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El Museo

 


 

El Museo

 

El Museo que la Colegiata ofrece a sus visitantes es producto del esfuerzo realizado por muchas personas, entre las que cabe destacar, especialmente, a mis antecesores, el Ilmo. Sr. D. Manuel Soler y el Ilmo. Sr. D. Arturo Climent. Tanto el espacio expositivo como el programa museográfico son  deudores del museo inaugurado el día 29 de junio de 1996, fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo por D. Arturo Climent. 

No obstante, el Museo debe ser un organismo vivo, y por ello hemos introducido elementos nuevos y dado cabida a determinadas  exposiciones temporales, con las que enfatizar algunos bienes patrimoniales de la propia Seo, o incluso de otras instituciones, y conmemorar efemérides de relevancia. Como afirmaba el propio Climent, el Museo "quiere ser dinámico y estar siempre dispuesto a enriquecerse con nuevas piezas", pretendiendo, además, "ser una catequesis sobre la historia de la Iglesia de la ciudad, de ahí que recorra las diversas etapas históricas de la fe cristiana en la antigua Saetabis hasta llegar a la Xàtiva actual".

Para el presente mes de noviembre se completará con la apertura de un nuevo espacio, que hemos denominado Sala de Cerámica Miguel de Lobera.

 

 

 

José Canet Canet

          Abad de la Insigne Iglesia Colegiata Basílica de la Asunción de Nuestra Señora 


 

 Los textos están extraídos de la Guía de la Seu, cuyo autor es D. Arturo Climent Bonafé

Retablo de Sta.Ana o de Calixto III
S.XV • Pere Reixach

 

El cardenal Alfonso de Borja, más tarde Calixto III, encargó a Pere Reixach en 1452 un retablo para la capilla de Santa Ana; hoy se conservan pocas tablas de este retablo, en 1924 se recompuso lo que ahora podemos ver. Restos de esta capilla se conservan desde la guerra civil en el Museo Municipal.

 

 

En el centro Santa Ana, patrona de los Borja, sentada, seria, a sus brazos la Virgen María, su hija, jovencita y que a la vez muestra a Jesús; es un conjunto, abuela, madre, hijo, encierra un hermoso mensaje maternal y enseña como el Hijo de Dios, hecho hombre, nace de una familia concreta de Nazaret y en esta tabla aparecen por línea materna todos; san Joaquín contempla la escena y el ángel Gabriel, el enviado por Dios. Según el apócrifo Protoevangelio de Santiago y la Tradición, San Joaquín y Santa Ana fueron los padres de la Virgen María; en el siglo IV ya se veneraban como tales, su fiesta se celebra el 26 de julio. En Jerusalén muy cerca de la explanada del Templo existe una preciosa iglesia dedicada a Santa Ana.

En la tabla de la izquierda, San Agustín, vestido de pontifical, capa pluvial, mitra y báculo que le dan majestuosidad; en sus manos la Iglesia y en sus rodillas, el libro clave del santo convertido, «las Confesiones»; su madre, Santa Mónica, arrodillada, mira a su hijo complacida, le ve convertido ya en cristiano, sacerdote y obispo. Mónica pidió a Dios la conversión de Agustín con lágrimas y plegarias y realmente lo consiguió; Agustín significa «hijo de las lágrimas de su madre».

 

La tabla de la derecha, presenta al obispo de Toledo, San Ildefonso, gran defensor de la virginidad de María, onomástica del donante, también vestido con ornamentos pontificales; junto a él figura el donante siendo todavía cardenal.

En la parte superior izquierda, Reixach ha querido colocar la Imposición de la casulla por parte de la Virgen a San Ildefonso, es el premio del cielo a la defensa del santo obispo respecto a la Santísima Virgen.

En la parte superior derecha, el bautismo de San Agustín. San Ambrosio, obispo de Milán es quien administra el sacramento, Santa Mónica, en actitud orante y agradecida, vive este momento privilegiado. El escudo de los Borja corona el actual retablo.

En la predela podemos ver a San Pedro, primer papa de la Iglesia, un panel vacío y al otro lado podrían ser San Gregorio y otro papa santo de la devoción del papa Borja.

Este retablo se dijo siempre que era de Jacomart (1411-1461), era el pintor del rey Alfonso el Magnánimo. Sin embargo se han encontrado en Roma varios albaranes pagados al pintor Pere Reixach por Alfonso de Borja por un retablo de Santa Ana para la capilla de Xàtiva. Sin duda alguna Pere Reixach abrió su alma y dejó plasmar sensibilidad y fe sobre estas tablas mostrando su talante de pintor y de artista lleno encanto, buen estilo y religiosidad.



Imagen procesional de la Virgen de la Seo

 

S.XX • Royo

Esta imagen procesional de la Virgen de la Seo que vemos ahora es original del escultor Royo de 1940, quiere ser copia de la primitiva procesional esculpida por José Esteve Bonet y regalada por el cardenal Cebrián, natural de Xàtiva. Esta es sacada en procesión cada 5 de agosto.

En 1600 la peste o cólera había hecho verdaderos estragos en la zona; los fieles se aclamaban a la Virgen de la Seo, de tal manera que deciden sacar su imagen en procesión el 5 de agosto y hacer estación en la iglesia del convento de Santa Clara. En el interior del templo las monjas insistieron en la plegaria a la Virgen y ante el asombro de todos la Virgen movió el lirio que sostenía en su mano derecha, inclinándolo. La peste cesó. A partir de entonces se decide celebrar fiesta con procesión, primero por el interior de la Seu y luego por las calles de la ciudad, haciendo estación en la iglesia del monasterio de Santa Clara, lugar del milagro. Esta fiesta es un voto de acción de gracias de toda la ciudad a la Virgen María.

En el año 1665 se restaura la imagen de la Virgen; se le corta la mano derecha del milagro, es colocada en un relicario y recubierta de plata. Más tarde el cardenal Cebrián encargó a don José Esteve Bonet una imagen de la Virgen para sacarla en procesión y resguardar la gótica.

El Papa Pio XI el 11 de abril de 1923 declaró patrona canónica de Xàtiva a la Mare de Déu de la Seu; en esta fecha se interpretó por primera vez el himno a la Mare de Déu, letra de don José Hinojosa y música de don José Ramírez.

