San Juan y la Virgen. S.XVII • Anónimo

San Juan el apóstol y evangelista fue desterrado a la isla de Patmos y allí escribió el libro del Apocalipsis, hecho que refleja este lienzo de grandes dimensiones.

San Juan es el único apóstol que no muere mártir, aunque fue martirizado varias veces. Está arrodillado, sobre su rodilla izquierda descansa el libro, en la mano derecha. La pluma con la que escribe la Revelación. Su semblante regala paz, serenidad, contemplación, es de gran belleza. Ante el apóstol, la Virgen María; no olvidemos que Jesús, moribundo en la cruz, le dejó encargado del cuidado de su madre. La Virgen sostiene en sus brazos a Jesús niño y a los pies está colocado San Juan Bautista, también niño.

Tenemos varios elementos muy significativos y dignos de que nos fijemos en ellos: el cordero; éste representa a Cristo, el cordero de Dios que es degollado y con su sangre salva al mundo y quita el pecado de los hombres. Junto a él, un águila que es el símbolo del evangelista; en el cielo la Inmaculada y el dragón. En el Apocalipsis, San Juan nos habla de la mujer que sube al cielo, coronada con doce estrellas, la luna bajo sus pies; esta mujer está en cinta, a punto de dar a luz y un dragón espera el momento del parto para arrebatarle al recién nacido. Una escena llena de simbolismo. El mar y la barca, el pueblo. Una verdadera catequesis. El lienzo es del siglo XVII, de autor anónimo.

San Pablo. S. XVII • Anónimo

De autor anónimo, San Pablo es pintado con el libro de sus cartas en una mano y en la otra la espada, signo de su martirio en Roma.

Se data del siglo XVII; la pintura es buena, refleja la fuerza de la gracia que en San Pablo fructificó de tal manera que lo convirtió de fanático perseguidor de la Iglesia en el misionero más grande e influyente que ha tenido el cristianismo. Su rostro expresa fuerza, paz, ímpetu, ardor evangelizador. Pablo de Tarso amó a Jesucristo y se entregó por entero a predicar su palabra.

San Jacinto Castañeda

Nace en Xàtiva el 13 de enero de 1743, el mismo día es bautizado en la Colegiata, aquí podemos ver la partida de bautismo. Fruto del matrimonio cristiano José Castañeda y María Puchansons fueron el sacerdote de la Colegiata Vicente, el carmelita Carlo, Félix que ingresa en los dominicos de Xàtiva tomando el nombre de Jacinto, José y Rosa María, estos últimos contrageron matrimonio.

Jacinto a los 14 años ingresa en el convento de Xàtiva y en enero de 1759 hace su profesión religiosa. En Orihuela cursa dos años y luego embarca hacia Filipinas. Reinicia sus estudios en Manila y es ordenado sacerdote el 2 de junio de 1765.

Su primer destino es China. Durante tres años trabaja incansablemente en la evangelización; perseguido por ser misionero, logra escapar en diversas ocasiones, es apresado y torturado, finalmente es desterrado y amenazado de muerte si vuelve a China. Ahora es destinado a Tonkin, en Vietnam. Ha de atender sesenta iglesias y a unos once mil cristianos. El período desde febrero de 1770 hasta principios de julio de 1773 son años de intenso trabajo pastoral. El cristianismo está prohibido. Una noche, mientras administraba la Unción de los enfermos a un moribundo, es apresado y enjaulado. Después de tres largos meses, quieren que pisotee la cruz a lo que Jacinto se niega y ante sus fieles es decapitado. Tenía 30 años.

El relato de su glorioso martirio, contado por el prior de los dominicos de Tonkin en 1773, también figura en esta misma vitrina. Es un testimonio de primera magnitud, un verdadero tesoro espiritual para Xàtiva.

El Papa Juan Pablo II en 1988 canoniza a Jacinto María Castañeda Puchasons. Su fiesta se celebra el 7 de noviembre, día de su martirio.