José Ribera

En la misma vitrina está colocado el fotolito de la partida de bautismo de José Ribera, el «Españoleto». El primer gran maestro de la escuela española del siglo XVII y uno de los más significativos del barroco, considerado hoy como el verdadero orientador de la pintura española del siglo XVII.

Nació en Xàtiva el 17 de febrero de 1591, en la Colegiata fue bautizado y murió en Nápoles el 5 de septiembre de 1652. Es hijo de un humilde zapatero; su primera formación se dice que la recibió en Valencia, en el taller de Ribalta. Pasa muy joven a Italia y allí aprende la nueva forma barroca, de la que Caravaggio era el más destacado representante. Muy joven todavía, en 1617 le encontramos en Nápoles, casa con Catalina Azzolino. El duque de Osuna, virrey de aquel dominio de la corona de España, le designa pintor de cámara. Recibe varios honores de los sucesores virreyes.

Al declinar la corona de España empieza también a declinar el artista español; sus últimos años amargados por enfermedades y dramas familiares hacen sufrir mucho a José Ribera. Al morir es enterrado en la iglesia de la Mergeglina, en Nápoles. La obra de José Ribera es inmensa y toda ella de gran belleza; Madrid y Valencia recogen muchas de sus obras más famosas.

Joaquín Lorenzo Villanueva

Nació en Xàtiva el 10 de agosto de 1757, fiesta del diácono San Lorenzo; sus padres eran de clase media; aquí realizó sus primeros estudios de Xàtiva pasa a la universidad de Valencia donde estudió humanidades; influyeron en él grandes maestros que luego elogiará con cariño y fiel reconocimiento al bien recibido. Consigue el doctorado en Teología. Las universidades de Orihuela y Salamanca son escenarios de su cátedra, donde tiene ocasión de manifestar su sabiduría y talante.

En Madrid es ordenado sacerdote en 1782 y nombrado luego capellán real y predicador del rey Carlos IV, además de académico de las Reales Academias de la Historia y de la lengua.

Joaquín Lorenzo Villanueva escribió innumerables obras: entre 1791 y 1795 publica el Año Cristiano de España en 19 volúmenes, una obra colosal; también se distinguió con el libro Catecismo del Estado según los principios de la Religión, (1793). Otras obras suyas son: la traducción del Oficio de Semana Santa (1783), De la obligación de decir la Misa con circunspección y pausa (1788), De la lección de la Sagrada Escritura en lenguas vulgares (1791), El kempis de los literatos (1807), etc. Colaboró con su hermano Jaime (O.P.) en el Viaje literario a las Iglesias de España, obra monumental en 22 volúmenes.

Fue diputado en las Cortes de Cádiz de 1810 a 1813, consiguiendo la restitución del nombre histórico de su ciudad natal (26-11-1811) y efímeramente la Sede Episcopal en abril de 1814.

Por sus pensamientos liberales fue varias veces desterrado. En 1823 se exilió de España, en Londres y Dublín. Era un hombre equilibrado, influyente y moderado, abierto al dialogo y quizás por eso incomprendido por muchos. Dublín será su última estancia y allí, en 1824, murió.

Deán Mollá. S.XVII

El deán Félix Mollá, es del siglo XVIII, ocupó el cargo desde 1766 hasta 1789. El Deán era la más alta dignidad eclesiástica entre el Cabildo de la Colegiata; hoy su figura la encarna el Abad.

En el capítulo de la Colegiata de 3 de julio de 1797, a instancias del canónigo Timoteo Esteve, se aprueba mandar pintar los cuadros de eclesiásticos ilustres de la ciudad para iniciar una galería de retratos: «el señor Esteve propuso que deseaba ya hace mucho tiempo adornar la sacristía con algunas pinturas que representasen los dos sumos pontífices hijos de esta ciudad, el señor Calixto III y el señor Alexandro VI, con seis de los retratos de los obispos setabitanos que florecieron antes de la invasión de los moros, y se le respondió que lo practicase como fuese de su gusto y que el cabildo agradecía su buen afecto». Estas ocho pinturas estaban ya acabadas junto con una del Ecce Homo, otra de San Felipe Neri en oración y una tercera de San Francisco Javier el 20 de enero de 1798, pues en esta fecha el cabildo da gracias al canónigo Esteve por haber sufragado estas obras.

La sacristía llegó a tener una colección de treinta obras, queda ahora, lamentablemente, sólo el retrato del deán Mollá. Don Félix Mollá y Pastor había nacido en Montaverner en 1715. Ocupó el cargo de deán siendo ya canónigo de la Colegiata, durante 36 años; murió el 16 de junio de 1802.

Deán Ortiz. S.XIX

Al deán Mollá le sustituyó el deán Ortiz, al cual se le considera una figura importante en la vida de la Colegiata.