En la quema de 1936 desaparecieron las imágenes de la Virgen. La imagen procesional que podemos ver ahora fue bendecida por el Abad don Juan Vayá el 4 de agosto de 1940. La imagen del altar mayor, como ya se ha dicho, la esculpió Mariano Benlliure y fue bendecida en 1943 por el mismo abad.

 

 

 

 

Frontal de la Asunta. S.XVI

 

Enmarcado podemos ver restos de un posible frontal de seda azul, con bordados de plata, de mitad del siglo XVI; representa la Coronación de la Virgen María por Jesucristo y el Padre Eterno, dos ángeles a cada lado, suben a la Virgen. El bordado es muy hermoso y conserva el encanto y la nitidez original.

También hay quién cree que fue bordado para un guión o para una capa pluvial. El tema que presenta hace referencia al quinto misterio glorioso del rosario y a la verdad de fe de la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos que en 1950 el papa Pio XII la proclamó como dogma de fe.

El pueblo cristiano desde siempre ha profesado un cariño extraordinario al misterio de la Asunta y lo ha reflejado en el arte cristiano, en la literatura y en el teatro.

 

 

 

 

Virgen del Pópulo. S.XVII

 

 

Dulce, radiante y majestuosa es esta Virgen del Pópulo con el niño Jesús en brazos. Ojos vivos y penetrantes, túnica elegante. Es la Virgen Madre de Dios que muestra a su Hijo Jesús al mundo. Este lienzo ha sido restaurado en 1998 por el equipo Art Restauro y se ha podido recuperar la elegancia original. Inspira devoción y dulzura.



San Vicente Ferrer. S.XVIII

Es del siglo XVIII, representa al apóstol valenciano que, con su lema, «Temed a Dios y dadle gloria», recorrió varias naciones predicando el Evangelio. Una Biblia bajo el brazo y una azucena en la mano adorna su imagen andariega y apostólica. La influencia de san Vicente Ferrer se nota en la historia, cultura y sobre todo religiosidad valenciana y también a nivel universal. San Vicente Ferrer estuvo en Xàtiva, tal y como nos recuerda el bajo relieve de uno de los púlpitos y una calle.

 

 

San Francisco Javier. S.XVIII

Muy parecido en tamaño y estilo a san Vicente Ferrer que ya hemos visto, es San Francisco Javier, el misionero jesuita del siglo XVI. El lienzo es del siglo XVIII y presenta al santo predicando el Evangelio en los países lejanos del extremo oriente, en Goa murió de hambre y de frío, después de anunciar a Jesucristo con fuerza, alegría y entusiasmo; tenía cuarenta y seis años; es el patrono de las misiones y su fiesta se celebra el 3 de diciembre.

 

Santa Elena. S.XV • Jacomart o Reixach

Tabla atribuida a Jacomart, fechada en 1451. La emperatriz, madre de Constantino, el Grande, está representada en el momento del hallazgo de la Cruz de Cristo en Jerusalén. Santa Elena, elegante y pulcra, Jacomart ha sabido infundirle entereza y majestuosidad; ella fue el alma de las grandes basílicas construidas en Tierra Santa y en Roma en el siglo IV; asistió al Concilio de Nicea representando a su hijo el emperador; murió el año 328, sus restos reposan en la iglesia del Ara Coeli de Roma. La Cruz del Calvario es la salvación del mundo y la santa emperatriz la muestra con admirable respeto y amor. Los marcos fueron añadidos en el siglo XVIII.

Jacomart nació en Valencia en 1411 y murió en 1461. Durante unos años residió en Nápoles como pintor del rey de Aragón Alfonso el Magnánimo; cargado de méritos y honores vuelve a Valencia; tuvo por colaborador al pintor catalán Juan Reixach. Sus pinturas están realizadas al temple con finísimas veladuras al óleo, su estilo es enérgico y sobrio aunque no falto de delicadezas.

San Sebastián

S.XV • Jacomart o Reixach

También de Jacomart es esta tabla que representa al soldado Sebastián, mártir de la fe en Roma. Es verdad que aquí Jacomart ha vestido con traje de la época al mártir cristiano, representando al caballero gótico valenciano, muy lejos de las imágenes que tenemos del santo, desnudo y atado al árbol sufriendo el martirio. En 1907 Elías Tormo une esta figura con la de Ausiás March y son muchos los que la difunden como retrato del poeta valenciano enterrado en la catedral de Valencia. Las flechas que lleva en la mano derecha indican la forma de su martirio; Sebastián es un soldado del imperio romano en los primeros siglos y al convertirse al cristianismo es condenado a morir acribillado con flechas, en la iglesia de las catacumbas de su nombre reposan sus reliquias.

Durante mucho tiempo se le tuvo como abogado contra la peste, y a él se le levantó en Xàtiva una ermita en el siglo XVI. Estas tablas proceden del retablo y capilla de Santa Ana.



 

La Visitación. S.XVI • Cristóbal Llorens II

María, nos dice el Evangelio, va aprisa a una ciudad de las montañas de Judea a visitar a su prima Isabel. Es un encuentro de dos grandes mujeres elegidas por Dios, Isabel, madre de Juan el Bautista y María, de Jesús.

Un pintor del siglo XVI ha sabido comunicar con su arte el mensaje de alegría y de fe que encierra la escena. Los dos rostros serenos, finos, comunicativos; las dos figuras vestidas con sencillez y a la vez con elegantes ropajes. Es el principio de la gran aventura de fe de la que Juan Bautista será el precursor.

 

Los Santos Desposorios. S.XVI • Cristóbal Llorens II

Esta tabla es del siglo XVI y representa los Desposorios de San José y de la Virgen María. Tres son los principales protagonistas de la escena, los contrayentes y el sacerdote en el centro. Tanto san José como la Virgen están acompañados, él por varones y ella por mujeres. Las miradas del grupo de los cinco hombres se corresponden con las de las mujeres, un caballero de perfil y una dama también. Las miradas de San José y la Virgen son limpias y en sus rostros se refleja paz y alegría, sencillez y candor.

El autor a querido colocar al Espíritu Santo en forma de paloma, como testigo celestial del acto matrimonial; ya nunca se separará esta singular pareja. La pintura es excelente y manifiesta gran belleza.

