Domingo de ramos1. «El domingo en que empieza la semana pascual, que aquí llaman Semana Mayor, practicado desde el canto de los gallos hasta el amanecer lo que se acostumbra hacer en la Anástasis [Santo Sepulcro] o en la Cruz, el domingo por la mañana se va, según costumbre, a la iglesia mayor, que se llama Martirio [edificada junto al lugar de la Cruz]. Es llamada Martyrium porque está en el Gólgota, detrás de la Cruz, donde padeció el Señor, y por tanto es el Martirio.

2. Después de haber celebrado todo según costumbre en la iglesia mayor, y antes de la despedida, dice el archidiácono en voz alta: «Toda esta semana, desde mañana, a la hora nona reunámonos todos en el Martirio o iglesia mayor». Luego dirá otra vez en voz alta: «Hoy, a la hora séptima, estemos todos prontos en Eleona» [gruta del monte de los olivos donde Jesús enseñaba a sus discípulos].

3. Hecha la despedida en la iglesia mayor o Martirio, es conducido el obispo a la Anástasis cantando himnos, y allí, acabado lo que es de costumbre hacer los domingos en la Anástasis, después de la despedida del Martirio, cada cual va a su casa y come prestamente, para que al empezar la hora séptima todos se hallen en la iglesia de Eleona, esto es, en el monte Olivete, donde está la gruta en la que enseñaba el Señor.

4. A la hora séptima sube todo el pueblo al monte Olivete o Eleona a la iglesia; se sienta el obispo, se dicen himnos y antífonas y lecciones apropiadas al día y al lugar. Y cuando empieza a ser la hora nona se sube cantando himnos al Inbomon [lugar de la Ascensión], que es el lugar del cual subió el Señor a los cielos, y allí se asientan; pues el pueblo, siempre que está presente el obispo, es invitado a sentarse: sólo los diáconos están siempre de pie. También allí se dicen himnos y antífonas propios del lugar y del día, lo mismo que lecciones y oraciones intercaladas.

5. Y cuando ya empieza la hora undécima, se lee el texto del evangelio donde los niños, con ramos y palmas, salieron al encuentro del Señor, diciendo:  «Bendito el que viene en nombre del Señor». Y al punto se levanta el obispo y todo el pueblo; y desde lo más alto del monte Olivete se va a pie todo el camino. Todo el pueblo va delante de él cantando himnos y antífonas, respondiendo siempre: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

6. Y todos los niños de aquellos lugares, aun los que no pueden ir a pie, por ser tiernos y los llevan sus padres al cuello, todos llevan ramos, unos de  palmas, otros de olivos; y así es llevado el obispo en la misma forma que entonces fue llevado el Señor.

7. Desde lo alto del monte hasta la ciudad, y desde aquí a la Anástasis, por toda la ciudad, todos hacen todo el camino a pie; y si hay algunas matronas o algunos señores, van acompañando al obispo y respondiendo. Se va poco a poco, para que no se canse el pueblo, y así se llega a la Anástasis ya tarde; donde después de llegar, aunque sea tarde, se hace el lucernario [vigilia de oración], se repite la oración en la Cruz y se despide al pueblo.

Oración del Domingo de Ramos

Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro Salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección.