Pablo VI y la Colegiata de Santa María. El Breve por el que se concede al abad el uso de mitra

 

      Juan Ignacio Pérez Giménez

    Archivo Histórico y Museo de la Colegiata de Xàtiva.

 

A las prerrogativas concedidas históricamente a la iglesia mayor de Xàtiva, entre las que descuella la erección en colegiata[1] por parte de Pedro Martínez de Luna, sucesor de San Pedro con el nombre de Benedicto XIII (papa de la obediencia de Aviñón entre 1394 y 1423), se sumarían en la segunda mitad del siglo XX, durante el pontificado de Pablo VI, el privilegio del uso mitra para el abad-párroco y la elevación del templo a Basílica menor (en 1965 y 1973, respectivamente). El pasado 23 de noviembre se cumplieron, precisamente, cincuenta años desde que el hoy beato papa Montini concediese el primero de los privilegios referidos.

La colegialidad que otorgara el papa Luna en diciembre de 1413, suprimida a mediados del s. XIX como consecuencia de la aprobación del Concordato entre el Estado Español y la Santa Sede, fue recuperada en marzo de 1909, en tiempos de Pío X. El otrora superior de la institución, el deán, pasaba ahora a denominarse abad, única dignidad del templo en lo sucesivo (desde 1413 y hasta 1851 la iglesia de Santa María había contado con tres dignidades: deán, sacrista y chantre o capiscol), siendo D. José Pla Ballester el primer abad[2].

Casi seis décadas después la Seo era nuevamente distinguida. Accediendo a la petición que el capítulo setabense había remitido a la Sede Apostólica con el beneplácito del prelado valentino, monseñor Marcelino Olaechea, Pablo VI concedió −el día 23 de noviembre de 1965− al abad de la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora (Santa María) el primero de los privilegios que conferiría al templo: el uso de insignias abaciales. El documento acreditativo de tal resolución, el Breve pontificio, se conserva en el Archivo Histórico de la institución. En dicho rescripto, tras la intitulación Paulus PP. VI se añade la fórmula de perpetuidad: Ad perpetuam rei memoriam y la Dirección, que para referirse a la ciudad de Xàtiva emplea la expresión Urbs Saetabis. Después de la Exposición y las cláusulas finales del texto, se añade el escatocolo: sanctio, datación, rúbricas de Cancillería y el habitual sello del Pescador[3]. En el propio Breve se indica que el abad puede, “mientras ejerza su cargo, llevar legítimamente la mitra abacial en las funciones sagradas, dentro de la predicha iglesia; fuera de ella con el consentimiento del Ordinario, pero sin rebasar los límites de la Archidiócesis de Valencia, observando lo que en derecho se ha de observar, sin que nada obste en contrario”[4].

La noticia, comunicada desde Roma por el propio Olaechea vía telegrama cuando el día 4 de diciembre de 1965 llegaba a su fin, fue acogida por los setabenses con entusiasmo, júbilo que los templos de la ciudad expresaron a la mañana siguiente con el volteo de las campanas de sus torres. Unos días después, siguiendo las indicaciones del prelado se ofició un solemne Te Deum en la iglesia mayor[5].

La investidura de D. Juan Vayá (abad entre 1939 y 1968) como abad mitrado tuvo lugar el día 21 de mayo de 1966 a las ocho de la tarde en la colegial, acontecimiento que la institución había preparado con esmero y para el que había reclamado la participación de los fieles[6]. Al acto, presidido por el arzobispo, acudieron autoridades civiles, tanto de la ciudad como de la provincia, y eclesiásticas, principalmente del arciprestazgo. Según la crónica publicada poco después en el Boletín diocesano[7], tras la lectura del Breve por parte del secretario del prelado, D. Joaquín Mestre Palacio, se procedió a la imposición de las insignias: mitra, báculo y anillo. Desde entonces, este mismo ritual se ha repetido en la toma de posesión de los sucesivos abades.

A D. Juan Vayá le sucederían en la dignidad D. Francisco Vicedo Gil (1967-1975)[8], D. José Aliaga Girbés (1975-1980), D. Manuel Soler Espí (1980-1996), D. Arturo Climent Bonafé (1996-2015) y, en la actualidad, D. José Canet Canet, investido por el cardenal arzobispo de Valencia, D. Antonio Cañizares, el día 19 de septiembre de 2015.