 

La Huida a Egipto

San José con María y el Niño Jesús deben huir a Egipto, Herodes quiere atentar contra el Niño. Esta tabla, muy sencilla, pero hermosa y fina, muestra la escena evangélica; al santo esposo, custodio del Redentor se le ve cogiendo dátiles de una de las palmeras. Según cuenta uno de los evangelios apócrifos es la palmera la que se inclina para que el santo patriarca pueda coger con facilidad sus frutos.

La escena representa a la Sagrada Familia, ha sido muy utilizada por los pintores de la época, incluso para ofrecer a la Virgen de la leche, ya que amamanta al Niño Jesús. La pintura es bella y simpática.

 

Oración del Huerto

Escena fuerte y llena de dolor y amargura; Jesús suda como gotas de sangre, llora y sufre ante la pasión y muerte que se le avecina. Solo y abandonado reza al Padre. Jesús arrodillado ora y gime, su corazón y su mirada se dirige al cáliz que el ángel le trae desde el cielo. Dios siempre envía un ángel para animar, ayudar, consolar. Es la respuesta del Padre.

Los apóstoles se han dormido, no pueden velar ni siquiera una hora con Jesucristo. Esparcidos por el Huerto de Getsemaní los tres más íntimos: Pedro, Santiago y Juan un poco separados; el resto del grupo también dormidos.



Santos Juanes. S.XVII

 

Es muy habitual ver pintados en la misma obra a estos dos personajes: San Juan Bautista y San Juan Apóstol y Evangelista. El autor a sabido plasmar en los personajes la personalidad propia de cada uno de los Juanes.

El Bautista, el hombre más grande nacido de mujer, comunica fuerza, fuego en su mirada y a la vez templanza, recto criterio. Es la voz que grita en el desierto; precursor del Mesías y mártir de la verdad. Juan el apóstol es el más joven de los Doce, aunque en esta obra aparezca ya mayor. Autor del cuarto evangelio presenta a Jesús como Señor y Salvador. Sensible y dulce goza de gran amistad con Jesucristo, y nos regala la mejor definición de Dios: Dios es amor. Se les suele presentar juntos en muchas obras, tanto en pintura como en imaginería, pero cronológicamente el Bautista es mayor que San Juan Evangelista. La pintura en tabla es buena y brillante, ha sido restaurada en 1998 y se le ha devuelto la elegancia original y un encanto atrayente en los dos personajes.

 

 

Cristo Crucificado. 1400

 

Sobre madera recortada está pintada esta imagen de Cristo Crucificado fechada en 1400 y restaurada en 1998. Con semblante sereno y dulce, Jesucristo clavado en la cruz y chorreando sangre redime a la humanidad.

Él es el Redentor del Hombre y con su rostro expresa la locura de amor de su cuerpo entregado y de su sangre derramada. La pintura es muy buena y el autor expresa el Misterio de la Cruz de forma excelente. Invita a la oración y a la contemplación del gran acontecimiento salvífico

 

 

Virgen de la Leche. S.XV • Valentín Montoliu

 

Preciosa y majestuosa presenta Valentín Montoliu a la Virgen de la Leche, rodeada de ángeles que expresan con su música la alegría del Cielo por el Misterio de la Encarnación. Es de inmensa belleza el artista ha querido vestir a la Virgen con un elegante manto que el mismo repetirá en varias de sus obras; destaca a la Virgen María como verdadera Madre de Jesús amamantándolo y expresar a la vez la maternidad divina de María, ella es verdadera Madre de Dios.

 

 

 

 

Santiago Apóstol. S.XV • Valentín Montoliu

 

El Apóstol, vestido de peregrino, apoyado en su cayado en ademán de peregrinaje, es astro brillante en el camino de la fe. Es Santiago el Mayor, patrono de España, cuyas reliquias se conservan en la catedral compostelana. La veneración a su sepulcro provocó el singular Camino de Santiago. La pintura es preciosa y el autor plasma todo este significado en la tabla.

 



Santa María Magdalena. S.XV • Joan Reixach

Impresionante es la figura de María Magdalena. De pie, como la mujer fuerte de la Biblia y rodeada de ángeles sostiene en la mano izquierda el recipiente con el ungüento con el que iba a embalsamar el cuerpo de Jesús sin vida. Muestra con la otra mano el paño blanco y la corona de espinas que cubría la cabeza de Jesús. Reixach ha sabido adornar la figura de esta gran mujer y darle la fuerza para que inspire, a quienes la contemplan, fortaleza, paz y esperanza. Esta tabla perteneció al antiguo monasterio de Mont Sant.

 

 

 

Imagen de san Vicente Ferrer

 

Se trata de una talla barroca policromada; con rostro muy expresivo el escultor nos lo presenta predicando el Evangelio con esa fuerza que le caracterizaba; con hábitos dominicanos la imagen de san Vicente Ferrer infunde alegría y pureza de corazón. Con los labios semi abiertos expresa la fuerza de su palabra viva y arrasadora. Esta escultura procede del convento de Santo Domingo. San Vicente nace en Valencia, en 1350 es miembro de la Orden de Predicadores y muere en Vannes en 1419, predicador y milagrero, persona influyente y misionero incansable, orgullo de la iglesia valenciana; fue canonizado por Calixto III.

Por disposición de San Juan de Ribera su fiesta se celebra el lunes después del domingo segundo de Pascua.

 

 

 

Cruz procesional. S. XIV

 

La cruz parroquial, la creu major de la ciutat, es de plata sobredorada y esmaltes, considerada por todos los especialistas como la mejor obra de esmaltería del siglo XIV de los estados de la Corona de Aragón. Está formada por planchas de plata con los bordes festoneados de hojas de roble y los extremos de los brazos flordelisados.

