Manuel Casesnoves y Adela Soldevila Gracias recibidas por la intercesión de los siervos de Dios. Cualquier gracia recibida por intercesión de los siervos de Dios Manuel y Adela deben comunicarla al señor abad.

Colaboración

Van a ser muchos los gastos del Proceso de canonización. La parte actora es la Colegiata y la Familia. Ambos debemos aportar los ingresos pertinentes. Por parte de la Colegiata aquellos fieles que seseen colaborar en estos gastos pueden hacerlo ingresando los donativos en la cuenta que publicamos y luego si desean recibo pedirlo al Sr. Abad. La Congregación nos pide transparencia total: quien da el donativo y a donde va ese dinero. Y así lo vamos a hacer con toda pulcritud. 

Cuenta: BBVA 0182 – 0563 – 48 - 0201627976

 

Nos han llegado algunos donativos:

Una persona ha entregado .........................500 €
Una persona ......................................300 €
Un familiar ......................................100 €
Venta de DVD .....................................200 €
Una feligresa .....................................20 €
Un familiar ......................................150 €
Un devoto ........................................300 €
Tenemos .........................................1570 €

 

Gastos

Protocolar los nombramientos de Postuladora en Roma .....300 €
Decreto de apertura del Trasunto ........................300 €
Total gastos ............................................600 €

Tengamos presente que se trata de dos procesos distintos y los gastos siempre serán dobles.

 

¿Cómo era la fe de los Siervos de Dios? ¿Podemos conocerla?

 

Para ello me acerco a los que les conocieron y a ver lo que dicen. Manuel Casesnoces Soler desarrolló la virtud de la fe en grado heroico en los distintos momentos de su vida y de manera especial en los últimos años de su corta vida. Murió bastante joven a los 53 años de edad. Todos los días participaba de la santa Misa en la Colegiata; rezaba el Ángelus y el rosario y hacía la visita al Santísimo, entonces no se celebraba misa por la tarde. Leía libros para fortalecer su vida espiritual, le gastaba mucho el Kempis, la “Imitación de Cristo” le preocupaba mucho crecer en la formación cristiana.

 

En los momentos difíciles de la vida mostró ser un creyente fuerte y convencido. Siempre se consideraba en manos de Dios, vivía su presencia, a los familiares mayores les decía con cierta gracia que siempre “había que tener las maletas preparadas”. Tenía la conciencia tranquila y plena confianza en la misericordia de Dios, que siempre es Padre y Padre bueno. La fe le llevó a practicar la caridad, virtud que siempre le caracterizó.

Acerca de la fe de la sierva de Dios Adela Soldevila

Doña Adela era una mujer de fe fuerte, viva, elegante y fresca. Toda su vida estuvo empapada por la fe. Esa misma fe le animaba a hacer el bien y a contar con Jesucristo en cada momento de su vida. Asistía a Misa todos los días y su oración era fuera de lo común. Muchos decían que después de comulgar “tenía un rostro especial”. Realizaba todos los años ejercicios espirituales. La fe que profesaba le daba ánimo, de hecho cuando murió su marido no desfalleció a pesar de que se quedaba con muchos problemas encima de toda índole. Pudo con todo porque su fe era fuerte y viva.

Esa fe que profesaba la transmitía a los de su casa, era su gran preocupación, se lo había prometido al Señor.

Era una mujer de fe comprometida. La caridad que practicaba era fruto de la fe y su entrega a los demás también.

Este recorrido es apasionante. Continuaremos.

 

Acerca de la fe de la sierva de Dios Adela Soldevila
Doña Adela era una mujer de fe fuerte, viva, elegante y fresca. Toda su 
vida estuvo empapada por la fe. Esa misma fe le animaba a hacer el bien y a 
contar con Jesucristo en cada momento de su vida. Asistía a Misa todos los días 
y su oración era fuera de lo común. Muchos decían que después de comulgar 
“tenía un rostro especial”. Realizaba todos los años ejercicios espirituales. 
La fe que profesaba le daba ánimo, de hecho cuando murió su marido no 
desfalleció a pesar de que se quedaba con muchos problemas encima de toda 
índole. Pudo con todo porque su fe era fuerte y viva.
Esa fe que profesaba la transmitía a los de su casa, era su gran preocu-pación, se lo había prometido al Señor.
Era una mujer de fe comprometida. La caridad que practicaba era fruto 
de la fe y su entrega a los demás también.
Este recorrido es apasionante. Continuaremos.