  

APÉNDICE DOCUMENTAL

(I)

Traducción de la petición elevada por el cabildo de la Colegiata de Xàtiva a la Santa Sede con objeto de obtener para el abad de la misma el privilegio del uso de mitra.

Cfr. Boletín Oficial del Arzobispado de Valencia, enero 1966 (nº 2824), pp. 20-21.

“Beatísimo Padre:

El cabildo colegial de la Iglesia de Santa María de la ciudad de Játiva, diócesis de Valencia, postrado a los pies de Vuestra Santidad, humildemente expone lo siguiente:

La ciudad de Játiva, en la diócesis de Valencia, en España, tuvo sede episcopal en la Edad Visigótica. Algunos obispos de la diócesis setabense destacaron en los concilios de Toledo.

Extinguida la diócesis setabense, se intentó muchas veces su instauración, pero en vano. Esto significa que la ciudad de Játiva no olvida su antiguo esplendor religioso.

Suprimido el cabildo catedralicio setabense, fue erigido en el año 1413, por bula apostólica, el cabildo colegial en la iglesia principal de Santa María, que quedó convertida en iglesia colegiata, y más tarde en ‘Insigne’. El cabildo consta de abad y diez canónigos.

Este Cabildo se vio honrado con preclaros canónigos por su ciencia y virtud. Entre éstos sobresalen Rodrigo de Borja, en su tiempo decano de la iglesia colegial setabense, después arzobispo de Valencia y finalmente Sumo Pontífice, Alejandro VI.

La iglesia colegial setabense fue enriquecida con privilegios, tal vez más que ninguna. Y no es extraño, ya que en ella recibieron el Bautismo los Romanos Pontífices Calixto III y Alejandro VI. Estos privilegios proporcionaron el esplendor del culto a la iglesia colegial Setabense, que casi siempre vivió en este ambiente. Sin embargo, las cosas pueden ser perfeccionadas en cualquier momento. Parece que en las solemnidades litúrgicas algo faltaba en lo principal. El abad de la iglesia colegial daría mayor esplendor si gozase del privilegio de “Abad con mitra”.

El cabildo colegial hace presente el sentir de los fieles y el suyo propio en esta petición. Todo para mayor gloria de Dios y bien de las almas.

Por lo tanto el cabildo, confiando en la magnificencia de vuestra santidad, espera que esta iglesia colegial será honrada con la gratia de Abad con mitra”.

 

(II)

 

Traducción del Breve de Pablo VI concediendo al abad de la colegiata de Xàtiva el uso de mitra.

Cfr.: Boletín parroquial Aleluya, de 8 de mayo de 1966; Arturo CLIMENT BONAFÉ, Papeles de Historia, Xàtiva: Iglesia Colegial Basílica de Santa María, 2008, pp. 225-226.

 

“Pablo VI. A perpetua memoria.

Xàtiva, ciudad situada dentro de los límites de la Archidiócesis de Valencia, preclara merecidamente por su antigüedad, religión y hechos gloriosos. En tiempo de los visigodos fue constituida Sede Episcopal, cuyos prelados asistieron y tomaron parte en los célebres concilios toledanos.

Suprimido el cabildo catedral, la Sede Apostólica creó, en el año mil cuatrocientos trece, un cabildo colegial en la iglesia principal de Santa María, cambiando en templo colegial, al que después se le concedió el título de Insigne.

Según consta, no pocos canónigos acrecentaron, por su virtud y ciencia, el brillo del mismo cabildo, el cual fue también enriquecido con muchos privilegios.

Mas ahora el mismo cabildo, que consta de abad y diez canónigos, eleva a Nos reverentes preces para que el Abad, es decir, la primera dignidad, sea honrado, por gracia Nuestra, con el uso de la Mitra.

Nos, pues, queriendo dar testimonio de nuestra benignidad a este egregio Cabildo Colegial de Játiva, decidimos, de buen grado, acceder a las preces de referencia, robustecidas por la recomendación del Venerable Hermano Marcelino Olaechea Loizaga, Arzobispo de Valencia.