En el anverso, además del crucificado, hay cuatro relieves representando: en la parte superior, a Jesús resucitado —la vida de Cristo no termina con la muerte, es Señor y lo demuestra con la Resurrección, que es lo que da sentido a nuestra fe cristiana—; a la izquierda, la Virgen con las tres Marías —la Virgen está al pie de la cruz como la mujer fuerte que sufre por la humanidad y participa de la pasión de su Hijo—; en el lado opuesto, san Juan y dos personajes —es el discípulo más joven de los doce y el único que permanece junto a Jesús en estos momentos—; y en la parte inferior, Jesús en el lugar de los muertos, gusta de lo que realmente es la muerte para vencerla y destruirla. El ástil es de dos cuerpos octogonales superpuestos, ambos de igual estructura y ornamentación, con ventanas ojivales de tracería, gabletes y antepechos figurando vitrales con representaciones de ángeles en esmaltes verde y carmín que alternan con escudos de la ciudad.

Ante esta cruz hay que detenerse, es mucho lo que se puede admirar. El número de escenas es de doce, labradas a buril y esmaltadas, solo las vamos a enumerar: La Anunciación, Última Cena, Lavatorio, Oración en Getsemaní, Prendimiento, Flagelación, Vía Dolorosa, Crucifixión, Descendimiento, Crucifixión de Dimas y el Anuncio de la Pascua y Pentecostés.En el reverso podemos ver en esmaltes: Nacimiento de Jesús, Adoración de los Magos, Matanza de los Niños Inocentes, Presentación de Jesús en el Templo de Jerusalén, Huida a Egipto, la Tentación de Jesús, Jesucristo caminando sobre las aguas, Predicación de Jesús, Juicio final, Entrada en Jerusalén.

Veintiséis esmaltes traslucidos, no hay duda en afirmar que esta cruz parroquial es de una gran belleza, verdadera joya irrepetible, constituye una auténtica catequesis sobre los misterios de Jesucristo. La fecha más probable de la cruz sería alrededor de 1347.




Las vitrinas

Repartidos en las diversas vitrinas hay elementos interesantes que merecen nuestra atención.

Comenzando por la derecha, las vitrinas pegadas al muro, vemos utensilios de la época prehistórica, ibérica y romana; monedas romanas acuñadas en Saetabis y lucernarios.

Sigamos adelante y podemos observar cerámica musulmana y medieval.

 

 

También cerámica gótica fabricada en Valencia de la época de Alejandro VI. Escudillas, albaredos y cerámica de Manises del siglo XV, XVI y XVIII; fruteros del siglo XVIII; limosneros de bronce de fábrica germánica, dos de ellos adornados con escenas de Adán y Eva y San Jorge, del siglo XVI.

Bula de fundación. S.XV

 

En una de las vitrinas podemos ver la bula de Benedicto XIII, el llamado «papa Luna» con la que erige en Colegiata la iglesia de Santa María de Xàtiva en el año 1413. Benedicto XIII desde Peñiscola es el gran impulsor de la Iglesia de Xàtiva. Este Papa nombra 15 canónigos: deán, sacristán, chantre, dos hebdomadarios, 2 succentores, diácono y subdiácono. Benedicto XIII es un importante benefactor de la Colegiata de Xàtiva. Tenemos unas veinte bulas de su tiempo y todas ellas reflejan privilegios dados a la Colegiata.

Desde el punto de vista diplomático, se trata de una litterae solemnis, como demuestra la disposición y las cláusulas de la primera línea, en escritura gótica minúscula cancilleresca, y la bula de plomo con hilos de seda rojos y amarillos. Expedida gratis, actuó como escribano M. de Ceresuela, quien desde 1415 a 1418 fue secretario papal.

El Archivo colegial conserva una colección de más de cien bulas y un importante fondo de 700 pergaminos.

 

Yesería. S. XIV

 

Se trata de un fragmento de yesería con inscripción hebraica, parece proceder de la desaparecida ermita de las Santas de Xàtiva, anteriormente sinagoga y que fue derribada en los años cincuenta. La fecha de esta inscripción es el siglo XIV.

La inscripción aparece enmarcada por dos finas molduras; es casi seguro que pudo pertenecer a la antigua sinagoga de la ciudad. Este fragmento formaría parte del marco que encerraría otros elementos decorativos de manera similar en otras sinagogas.

La traducción que se ha dado es «(Jeru)salén y para él será una evasión».

 

 

 

 

Misal Valentino. S.XV

 

Este misal valentino incluye una selección de las fiestas fijas y movibles más importantes del año. El misal es de la segunda mitad del siglo XV. En las páginas del canon, vemos la miniatura del Calvario sobre un tejido granate con motivos geométricos y un terrazo verde, figuran, siguiendo la iconografía tradicional, Cristo crucificado, San Juan —con túnica granate y manto verde— y la Virgen —manto azul, túnica rosa y tocado blanco. Esta miniatura constituye una verdadera joya.

La utilización del misal en las tomas de posesión de los diferentes canónigos hasta la actualidad ha contribuido a que este códice se haya conservado. Se trata, pues, de un misal para uso genérico de la Colegiata de Xàtiva, cuyas fiestas principales incluye.

 

Libro de genealogías. S.XVIII

 

Desde la misma entronización de Rodrigo de Borja como papa hasta San Francisco de Borja y sus sucesores, la familia Borja ha sido una de las más estudiadas por los genealogistas y estudiosos de la nobleza.

Esta genealogía que vemos es bastante completa y documentada a partir del siglo XV, coincidiendo con las genealogías de Alfonso de Borja y los padres de Rodrigo, incluyendo referencia a los testamentos de los principales miembros de la familia, hecho que nos lleva a pensar en un notario como probable autor. Es del siglo XVIII.

 

Libros corales. S.XVII

 

Estos libros estaban en el coro para cantar el Oficio divino. Letra y notación gregorianas grandes con el fin de ser vistas desde los asientos. En la Seo de Xàtiva existe una buena colección de estos libros. Algunos libros proceden de conventos que existían en la ciudad. Los dos que vemos expuestos en esta vitrina tienen dos miniaturas preciosas, fechadas en 1621, la Anunciación y la Resurrección; ambas son sencillas, pero muy expresivas y hermosas.

 

El ángel Gabriel anuncia a María la encarnación del Hijo de Dios. Ella escucha en oración el mensaje del ángel. Cristo sale victorioso del sepulcro, los soldados caen en tierra aterrorizados, Jesús es Señor, Salvador de los hombres redimidos con su sangre preciosa. Y ahora vive para siempre.

