de las civilizaciones que han ocupado la Península Ibérica. A la Sait Íbera, que acuño moneda y cuyos jinetes ganaron fama en las campañas del cartaginés Aníbal, sucedió la Saetabis romana, municipio de derecho latino, famoso por la calidad de sus linos y punto neurálgico de la Vía Augusta. Los Visigodos la convirtieron en sede episcopal y sus obispos participaron en los concilios de Toledo hasta que los árabes convirtieron a Medina Xateva en un floreciente centro cultural, cuna del papel en Europa, en el que habitaron poetas y eruditos, desplazándose de la falda de la montaña hasta la Vega, con una avanzada ingeniería del agua que le valió el apelativo de ciudad de las mil fuentes. 

 

El retrato de Felipe V cuelga boca abajo como venganza por decretar el incendio de la ciudad

       La reconquista cristiana a manos del rey aragonés Jaime I, potenció el formidable Castillo hasta convertirlo en prisión de Estado y pasó a ser considerada la segunda ciudad del Reino de Valencia, obteniendo el título de ciudad en 1346, hasta que la venganza de Felipe V por secundar la causa del archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión, destruyó la ciudad quemándola en 1707 y cambiándole el nombre. Por eso el retrato del monarca permanece colgado boca abajo en las dependencias del museo de l'Almodí.

 

 

       Xàtiva recuperó su importancia y su nombre casi un siglo después, constituyéndose en 1820 por poco tiempo en capital de provincia.

 

 

Xàtiva ha sido cuna de grandes personajes históricos

       Actualmente se sitúa como una ciudad media de la Comunidad Valenciana con 25.000 habitantes y es un centro de servicios de la comarca de La Costera. Sin embargo exhibe orgullosa la trascendencia de su pasado con una larga nomina de personajes ilus­tres de todas las épocas, entre los que se encuentran santos, obispos, cardenales y los papas de la familia Borja, Calixto III y Alejandro VI, artistas de la talla de José Ribera "El Españoleto", eruditos, literatos, descubridores e inventores como Francisco de Paula Martí, inventor de la Taquigrafía y la pluma estilográfica.

 

 

DESDE LA INEXPUGNABLE FORTALEZA 

HASTA LAS MURALLAS

 

       El castillo de Xativa tuvo más de 30 torres y aparece citado en distintas crónicas desde la antigüedad. Por su carácter de plaza fuerte albergó una prisión de Estado de la Corona de Aragón con famosos prisioneros como el conde de Urgell, el duque de Calabria, el abad del Monasterio de Poblet o San Francisco de Borja. Aunque las continuas guerras y un terremoto en 1748 han dejado su huella, recorriendo su interior aún se puede ver dependencias como la capilla y los sótanos de la prisión, así como torreones, pasos de ronda, aljibes y puertas fortificadas.

 

La figura del Castillo iluminado se divisa desde la distancia y marca el final de la llanura de la huerta de Valencia

        Al descender del Castillo hacia la ciudad las murallas de Poniente y Levante marcan el espacio en el que probablemente se encontraba la ciudad íbera, romana y visigoda, conocido como la Costa del Castell. En esta zona existen destacados monumentos como la ermita de Sant Feliu, levantada sobre el solar de la antigua catedral visigoda. Edificada en el siglo XIII, mantiene una portada tardorománica y un pórtico en el que se reutilizaron antiguas columnas romanas. En su interior alberga valiosos retablos de pintura gótica y pinturas al fresco en sus muros, así como restos de decoración en la techumbre de madera.

 

       Frente a ella se sitúa la ermita de Sant Josep y Santa Bárbara, de estilo barroco, edificada sobre los restos de una ermita del siglo XV y cuyo campanario se levanta sobre un antiguo torreón de la muralla. En sus muros guarda los restos de la puerta por la que cuenta la leyenda entró el rey Jaime I al conquistar la ciudad y enfrente se alza una espléndida cruz de piedra del siglo XVI junto a la que se puede disfrutar de una bella panorámica de la ciudad. Subiendo desde esta ermita se llega al antiguo monasterio cisterciense de Santa María Magdalena de la Aljama de Mont Sant en el que hoy existe un hotel restaurante con encanto.

 

      En la zona abundan los aljibes de origen árabe o romano, antiguos depósitos que aprovechaban el agua de lluvia para abastecer el recinto fortificado, e incluso hay un antiguo pozo de nieve o nevera en el que se guardaba el hielo para comercializarlo. Cuevas como la dels Lleons, dels Coloms y les Gotetes son parte de un atractivo recorrido a pie de monte que vale la pena visitar. Al descender a la ciudad el último hito monumental es la puerta de la Almetla, un torreón medieval de dos pisos que conecta la muralla de Levante con el casco antiguo de la ciudad.