Por consiguiente, oído también Nuestro amado hijo Arcadio María, de la Santa Romana Iglesia, Presbítero Cardenal Larraona, Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, con nuestra Autoridad, en virtud de las presentes letras y a perpetuidad, concedemos que el Abad del Cabildo Colegial Setabense de la Iglesia de Santa María, mientras ejerza su cargo, pueda llevar legítimamente la Mitra Abacial en las funciones sagradas, dentro de la predicha iglesia, fuera de ella con el consentimiento del Ordinario, pero sin rebasar los límites de la Archidiócesis de Valencia, observando lo que en derecho se ha de observar, sin que nada obste en contrario.

Eso concedemos, decretando que las presentes letras sean y permanezcan siempre firmes, válidas y eficaces; surtan y obtengan pleno e íntegro efecto; favorezcan plenísimamente ahora y en lo sucesivo a los que atañe y pueda atañer; que así se haya de juzgar rectamente y definir, y si sucediere que alguien, con cualquier autoridad, atentara algo, a sabiendas o ignorantemente, contra lo concedido, sea tenido desde ahora como irrito y vano.

Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el Anillo del Pescador, en el día veintitrés de noviembre del año mil novecientos sesenta y cinco, tercero de Nuestro Pontificado”.

 

(III)

 

Crónica de la investidura de D. Juan Vayá Bonet como primer abad mitrado de la Colegiata de Santa María de Xàtiva.

 

Cfr. Boletín Oficial del Arzobispado de Valencia nº 2829, de junio de 1966, pp. 775-779

 

“En la tarde del 21 mayo, Játiva vibró de gozo y emoción con una solemnidad que la retrotrayó a sus mejores tiempos, de auténtica grandeza: la proclamación solemne del privilegio de Abad mitrado de su colegiata, benignamente concedido por Su Santidad Paulo VI, gloriosamente reinante, en la audiencia concedida al cardenal español, monseñor doctor don Arcadio María Larraona, el 23 de noviembre último.

Con tan grato motivo la ciudad de los Papas se visitó y engalanó de fiesta, adornando sus calles, y concentrándose sus moradores en el templo colegial y alrededores para vivir el acontecimiento, cuyo desarrollo referimos.

A las 20 horas, el ilustrísimo cabildo, de hábitos corales, recogió a su Abad, ilustrísimo señor doctor don Juan Vayá Bonet, que iba con la vestimenta propia de su nueva dignidad, y, desde su domicilio y bajo su presidencia, se dirigió a la puerta principal de la Seo, donde fueron cumplimentadas las autoridades y personalidades, a medida que llegaban.

Corporación Municipal en pleno, bajo mazas, presidida por el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, don Antonio Rueda Sánchez-Malo; alcalde de Játiva, don Eugenio Blasco Guinart; presidente de la Audiencia Territorial, don Cándido Conde Pumpido; vicepresidente de la Diputación, don Antonio Espinós; coronel de Infantería, don Leopoldo Benito del Valle, y coronel de Aviación, don Manuel Garrote, que representaban al capitán general de la III Región y al teniente general jefe de la Región Aérea de Levante, respectivamente; señores padrinos; delegado provincial de Sindicatos, don Joaquín Hernández; teniente coronel jefe del 134 de la Guardia Civil, don Isabelino Cáceres; muy reverendo señor arcipreste de Albaida, don José Almiñana Vallés; otras autoridades y personalidades y clero de la ciudad; asimismo llegaron los párrocos del arciprestazgo y otros muchos sacerdotes…

La presidencia del señor Arzobispo, excelentísimo y reverendísimo doctor don Marcelino Olaechea Loizaga, fue acogida con clamorosos aplausos y vítores por parte de la densa multitud que llenaba la plaza, al tiempo que hendían los aires los compases de la marcha de infantes y el alegre son del voltear de campanas….

Nuestro amado prelado, después del entusiasta recibimiento de que fue objeto y tras los saludos de rigor, pasó con las autoridades y demás componentes de la comitiva al interior del grandioso templo, hermoseado con excepcionales adornos e iluminación; y, y, tras orar en el sagrario, ocupó su trono en el coro, parte central. Asistido de los capitulares, muy ilustres señores doctor don José Soler Francés y don Salvador Carpintero. A ambos lados, al final de la sillería, se situaron los padrinos, excelentísimo señor don Gregorio Molina Ribera, caballero del Santo sepulcro, que vestía uniforme de Caballero de la Orden pontificia de San Gregorio Magno, y señora esposa, doña Magdalena Albero, de Molina, a la derecha del señor Arzobispo, y el señor Alcalde y señora esposa a la izquierda del señor Arzobispo.