 

 




El Padre Eterno

Escuela de Juan de Juanes

Es una tablita que coronaría algún retablo. Se atribuye a la escuela de Juan de Juanes. Representa al Padre Eterno. Es un semblante hermoso y dulce, magestuoso y paternal. En la mano izquierda sostiene la bola que representa al mundo. El Espíritu Santo en forma de paloma está situado en el centro. Esta tabla ha sido restaurada en 1999 por el equipo Art Restauro de Valencia.

Vicente Juan Masip Navarro, parece ser que nació en Valencia; su padre, pintor de vocación le enseñó el oficio. El primer documento cierto referente a él es de 1531. Obras muy significativas suyas son El Salvador, La Pasión de San Esteban, La Inmaculada y sobre todo la Santa Cena. Muere en Bocairent y allí es enterrado provisionalmente. En 1581 sus restos son llevados a la parroquia de la Santa Cruz de Valencia y en 1850 al Panteón de los Marqueses de Zenete; en la guerra civil española fueron profanados y quemados. Juan de Juanes crea Escuela y son muchas las obras de esa época.

Porta Paz. S.XVIII • Pedro Valero

En esta pequeña vitrina podemos ver una pieza extraordinaria como es el Porta Paz de plata y el Cáliz de oro del Cardenal Cebrián. El Porta Paz es una pieza de plata, original del maestro Pedro Valero en 1786, donado por el canónigo Timoteo Esteve. Es de muy buena factura, limpio en distribución de elementos. Es un pequeño retablo compuesto por un doble podio abombado sobre el que apoyan dos pilares y seis columnas de orden corintio. En el centro el Crucifijo, en los podios, cornisas, rebanco y frontón, hay colocadas doce figuras de santos y ángeles; en la parte superior el arcángel San Miguel.

El Porta paz se utilizaba en las misas solemnes, antes de la comunión, el celebrante besaba el Porta Paz y un monaguillo lo pasaba a los fieles, estos lo tocaban con la mano y se deban la paz unos a otros tocándose la palma de la mano que había rozado el Porta paz. En la liturgia de hoy no se utiliza.

Cáliz del cardenal Cebrián. S. XVIII • Bernardo Quinzá

El gran y fructífero platero setabense Bernardo Quinzá es el autor de este precioso cáliz de oro de estilo imperio; está fechado en 1792. El cardenal Cebrián lo regaló a la Colegiata de su pueblo Francisco Antonio Cebrián nació en Xàtiva en 1734. A los quince años inicia sus estudios de filosofía en la Universidad de Valencia y consigue el doctorado en derecho civil en 1755, y en derecho canónico en 1759. Cuando contaba apenas 33 años de edad fue nombrado canónigo de la catedral de Valencia. En 1768 fue elegido rector de la universidad y el 13 de diciembre de 1796 fue designado como obispo de Orihuela, cuando tenía 63 años. Más tarde el Papa Pío VII, en 1816, le nombra cardenal a los 82 años de edad. Murió cuatro años después, el 10 de febrero de 1820, siendo enterrado en el convento de los Capuchinos de Madrid. Hizo un importante legado a la Colegiata, del que se conserva este cáliz y varios libros.

Relicarios. S.XX • Hermanos Piró

En 1997 la Seu presentaba este relicario de plata que cobija las reliquias de los tres mártires claretianos de Xàtiva.

José María Blasco, nacido en Xàtiva el 2 de enero de 1912 y martirizado el 15 de agosto de 1936, tenía 24 años de edad.

Eduardo Ripoll, nació en Xàtiva el 9 de enero de 1912 y fue martirizado el 15 de agosto de 1936 a los 24 años de edad.

José Amorós, nació en Pobla Llarga el 14 de enero de 1913, creció en Xàtiva y junto con sus compañeros fue martirizado en Barbastro en la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen del mismo año cuando tenía 23 años. Fueron capaces, en plena juventud, de dar supremo testimonio de Jesucristo derramando su sangre por el Evangelio.

En la misma vitrina se puede contemplar otro relicario dedicado a San Jacinto Castañeda. A partir de 1998 los fieles pudieron venerar la reliquia de este santo, hijo de Xàtiva y mártir en Tonkín. El relicario es de plata dorada. Los dos relicarios han sido realizados por los orfebres valencianos Hermanos Piró.

Retablo de los Martí. S.XV

Es toda una catequesis sobre la Virgen María y su relación con Jesucristo. Este retablo gótico es de finales del siglo XV y está compuesto por cinco tablas: el Calvario, culmen de la historia de la salvación, por la cruz, Cristo nos redime y salva; a los pies del Crucificado, la Virgen y San Juan.

Siguiendo el orden de la izquierda, la Anunciación —el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen, desposada con un hombre, llamado José, la virgen se llamaba María. Es el comienzo. María dijo sí a Dios y se inicia la historia de Dios que por amor se hace hombre. María está en actitud de escucha, arrodillada y silenciosa, Virgen oyente de la palabra.

Le sigue el abrazo de la Puerta Dorada; es el evangelio apócrifo de Santiago quien nos cuenta este episodio protagonizado por San Joaquín y Santa Ana, cuando se les anuncia el nacimiento de María. Un ángel sobresale de las dos figuras venerables.

Por la derecha, de abajo arriba, la Visitación; María fue aprisa a las montañas de Judea a visitar a su prima Isabel. Las dos mujeres embarazadas se abrazan y se comunican el gozo del Señor que culminará con el Magnificat.

Sobre esta tabla, el Nacimiento de Jesús en Belén. San José y la Virgen adoran y veneran al Hijo de Dios en esa primera Noche Buena de la historia cristiana; ángeles, pastores y Magos acudirán a la Cueva y adoraran al recién nacido y le ofrecerán sus dones.

Varias figuras de santos rodean el retablo y encontramos en la polsera: a María Magdalena, un santo obispo, San Onofre, San Juan Bautista, el Padre Eterno, San Miguel, San Antonio Abad, San Gil Abad y Santa Úrsula.

Seis tablitas forman la predela, de estas, dos están cortadas. De izquierda a derecha: el sueño de un patricio romano, la resurrección de Cristo, la Dormición de la Virgen y la Fundación de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma.

En su lateral izquierdo queda uno de los escudos de los Martí, donantes de este retablo y titulares de su capilla. Dos de cuyos miembros ocuparon la sede episcopal de Segorbe.