Nace en Aielo de Malferit un 6 de septiembre de 1739; sus padres eran labradores y se llamaban Francisco Ortíz y María Sanz. Le confirmó el arzobispo Andrés Mayoral; influyó mucho en su formación el cura don Patricio Ferrer, doctor en teología y hombre emprendedor. José Ortíz compaginaba los estudios y las tareas del campo ayudando a su padre y eso hasta los dieciséis años. En la universidad de Valencia se matricula en filosofía tomística; en Orihuela obtuvo el doctorado en derecho civil y canónico en 1764. En Valencia estudia teología moral y se matricula en la Academia de Bellas Artes a la espera de ser ordenado sacerdote, hecho que se produce en 1767. En 1774 es nombrado vicario mayor de Xàtiva y asiste también como vicario al cuartel de inválidos existente en la ciudad.

En la primavera de 1778 partió a Italia a lomos de caballerías y carros de la época. Seis años de trabajo de investigación arqueológica y relacionado en la arquitectura en Roma. Vuelve a España instalándose en Madrid y preparando la edición de su obra «Vitruvio Español». El rey Carlos III ordenó que se editara a todo lujo, la obra constaba de diez volúmenes. Su fama se extendió por toda la corte y mereció el título de Académico de Honor por la Real Academia de San Fernando.

El rey Carlos IV le nombró deán de la Iglesia Colegial de Xàtiva en 1802. Su tarea en la Colegiata fue intensa y fructífera, influyó en la arquitectura de la fábrica de La Seo, incluso se le consideró maestro de obras. Murió el 21 de diciembre de 1822. En Xàtiva quedan testimonios documentales, autógrafos, entre los que destacan algunas cartas.

Beato Gonzalo Viñes

Nace en Xàtiva el 19 de enero de 1883, el bachillerato lo estudió aquí y luego marchó al seminario; fue ordenado sacerdote en 1906.

Su primer cargo fue ser vicario de la Seo y luego pasó a ser beneficiario y más tarde canónigo. Perteneció a la sociedad aragonesa de Ciencias Naturales, a la de Buenas Letras de Barcelona, al Centro de Cultura Valenciana y la Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia, bajo cuyos auspicios excavó la estación neolítica de «Cova Negra».

Fue cronista de Xàtiva, fundador del museo de la ciudad, director del semanario El Obrero Setabense, publicó entre otros libros el de La Patrona de Játiva, libro que podemos observar en la vitrina; a él se debe el hallazgo de la partida de bautismo del pintor Ribera y también el hallazgo arqueológico del Ara del obispo Atanasio (S.VII) en 1918, en el subsuelo de la antigua catedral visigótica de San Félix.


Su ministerio sacerdotal fue también fructífero, organizó la Acción Católica y trabajó mucho y bien en la educación cristiana de la juventud.

Al empezar la guerra civil de España fue obligado a alistarse en la C.N.T. pero no pudieron convencerle. Le ofrecieron la vida a cambio de su renuncia como sacerdote, a lo que él contestó: «soy sacerdote desde que se me ordenó y moriré siendo sacerdote». Y así ocurrió en el término de Vallés el 10 de diciembre de 1936, cuando dio la vida por Jesucristo y la Iglesia.

Fue beatificado junto con el del Abad D. Francisco de Paula Ibáñez, por el Papa Juan Pablo II, el 11 de marzo de 2001.

D. Juan Vayá, primer Abad mitrado

Nació en L’Olleria el 17 de Abril de 1894. Ingresó en el seminario conciliar en el año 1909 siendo ordenado sacerdote en 1917. Comenzó su actividad pastoral como Vicario en su pueblo natal y luego en la Nucia y Jalón; es nombrado párroco de Rafelguaraf y después de unos años ecónomo de Massamagrell.

Después de la guerra civil fue nombrado Abad de Xàtiva y en Julio de 1939 ya estaba en Xàtiva. El abad Vayá trabajó enormemente en la reconstrucción de La Seu; son muchas las obras que realizó; fundó el comedor parroquial que durante 17 años repartió comida a los pobres; su actividad pastoral se destacó por la dedicación hacia todos animando, en esos tiempos difíciles, a trabajar en la reconstrucción espiritual de la parroquia.

El Papa Pablo VI en 1966 concedió el privilegio de mitra, báculo y anillo al Abad de Xàtiva, privilegio del cual fue investido don Juan Vayá por el Arzobispo don Marcelino Olaechea.

En 1968 el abad Juan Vayá dejó la parroquia después de 29 años de trabajo pastoral en Santa María como abad párroco y pasó a ser capellán del asilo Montañés de Valencia y canónigo honorario de la catedral. Su ilusión era morir en Xàtiva y volvió ya casi ciego. Murió a los 80 años el 11 de Enero de 1983, sus restos descansan en el cementerio setabense.