Inició el acto el muy ilustre señor don Joaquín Mestre Palacios [sic] con la lectura del Breve pontificio por el que se concede el mencionado privilegio de Abad mitrado, que fue escuchada con profundo silencio. Seguidamente se acercaron al presbiterio, formando dos filas, componentes de la Junta parroquial de Acción Católica y demás organizaciones de apostolado seglar llevando los ornamentos e insignias de Abad mitrado, presididos por el alcalde y esposa, portadores del báculo; y don Gregorio Molina y esposa, que llevaban la mitra abacial sobre blanca bandeja.

A medida que el referido señor Mestre nombraba y hacía breve glosa de la pieza de ornamento o de insignia, el señor Arzobispo, revestido de pontifical, previo acercamiento del portador, la bendecía e imponía al doctor Vayá. A quien asistían los canónigos muy ilustres señores don Enrique Agustí y don José Oliver, así hasta llegar al báculo y a la mitra.

Cuando el doctor Abad lucía ya todos los ornamentos e insignias de mitrado, espontáneos aplausos retumbaron por todos los ámbitos del templo.

Recuperado el silencio, nuestro amado prelado pronunció sentidas palabras, en las que enalteció a Játiva, tan vinculada a la Iglesia, a la que dio dos papas, relevantes prelados y destacadas personalidades de todo orden, como el pintor Ribera, el Españoleto; y fue sede episcopal. Subrayó el esfuerzo de la ciudad en la reconstrucción y embellecimiento del templo colegial; y glosó los demás motivos de la concesión pontificia que se celebraba. Exhortó a todos a testimoniar su gratitud con el mayor acercamiento a Dios y a la Patrona de Játiva, Nuestra Señora de la Seo; y por último felicitó al señor Abad y colaboradores, a los señores padrino, autoridades y a toda la ciudad.

Acallados que fueron los aplausos que siguieron a las palabras del señor Arzobispo, fue la primera misa de Abad mitrado que ofició el titular doctor Vayá.

Finalizado el santo sacrificio, el reverendísimo oficiante recibió el abrazo paternal del señor Arzobispo y del cabildo, y a continuación entonó el Te Deum, recibiendo después el parabién de los asistentes.

Játiva grabó en el libro de su historia con letras de oro el memorable acontecimiento de la tarde del 21 de mayo de 1966”.

 

[1] En virtud de la Bula Officii nobis comisi, expedida ex motu proprio en Peñíscola el día 9 de diciembre de 1413. Cfr. Vicente PONS ALÓS, La iglesia en Xàtiva, Xàtiva: Iglesia Colegial Basílica de Santa María, 2013, pp. 35-42; 187-194.

[2] Las “Letras de la Sagrada Congregación Consistorial”, por las cuales se aprobaba el informe de erección de nuevo colegiata, sentando a su vez las bases organizativas de la misma, se publicaron en el Boletín Oficial del Arzobispado de Valencia de 16 de junio de 1909, pp. 183-187.

[3] 1965, noviembre 23. Roma. Original pergamino (505 x 372 mm.). Latín. Cfr. Juan Ignacio PÉREZ GIMÉNEZ, “Breves de Pablo VI concediendo al abad de Xàtiva el uso de mitra y erigiendo a la Colegiata en Basílica menor”, en Lux Mundi. Xàtiva 2007, Valencia: Fundación La Luz de las Imágenes-Generalitat Valenciana, 2007, pp. 898-899.

[4] Vid. Apéndice documental (Documento II).

[5] Cfr. Boletín Aleluya (edición de la parroquia), 12 de diciembre de 1965 y Boletín Oficial del Arzobispado de Valencia nº 2824, de enero de 1966, p. 72.

[6] “Játiva debe sentirse santamente orgullosa, pues a las no pocas glorias que de siglos pasados atesora, viene, con este privilegio, a enriquecer su historia con nuevo capítulo de grandezas, ya que es ella, con su colegiata, la que recibe a perpetuidad este honor y privilegio extraordinario concedido por el Santo Padre”, Cfr. Boletín Aleluya, 24 de abril de 1966.

[7] Boletín Oficial del Arzobispado de Valencia nº 2829, de junio de 1966, pp. 775-779; vid. Apéndice documental (Documento III).

[8] Durante el rectorado de Vicedo se creó la Vicaría Episcopal de Xàtiva (1967-1996).