Lignum Crucis de Calixto III

En una gran vitrina podemos contemplar diversas obras de arte importantes en la historia religiosa de la Seu de Xàtiva. Según consta en el archivo el papa setabense Calixto III regaló este Lignum Crucis a la Colegiata, probablemente de procedencia francesa.

Es una cruz gótica, en forma de cruz latina que sale de una macolla hexagonal y tiene dos escudos de esmaltes flordelisados. El conjunto descansa sobre un pie de planta de alfardón que está dividida en seis compartimentos muy hermosamente adornados con elementos vegetales. Toda la cruz quiere dirigir la mirada al centro donde está colocada la teca con la reliquia.

En la otra cara de la teca o medallón, el Christus Patiens, de oro, esmaltado, con el rostro desfigurado, ojos cerrados, el costado abierto, los brazos cruzados sobre el pecho y un paño cubriéndole la cintura. Es el Cristo sufriente, el Varón de dolores del que nos habla el profeta Isaías y que Cristo encarna a la perfección.

El Lignum Crucis de Calixto III fue robado en 1707 durante la Guerra de Sucesión y apareció veinte años después en la ciudad de Benavente.

La Cruz es adorada por los fieles el Viernes Santo. Con el Lignum Crucis se bendicen los Términos en la fiesta de la Invención de la Santa Cruz el 3 de mayo. La fiesta litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz se celebra el 14 de septiembre.

Cáliz de Calixto III

Otra joya orgullo de la Colegiata es el Cáliz gótico de Calixto III que se utiliza en las celebraciones eucarísticas solemnes. Pie seisavado con follajes y cuadrifolios cincelados con escenas esmaltadas que representan personajes eclesiásticos y la Virgen. Sobre la caña lleva la inscripción «Calixtus PP Tertius».

La copa es de boca ancha que nace de una orla de querubines entre lóbulos y puntas. La patena original desapareció y fue sustituida por la actual.

Segun consta el cáliz era utilizado para el «Monumento» del Jueves Santo. Dentro se guardaba la Sagrada Forma hasta los oficios del Viernes Santo y de ella comulgaba solo el sacerdote. Con la reforma de Pio XII fue suprimido y al «Monumento» se traslada el copón lleno de formas para la comunión del día siguiente.

Cáliz del Chantre Enrique Agustí. S.XX • J. Vilaplana

Es de plata dorada y realizado en 1925 para la primera misa de don Enrique Agustí que fue chantre de la Colegiata de Xàtiva. El autor de este cáliz neogótico es el platero J. Vilaplana; representa la exaltación de la eucaristía. Chantre era el director del coro en las antiguas catedrales.

En la misma vitrina está colocado el Lignum Crucis realizado para el convento de San Francisco en 1723.

Diversas joyas de las muchas que los devotos setabenses ofrecen a la imagen de la Mare de Déu de la Seu.

Custodia Mayor

Es una de las piezas más importantes de la Colegiata, la más impresionante. Se expuso en Madrid en 1892 y en Barcelona en 1929. Es de plata sobredorada y de estilo gótico. La peana es moderna de planta seisavada mixtilínea que se alza sobre un podio calado. Cuatro figuras repujadas rodean el pie, son profetas y reyes del Antiguo Testamento, dos llevan incensarios y los otros elementos eucarísticos. Son del siglo XVI, posteriores al cuerpo de la custodia. El ástil es de tipo arquitectónico con un nudo hexagonal de ventanales tríforos con tracería, gabletes, pináculos y cardinas. El templete es también de plata mixtilínea; tiene una plataforma donde descansa el viril o el araceli donde se coloca el Santísimo Sacramento, dos ángeles arrodillados añadidos en 1539 adoran el Sacramento. El viril es original, bellamente labrado y es de inmensa hermosura; en la cara anterior cabezas de querubines y ángeles rodean todo el círculo; perlas y piedras preciosas adornan el conjunto. Un dosel cobija la parte más importante de la custodia y éste formado por bóvedas nervadas en forma de estrella de seis puntas, tracería con pináculos y rodeado de crestería flordelisada. La custodia culmina con tres torres netamente góticas, la central más alta y coronada con una cruz, es un buen remate para una pieza de tanta categoría y elegancia.

En 1931 se depositó en la caja fuerte del Banco de España de Xàtiva, al año siguiente el gobierno republicano la entregó a los representantes de las Naciones Unidas en Ginebra; fue devuelta a la Colegiata siete años después, pero mutilada, le faltaba el pie, que el platero de Valencia Francisco Pajarón tuvo que reinterpretar.

La custodia sale en procesión en la fiesta del Corpus Christi. La costumbre de exponer el Santísimo Sacramento en la custodia aparece narrada por primera vez en la vida de Santa Dorotea en 1394; en el siglo XVI nació la costumbre de las Cuarenta Horas, que consistía en exponer el Santísimo a la vista de los fieles, durante ese tiempo consecutivo. La fiesta del Corpus se introdujo en el siglo XIII, aunque ya en el siglo XI, en el norte de Europa se llevaba el Santísimo en la procesión del Domingo de Ramos. El papa Urbano IV el 11 de agosto de 1264 ordena la fiesta universal del Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.




San Juan y la Virgen. S.XVII • Anónimo

San Juan el apóstol y evangelista fue desterrado a la isla de Patmos y allí escribió el libro del Apocalipsis, hecho que refleja este lienzo de grandes dimensiones.

San Juan es el único apóstol que no muere mártir, aunque fue martirizado varias veces. Está arrodillado, sobre su rodilla izquierda descansa el libro, en la mano derecha. La pluma con la que escribe la Revelación. Su semblante regala paz, serenidad, contemplación, es de gran belleza. Ante el apóstol, la Virgen María; no olvidemos que Jesús, moribundo en la cruz, le dejó encargado del cuidado de su madre. La Virgen sostiene en sus brazos a Jesús niño y a los pies está colocado San Juan Bautista, también niño.

