Santa María Magdalena. S.XV • Joan Reixach

Impresionante es la figura de María Magdalena. De pie, como la mujer fuerte de la Biblia y rodeada de ángeles sostiene en la mano izquierda el recipiente con el ungüento con el que iba a embalsamar el cuerpo de Jesús sin vida. Muestra con la otra mano el paño blanco y la corona de espinas que cubría la cabeza de Jesús. Reixach ha sabido adornar la figura de esta gran mujer y darle la fuerza para que inspire, a quienes la contemplan, fortaleza, paz y esperanza. Esta tabla perteneció al antiguo monasterio de Mont Sant.

 

 

 

Imagen de san Vicente Ferrer

 

Se trata de una talla barroca policromada; con rostro muy expresivo el escultor nos lo presenta predicando el Evangelio con esa fuerza que le caracterizaba; con hábitos dominicanos la imagen de san Vicente Ferrer infunde alegría y pureza de corazón. Con los labios semi abiertos expresa la fuerza de su palabra viva y arrasadora. Esta escultura procede del convento de Santo Domingo. San Vicente nace en Valencia, en 1350 es miembro de la Orden de Predicadores y muere en Vannes en 1419, predicador y milagrero, persona influyente y misionero incansable, orgullo de la iglesia valenciana; fue canonizado por Calixto III.

Por disposición de San Juan de Ribera su fiesta se celebra el lunes después del domingo segundo de Pascua.

 

 

 

Cruz procesional. S. XIV

 

La cruz parroquial, la creu major de la ciutat, es de plata sobredorada y esmaltes, considerada por todos los especialistas como la mejor obra de esmaltería del siglo XIV de los estados de la Corona de Aragón. Está formada por planchas de plata con los bordes festoneados de hojas de roble y los extremos de los brazos flordelisados.

En el anverso, además del crucificado, hay cuatro relieves representando: en la parte superior, a Jesús resucitado —la vida de Cristo no termina con la muerte, es Señor y lo demuestra con la Resurrección, que es lo que da sentido a nuestra fe cristiana—; a la izquierda, la Virgen con las tres Marías —la Virgen está al pie de la cruz como la mujer fuerte que sufre por la humanidad y participa de la pasión de su Hijo—; en el lado opuesto, san Juan y dos personajes —es el discípulo más joven de los doce y el único que permanece junto a Jesús en estos momentos—; y en la parte inferior, Jesús en el lugar de los muertos, gusta de lo que realmente es la muerte para vencerla y destruirla. El ástil es de dos cuerpos octogonales superpuestos, ambos de igual estructura y ornamentación, con ventanas ojivales de tracería, gabletes y antepechos figurando vitrales con representaciones de ángeles en esmaltes verde y carmín que alternan con escudos de la ciudad.

Ante esta cruz hay que detenerse, es mucho lo que se puede admirar. El número de escenas es de doce, labradas a buril y esmaltadas, solo las vamos a enumerar: La Anunciación, Última Cena, Lavatorio, Oración en Getsemaní, Prendimiento, Flagelación, Vía Dolorosa, Crucifixión, Descendimiento, Crucifixión de Dimas y el Anuncio de la Pascua y Pentecostés.En el reverso podemos ver en esmaltes: Nacimiento de Jesús, Adoración de los Magos, Matanza de los Niños Inocentes, Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, Huida a Egipto, la Tentación de Jesús, Jesucristo caminando sobre las aguas, Predicación de Jesús, Juicio final, Entrada en Jerusalén.

Veintiséis esmaltes traslucidos, no hay duda en afirmar que esta cruz parroquial es de una gran belleza, verdadera joya irrepetible, constituye una auténtica catequesis sobre los misterios de Jesucristo. La fecha más probable de la cruz sería alrededor de 1347.