Hoja Parroquial Nº542 - Fue, se lavó y volvió con vista. Iglesia Colegial Basílica de Santa María de Xàtiva - Sexto aniversario de la erección de la colegiata.

† Evangelio según san Juan 9, 1-41

 En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: —«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»

 Él fue, se lavó, y volvió con vista.

 Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:

 —«¿No es ése el que se sentaba a pedir?» Unos decían: —«El mismo.»

 Otros decían: —«No es él, pero se le parece.» Él respondía: —«Soy yo.»

 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: ——«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.» Algunos de los fariseos comentaban: —«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban: —«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?» Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: —«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»

Él contestó: —«Que es un profeta.»

 Le replicaron: —«Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»

 Y lo expulsaron.

 Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: —«¿Crees tú en el Hijo del hombre?»

 Él contestó: —«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»

 Jesús le dijo: —«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»

 Él dijo: —«Creo, Señor.» Y se postró ante él.

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