Tenemos varios elementos muy significativos y dignos de que nos fijemos en ellos: el cordero; éste representa a Cristo, el cordero de Dios que es degollado y con su sangre salva al mundo y quita el pecado de los hombres. Junto a él, un águila que es el símbolo del evangelista; en el cielo la Inmaculada y el dragón. En el Apocalipsis, San Juan nos habla de la mujer que sube al cielo, coronada con doce estrellas, la luna bajo sus pies; esta mujer está en cinta, a punto de dar a luz y un dragón espera el momento del parto para arrebatarle al recién nacido. Una escena llena de simbolismo. El mar y la barca, el pueblo. Una verdadera catequesis. El lienzo es del siglo XVII, de autor anónimo.

San Pablo. S. XVII • Anónimo

De autor anónimo, San Pablo es pintado con el libro de sus cartas en una mano y en la otra la espada, signo de su martirio en Roma.

Se data del siglo XVII; la pintura es buena, refleja la fuerza de la gracia que en San Pablo fructificó de tal manera que lo convirtió de fanático perseguidor de la Iglesia en el misionero más grande e influyente que ha tenido el cristianismo. Su rostro expresa fuerza, paz, ímpetu, ardor evangelizador. Pablo de Tarso amó a Jesucristo y se entregó por entero a predicar su palabra.

San Jacinto Castañeda

Nace en Xàtiva el 13 de enero de 1743, el mismo día es bautizado en la Colegiata, aquí podemos ver la partida de bautismo. Fruto del matrimonio cristiano José Castañeda y María Puchansons fueron el sacerdote de la Colegiata Vicente, el carmelita Carlo, Félix que ingresa en los dominicos de Xàtiva tomando el nombre de Jacinto, José y Rosa María, estos últimos contrageron matrimonio.

Jacinto a los 14 años ingresa en el convento de Xàtiva y en enero de 1759 hace su profesión religiosa. En Orihuela cursa dos años y luego embarca hacia Filipinas. Reinicia sus estudios en Manila y es ordenado sacerdote el 2 de junio de 1765.

Su primer destino es China. Durante tres años trabaja incansablemente en la evangelización; perseguido por ser misionero, logra escapar en diversas ocasiones, es apresado y torturado, finalmente es desterrado y amenazado de muerte si vuelve a China. Ahora es destinado a Tonkin, en Vietnam. Ha de atender sesenta iglesias y a unos once mil cristianos. El período desde febrero de 1770 hasta principios de julio de 1773 son años de intenso trabajo pastoral. El cristianismo está prohibido. Una noche, mientras administraba la Unción de los enfermos a un moribundo, es apresado y enjaulado. Después de tres largos meses, quieren que pisotee la cruz a lo que Jacinto se niega y ante sus fieles es decapitado. Tenía 30 años.

El relato de su glorioso martirio, contado por el prior de los dominicos de Tonkin en 1773, también figura en esta misma vitrina. Es un testimonio de primera magnitud, un verdadero tesoro espiritual para Xàtiva.

El Papa Juan Pablo II en 1988 canoniza a Jacinto María Castañeda Puchasons. Su fiesta se celebra el 7 de noviembre, día de su martirio.




José Ribera

En la misma vitrina está colocado el fotolito de la partida de bautismo de José Ribera, el «Españoleto». El primer gran maestro de la escuela española del siglo XVII y uno de los más significativos del barroco, considerado hoy como el verdadero orientador de la pintura española del siglo XVII.

Nació en Xàtiva el 17 de febrero de 1591, en la Colegiata fue bautizado y murió en Nápoles el 5 de septiembre de 1652. Es hijo de un humilde zapatero; su primera formación se dice que la recibió en Valencia, en el taller de Ribalta. Pasa muy joven a Italia y allí aprende la nueva forma barroca, de la que Caravaggio era el más destacado representante. Muy joven todavía, en 1617 le encontramos en Nápoles, casa con Catalina Azzolino. El duque de Osuna, virrey de aquel dominio de la corona de España, le designa pintor de cámara. Recibe varios honores de los sucesores virreyes.

Al declinar la corona de España empieza también a declinar el artista español; sus últimos años amargados por enfermedades y dramas familiares hacen sufrir mucho a José Ribera. Al morir es enterrado en la iglesia de la Mergeglina, en Nápoles. La obra de José Ribera es inmensa y toda ella de gran belleza; Madrid y Valencia recogen muchas de sus obras más famosas.

Joaquín Lorenzo Villanueva

Nació en Xàtiva el 10 de agosto de 1757, fiesta del diácono San Lorenzo; sus padres eran de clase media; aquí realizó sus primeros estudios de Xàtiva pasa a la universidad de Valencia donde estudió humanidades; influyeron en él grandes maestros que luego elogiará con cariño y fiel reconocimiento al bien recibido. Consigue el doctorado en Teología. Las universidades de Orihuela y Salamanca son escenarios de su cátedra, donde tiene ocasión de manifestar su sabiduría y talante.

En Madrid es ordenado sacerdote en 1782 y nombrado luego capellán real y predicador del rey Carlos IV, además de académico de las Reales Academias de la Historia y de la lengua.

Joaquín Lorenzo Villanueva escribió innumerables obras: entre 1791 y 1795 publica el Año Cristiano de España en 19 volúmenes, una obra colosal; también se distinguió con el libro Catecismo del Estado según los principios de la Religión, (1793). Otras obras suyas son: la traducción del Oficio de Semana Santa (1783), De la obligación de decir la Misa con circunspección y pausa (1788), De la lección de la Sagrada Escritura en lenguas vulgares (1791), El kempis de los literatos (1807), etc. Colaboró con su hermano Jaime (O.P.) en el Viaje literario a las Iglesias de España, obra monumental en 22 volúmenes.

Fue diputado en las Cortes de Cádiz de 1810 a 1813, consiguiendo la restitución del nombre histórico de su ciudad natal (26-11-1811) y efímeramente la Sede Episcopal en abril de 1814.

Por sus pensamientos liberales fue varias veces desterrado. En 1823 se exilió de España, en Londres y Dublín. Era un hombre equilibrado, influyente y moderado, abierto al dialogo y quizás por eso incomprendido por muchos. Dublín será su última estancia y allí, en 1824, murió.

Deán Mollá. S.XVII

El deán Félix Mollá, es del siglo XVIII, ocupó el cargo desde 1766 hasta 1789. El Deán era la más alta dignidad eclesiástica entre el Cabildo de la Colegiata; hoy su figura la encarna el Abad.

En el capítulo de la Colegiata de 3 de julio de 1797, a instancias del canónigo Timoteo Esteve, se aprueba mandar pintar los cuadros de eclesiásticos ilustres de la ciudad para iniciar una galería de retratos: «el señor Esteve propuso que deseaba ya hace mucho tiempo adornar la sacristía con algunas pinturas que representasen los dos sumos pontífices hijos de esta ciudad, el señor Calixto III y el señor Alexandro VI, con seis de los retratos de los obispos setabitanos que florecieron antes de la invasión de los moros, y se le respondió que lo practicase como fuese de su gusto y que el cabildo agradecía su buen afecto». Estas ocho pinturas estaban ya acabadas junto con una del Ecce Homo, otra de San Felipe Neri en oración y una tercera de San Francisco Javier el 20 de enero de 1798, pues en esta fecha el cabildo da gracias al canónigo Esteve por haber sufragado estas obras.

La sacristía llegó a tener una colección de treinta obras, queda ahora, lamentablemente, sólo el retrato del deán Mollá. Don Félix Mollá y Pastor había nacido en Montaverner en 1715. Ocupó el cargo de deán siendo ya canónigo de la Colegiata, durante 36 años; murió el 16 de junio de 1802.

Deán Ortiz. S.XIX

Al deán Mollá le sustituyó el deán Ortiz, al cual se le considera una figura importante en la vida de la Colegiata.

Nace en Aielo de Malferit un 6 de septiembre de 1739; sus padres eran labradores y se llamaban Francisco Ortíz y María Sanz. Le confirmó el arzobispo Andrés Mayoral; influyó mucho en su formación el cura don Patricio Ferrer, doctor en teología y hombre emprendedor. José Ortíz compaginaba los estudios y las tareas del campo ayudando a su padre y eso hasta los dieciséis años. En la universidad de Valencia se matricula en filosofía tomística; en Orihuela obtuvo el doctorado en derecho civil y canónico en 1764. En Valencia estudia teología moral y se matricula en la Academia de Bellas Artes a la espera de ser ordenado sacerdote, hecho que se produce en 1767. En 1774 es nombrado vicario mayor de Xàtiva y asiste también como vicario al cuartel de inválidos existente en la ciudad.

En la primavera de 1778 partió a Italia a lomos de caballerías y carros de la época. Seis años de trabajo de investigación arqueológica y relacionado en la arquitectura en Roma. Vuelve a España instalándose en Madrid y preparando la edición de su obra «Vitruvio Español». El rey Carlos III ordenó que se editara a todo lujo, la obra constaba de diez volúmenes. Su fama se extendió por toda la corte y mereció el título de Académico de Honor por la Real Academia de San Fernando.

El rey Carlos IV le nombró deán de la Iglesia Colegial de Xàtiva en 1802. Su tarea en la Colegiata fue intensa y fructífera, influyó en la arquitectura de la fábrica de La Seo, incluso se le consideró maestro de obras. Murió el 21 de diciembre de 1822. En Xàtiva quedan testimonios documentales, autógrafos, entre los que destacan algunas cartas.

Beato Gonzalo Viñes

Nace en Xàtiva el 19 de enero de 1883, el bachillerato lo estudió aquí y luego marchó al seminario; fue ordenado sacerdote en 1906.

Su primer cargo fue ser vicario de la Seo y luego pasó a ser beneficiario y más tarde canónigo. Perteneció a la sociedad aragonesa de Ciencias Naturales, a la de Buenas Letras de Barcelona, al Centro de Cultura Valenciana y la Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia, bajo cuyos auspicios excavó la estación neolítica de «Cova Negra».

Fue cronista de Xàtiva, fundador del museo de la ciudad, director del semanario El Obrero Setabense, publicó entre otros libros el de La Patrona de Játiva, libro que podemos observar en la vitrina; a él se debe el hallazgo de la partida de bautismo del pintor Ribera y también el hallazgo arqueológico del Ara del obispo Atanasio (S.VII) en 1918, en el subsuelo de la antigua catedral visigótica de San Félix.


Su ministerio sacerdotal fue también fructífero, organizó la Acción Católica y trabajó mucho y bien en la educación cristiana de la juventud.

Al empezar la guerra civil de España fue obligado a alistarse en la C.N.T. pero no pudieron convencerle. Le ofrecieron la vida a cambio de su renuncia como sacerdote, a lo que él contestó: «soy sacerdote desde que se me ordenó y moriré siendo sacerdote». Y así ocurrió en el término de Vallés el 10 de diciembre de 1936, cuando dio la vida por Jesucristo y la Iglesia.

Fue beatificado junto con el del Abad D. Francisco de Paula Ibáñez, por el Papa Juan Pablo II, el 11 de marzo de 2001.

D. Juan Vayá, primer Abad mitrado

Nació en L’Olleria el 17 de Abril de 1894. Ingresó en el seminario conciliar en el año 1909 siendo ordenado sacerdote en 1917. Comenzó su actividad pastoral como Vicario en su pueblo natal y luego en la Nucia y Jalón; es nombrado párroco de Rafelguaraf y después de unos años ecónomo de Massamagrell.

Después de la guerra civil fue nombrado Abad de Xàtiva y en Julio de 1939 ya estaba en Xàtiva. El abad Vayá trabajó enormemente en la reconstrucción de La Seu; son muchas las obras que realizó; fundó el comedor parroquial que durante 17 años repartió comida a los pobres; su actividad pastoral se destacó por la dedicación hacia todos animando, en esos tiempos difíciles, a trabajar en la reconstrucción espiritual de la parroquia.

El Papa Pablo VI en 1966 concedió el privilegio de mitra, báculo y anillo al Abad de Xàtiva, privilegio del cual fue investido don Juan Vayá por el Arzobispo don Marcelino Olaechea.

En 1968 el abad Juan Vayá dejó la parroquia después de 29 años de trabajo pastoral en Santa María como abad párroco y pasó a ser capellán del asilo Montañés de Valencia y canónigo honorario de la catedral. Su ilusión era morir en Xàtiva y volvió ya casi ciego. Murió a los 80 años el 11 de Enero de 1983, sus restos descansan en el cementerio setabense.