San Jacinto Castañeda

San Jacinto CastañedaSan Jacinto, desde el cielo, nos anima siempre.

Hoy nos escribe desde el cielo con motivo de su fiesta

No quisiera, queridos amigos, que pensarais que soy un santo que está en el cielo sin preocuparse de lo que ocurre en la tierra. Nada de eso. Durante mis 30 años de vida trabajé incansablemente por predicar la Buena Noticia de Jesús, no escatimé ni salud, ni tiempo, ni siquiera la vida. Prediqué a tiempo y a destiempo, ésa fue mi preocupación desde que dejé Xàtiva y me embarqué en una estupenda misión que me llevó al cielo, de donde ahora os escribo.

Ya habéis leído mi biografía, mirad, en todo momento intenté hacer la voluntad del Señor; me fié de él, sé que no puede equivocarse, ni engañar a nadie. Me confié a sus brazos y descubrí su bondad, su amor, su gracia.

Me siento feliz. Viví tan sólo 30 años, pero morir joven no es una desgracia; he descubierto aquí en el cielo que cada persona vive lo que necesita vivir, lo que Dios entiende que debe vivir; y no pasa nada.

¿Hubiera podido hacer más por Jesucristo si no hubiera muerto a los 30 años? Puede ser, pero nunca se sabe. La cuestión es que ahora soy muy feliz y desde el cielo os quiero enviar un mensaje a todos vosotros.

Todos los cristianos estáis llamados a ser felices siempre y una felicidad que sea duradera. Abrid los ojos a lo bello, a lo sencillo, a lo sublime. No huyáis de los problemas, no permitáis que lo artificial frustre vuestra personalidad. Luchad, trabajad por ser, más que por tener. En la vida no se regala nada, hay que ganárselo. Bucead en vuestra alma, profundizad en vuestra vida, ahí está la mina de vuestra felicidad, ahí, en vuestro interior....