Eusebio de CesareaEusebio de Cesarea (263-339) (B)

Eusebio de Cesarea no es un pensador profundo, y su estilo no es elegante ni diáfano. En cambio su erudición  era inmensa, y notable su espíritu de investigador. Entre los padres griegos, sólo Orígenes le supera en la  amplitud de sus conocimientos, tanto sagrados como profanos. Por eso, mientras sus obras de controversia  tienen en general un valor relativo a causa de esta misma falta de profundidad, sus obras de historia son una  mina de información; a algunos autores cristianos y a sus obras los conocemos sólo a través de él, pues a  menudo cita textualmente largos  párrafos de sus escritos. De manera que Eusebio se considera como el fundador de la Historia de la Iglesia y, podríamos también añadir, de la Patrología. Son esas obras históricas las que le han dado su merecida fama.

La primera que escribió, en los alrededores del 303, es la Crónica; se conserva en una traducción armenia del siglo vi que a su vez se basa en una revisión hecha por el mismo Eusebio. Es un resumen de la historia de la humanidad, desde los principios conocidos, en la que sigue a una serie de autores clásicos; su segunda parte está formada por unos cuadros sincrónicos construidos a partir de Abraham. Con ella pretendía demostrar que la religión judía, de la que la cristiana es continuación, es la más antigua de todas. El sentido crítico de Eusebio es bueno, y esta obra constituye una de las fuentes en que más se ha podido apoyar la investigación histórica moderna.

La Historia eclesiástica cubre desde los principios hasta el año 324. Es sobre todo una colección muy valiosa de hechos y documentos de la vida de la Iglesia,
recogidos también con un notable sentido crítico. Su intención es apologética, pues se propone presentar las listas de obispos de las sedes principales, los testigos de la tradición y los herejes, los castigos de Dios a los judíos, las persecuciones de los cristianos y los martirios, seguidos de la victoria final de la Iglesia. Tuvo un gran éxito y fue muy copiada y conocida, tanto en Oriente como en Occidente.

Es una de las fuentes mejores que tenemos para conocer la antigüedad cristiana. Los mártires de Palestina describe la persecución del año 303 al 311, y los hechos que narra son bien conocidos del autor, contemporáneo de ellos.