LA ACOGIDA EN CÁRITAS

LA SEU

“No mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca; eso es lo que mancha al hombre”. Nuevo Testamento, Mateo 15,11.

Es precisamente el diálogo la mejor arma que podían utilizar, y de hecho utilizan (aunque no es la única), los voluntarios del programa de acogida para terminar con toda la desesperanza y la desolación que acude a Cáritas La Seu de la mano de aquellos que la padecen.

Si damos la espalda a una persona debemos asumir la responsabilidad de las consecuencias. Debemos tener en cuenta que tal vez nunca quede en el olvido. Las personas que asisten con sed de soluciones a este programa sufren el círculo vicioso del fracaso y la no aceptación social.

Acudimos a interesarnos por el programa de acogida en nuestra Cáritas de la Seu. Estas fueron las preguntas; estas fueron las respuestas:

 

 

-¿Cuánto tiempo lleva el programa en marcha?

 

Aproximadamente cuatro años. El principio fue duro. No sabíamos realmente lo que era una acogida. Nos dedicábamos simplemente a lo que son las ayudas puntuales. Pero desde hace aproximadamente dos años, con la ayuda de Cáritas Diocesana, la realización de cursillos de formación y la misma experiencia, vamos perfeccionando la acogida.

 

 

-¿Qué se pretende con el programa de acogida?

 

Escuchando a la gente e intentando detectar sus necesidades pretendemos que la persona se sienta realmente acogida. Son familias en general desestructuradas y desorganizadas en todos los aspectos. Tienen problemas, tal vez  basados en la falta de organización en casa o en una mala administración del dinero, es decir, en problemas de base. Nosotros intentamos hacerles reflexionar sobre su problema.

 

 

-Describid un día en la acogida.

 

Cada miércoles tratamos casos diversos; desde transeúntes que necesitan cosas concretas, personas con problemas de trabajo o vivienda, hasta gente que necesita ser escuchada.

 

 

-¿Qué días estáis aquí?

 

Por desgracia, somos pocos voluntarios y, por el tiempo del que disponemos, sólo podemos atender este programa los miércoles. Empezamos la atención sobre las seis de la tarde y pocas veces terminamos antes de las nueve. A pesar de nuestro reducido horario, la coordinación entre las diferentes áreas de Cáritas hace posible el que nos pongamos en contacto con la gente que acude otros días.

 

 

-¿Cómo puede conocer la gente el programa?

 

La principal fuente de información para la gente es la misma gente que va pasando por nuestros despachos. También desde los servicios sociales del ayuntamiento y de otras áreas de Cáritas nos derivan casos a la acogida.

 

 

-¿Vienen siempre ellos o a veces los buscáis vosotros y los invitáis a venir?

 

Generalmente son ellos los que vienen porque saben de la existencia de la acogida. Si nos enteramos de algún caso concreto de especial gravedad vamos a buscarlos.

 

 

-¿Qué suele pedir más la gente?

 

Generalmente nos piden trabajo. Sus jornadas son esporádicas e inseguras. Nosotros les ayudamos a buscar, pero sobre todo nuestra tarea está en motivarles a que lo hagan ellos mismos. Otro problema es la vivienda, los alquileres son caros, aún más cuando alguien está parado.

 

 

-¿Viene gente a la que no podéis ayudar?

 

Naturalmente. Al principio fue duro aceptarlo por nuestra parte, pero la experiencia nos ha enseñado que el mero hecho de atender y escuchar a estas personas ya es una forma de ayudarles.

 

 

-¿Siempre son las mismas personas las que acuden?

 

Normalmente sí. Frecuentan el economato, el ropero, y desde acogida intentamos hacerles un seguimiento y ver su evolución. También viene gente esporádicamente, como transeúntes y otros casos.

 

 

-¿Cuántas personas vienen a la acogida?

 

Calculamos que unas doscientas cincuenta personas han pasado durante un año. Normalmente recibimos entre tres o cuatro personas cada miércoles.

 

 

-¿Cuántos voluntarios sois?

 

En acogida somos únicamente dos voluntarios.

 

 

-¿Qué es para ti la acogida? (Visión personal).

 

La acogida es escuchar. Se pretende conseguir la promoción integral de la persona teniendo siempre en cuenta que en ella está la solución a sus problemas y ella es la responsable de su desarrollo. De este modo se apoya y acompaña de una forma digna, sin crear dependencias y evitando el puro asistencialismo.

 

Los voluntarios del programa de acogida ponen empeño en realizar algo así como una etiología de cada caso, es decir, buscan la raíz del problema para de este modo acabar con todo lo que de él se deriva. El poder de la palabra es el mejor alivio para las personas que acuden a este programa, y muchas veces es el único que se les puede ofrecer. Quizás un filósofo tuvo razón cuando dijo que “el infierno son los otros”. Es necesario que no formemos parte de “los otros”. Si nos unimos todos, podemos mejorarnos a nosotros y a los demás.

 

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