 

 

 EL BARRIO DEL MERCAT 

  

       En el siglo XI la ciudad se extendió desde la falda del monte a la llanura y amplió el recinto amurallado creando lo que hoy en día es la mayor parte del centro histórico. Desde el este se accede por la antigua puerta de Cocentaina al barrio del Mercado. Todavía se pueden ver restos de la muralla de Poniente que bajaba hasta la ciudad junto al llamado Jardín del Beso, con su lavadero y templete modernistas, y la fuente neoclásica de los veinticinco caños que se nutre del histórico canal de Bellús que abastece de agua a la ciudad desde época árabe.

 

        El corazón de este barrio que llega por entramadas callejuelas hasta la sierra lo conforma la plaza de San Pedro. En ella se levanta la iglesia del mismo nombre, cuentan que edificada sobre una antigua mezquita, de estilo gótico y remozada durante el barroco. Su espléndido artesonado de madera conserva escudos nobiliarios, sus paredes exhiben pinturas murales, existe una cripta subterránea y en al altar mayor se puede admirar un gran retablo gótico. Frente a ella está el exconvento barroco de San Onofre que conserva en su fachada los soportales que dieron antiguamente el nombre dels Porxes a la plaza, que estaba toda ocupada por ellos para albergar el mercado de la ciudad.

 

      Siguiendo por la calle de San Pedro llegamos a la plaza de Alejandro VI, con su fuente barroca de Aldomar. Allí está la casa natalicia de Rodrigo de Borja, el papa Alejandro VI, y más abajo, lindando con la antigua muralla enfrentada al paseo de la Alameda, con salida por el antiguo portal Fosc, se encuentra el convento de la Consolación con su iglesia barroca, en el que las monjas todavía confeccionan productos artesanos. El barrio del Mercat conserva en sus calles estrechas y empinadas el sabor árabe de su entramado y es fácil descubrir maravillosos rincones, con balcones de suelo de cerámica decorada o aleros de tejados con motivos esculpidos en las vigas de madera.

 

 

LOS ALREDEDORES DE LA COLEGIATA 

 

La calle Montcada evoca la vida de la nobleza en los grandes palacios urbanos

       Continuando el eje de la calle de San Pedro se abre la Plaza de la Trinitat, un magnífico conjunto monumental presidido por la fuente gótica de piedra -la más antigua de la ciudad- con forma de copa invertida y escudos borrados por el paso del tiempo. A su alrededor el antiguo Real Monasterio de Santa Clara, fundado en 1325 por doña Saurina de Entença, viuda del almirante Roger de Lauria, el antiguo convento de Trinitarios, actual archivo municipal, con una magnífica portada gótica flamígera y una casa modernista en el lugar que ocupó el campanario, y el Palacio de Alarcón, mansión del siglo XVIII que albergó personajes ilustres como la reina Isabel II en su visita a Xàtiva.

 

      La plaza nos conduce a la calle Montcada, la principal del centro histórico, donde la nobleza edificó sus palacios que aún hoy se conservan con portadas de piedra, escudos heráldicos, balcones de forja y cerámica, galerías de arcos junto a enormes aleros de vigas en los tejados...

 

La arquitectura del agua está presente en Xàtiva desde hace siglos en sus acequias, canales, aljibes y fuentes históricas

      Palacios como los de los marqueses de Montortal, Casa de Diego, Mahiques-Sanz, Borja, Pinohermoso y Sant Ramon, entre otros, que exhiben hermosos patios con fuentes de mármol y arcos de piedra, escaleras barrocas, ventanales gigantes, salones decimonónicos, etc.

 

      A mitad de la misma, por la calle de Peris, se sube hacia la plaza de la Seu o de Calixto III otro espacio histórico artístico de primer orden. Antes de llegar, una antigua botica nos muestra un retablo cerámico con los personajes ilustres de la ciudad. Ya en la plaza, al este, se yergue la Colegiata de Santa María, comenzada a construir en 1596 sobre la antigua mezquita de cinco naves. No se terminó hasta 1920 y aún permanece inacabada, por lo que los setabenses comparan todo aquello que se dilata en el tiempo con "l'obra de la Seu". Construida para ser catedral, aunque no lo logró nunca -por eso se la conoce como la Seu-, su planta de cruz latina, las dos portadas barrocas gemelas del crucero, la cúpula, sus tres amplias naves y el esbelto campanario con templete le dan un aspecto de monumentalidad. En su interior alberga un pequeño museo con valiosas obras de arte de pintura, escultura, orfebrería y documentos, relacionadas algunas de ellas con la familia Borja.

 

Antiguo Hospital

      Enfrente de la Colegiata, el edificio del antiguo Hospital muestra una impresionante fachada gótico renacentista de los siglos XV y XVI en la que destaca su capilla con una portada de músicos ángeles, y calle arriba, están los antiguos conjuntos conventuales de Sant Domenec gótico del siglo XIV, y de los agustinos del siglo XVII. Del hospital hacia abajo se encuentra la actual Plaza del Mercat, un amplio espacio porticada sólo por dos de sus lados, el sur y el este, y que conserva edificios históricos que fueron antiguas posadas. En el siglo XVIII se habilitó para esta función mercantil que hoy sigue manteniendo los martes y los viernes. Dejando la plaza de la Seu, por la calle de Corretgeria, se suceden los palacios de origen medieval transformados en el siglo XVIII, hasta llegar al Museo de l'Almodí.

 

 

MUSEO DE L´ALMODÍ

 

 

       Dos edificios conforman el museo; por una parte el antiguo Almudín renacentista que servía como depósito de trigo, del año 1548, con su patio de columnas jónicas; y el edificio del antiguo Peso Real reformado en 1818 como Aduana de Mercaderías y que fue en 1928 la sede del Banco de España.

       El museo expone piezas de arqueología de época íbera, romana, visigoda, islámica -destaca una pila árabe única con figuras humanas- y cristiana, además de colecciones de bellas artes entre las que destaca obras de pintura gótica y barroca -con cuadros de Ribera, un depósito del Museo del Prado y el famoso cuadro de Felipe V colgado al revés- y muebles, orfebrería, tejidos y cerámica de los siglos XVIII al XIX.

 

 

Visitamos:

 

Castillo de Xàtiva

Fortaleza inexpugnable

 

Aunque de origen íbero y romano, la mayor parte de los muros y torreones que se han conservado son de técnica islámica o de estilo gótico. Dividido en dos espacios claramente diferenciados; el castillo Menor, -el más antiguo- y el Mayor, embellecido y ampliado por árabes y cristianos, la fortaleza guarda en sus potentes muros, la sombra de Aníbal y de Escipión, el refinamiento de sus árabes alcaides, la historia de asaltos y guerras de frontera, el confinamiento de personajes ilustres y su posición de baluarte defensivo estratégico que le acompañó hasta bien entrado el siglo XIX. Recorrer los pasos de ronda de sus murallas es viajar al pasado, a un mundo de hazañas y conquistas, dejando volar la imaginación de sus almenas.

 

DE LA PLAZA DE ARMAS HACIA
DOS FORMIDABLES RECINTOS DEFENSIVOS

        El castillo alberga dos espacios claramente diferenciados denominados castillo Mayor, dispuesto a la derecha, y el castillo Menor, ubicado en la parte izquierda. Es en la derecha donde se localiza el espacio del Patio de Armas. El castillo Menor presenta un recinto amurallado de menores dimensiones por el que se accede a través de una portada de estilo gótico. Todo el recinto conserva un ingenioso sistema de aljibes que se llenaban con agua de lluvia para abastecer la fortaleza

 

PIEZA CLAVE EN LA HISTORIA
 DEL REINO DE VALENCIA

        Por su especial ubicación y disposición topográfica, el Castillo de Xàtiva controlaba la Vía Augusta. Fue escenario de las campañas de Aníbal, Escipión y Sertorio y después jugó un papel fundamental en la caída de la dinastía Omeya y la posterior descomposición del califato de Córdoba. Tras la conquista de Jaime I, se convirtió en la fortaleza más importante que defendía el paso desde Castilla hasta la capital del Reino de Valencia y fue prisión de estado de la Corona de Aragón.

 

     El recinto del Castillo Mayor no es tan antiguo como el Menor pero está mejor conservado. Desde la plaza de armas se accede a un edificio residencial que alberga un restaurante y diversos servicios. Ascendiendo, dejamos atrás la Puerta del Socorro, la puerta principal posterior del castillo que sale a la vertiente sur de la Sierra Vernisa. Más arriba, existe un espacio abierto de uso cultural con tres cañones de la Guerra de la Independencia.

 

En la prisión de estado del Castillo, egregios personajes sufrieron prolongado cautiverio

       Conforme avanzamos, encontramos varios recintos defensivos cerrados por torreones. Al atravesar el último de ellos se accede a la capilla de Santa María, construida por orden de la reina María, esposa de Alfonso V el Magnánimo. Es de estilo gótico y alberga los restos mor­tales del Conde de Urgel, prisionero en el castillo por no haber aceptado el compromiso de Caspe y fallecido en 1433. Más arriba, se puede visitar la prisión con los nombres de los personajes ilustres que allí estuvieron y los restos de la sala del Duque de Calabria, que arruinó un terremoto en 1748. Al llegar al último torreón la panorámica es mag­nífica: al norte, la ciudad y la huerta de Xàtiva; al sur, las tierras de secano y las sierras Grossa, y el Benicadell; y al oeste, la frontera con la meseta castellana.

 

 

Subir