Duc in altum - Rema mar adentro
Guía de la Colegiata de Santa María - El Altar Mayor
El Altar Mayor
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La imagen que podemos ver es del escultor valenciano Mariano Benlliure (1862-1947) la esculpió en 1942, la original era de estilo gótico y fue quemada el 27 de julio de 1936, durante la Guerra Civil Española. Esta imagen fue la que realizó el Miracle del Lliri el 5 de agosto del años 1600, frente al monasterio de Santa Clara. En 1943 fue bendecida la nueva imagen de la Virgen por el Abad Juan Vayá Bonet en la plaza de la Seo y colocada en el altar mayor de la Colegiata. Esta imagen es sacada en procesión en algún acto de singular importancia, muy pocas veces. Los autores del retablo iniciado en 1776 fueron Ventura Rodríguez y Pedro Juan Guisart; la dirección la llevó fray Vicente Cuenca. |
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El conjunto es una obra de inmensa belleza, elegante y fina; su aspecto magestuoso y esbelto con gran riqueza de mármoles y jaspes rememora los grandes templos clásicos y, desde luego, aquellos que contemplan este conjunto, quedan deslumbrados ante tanta belleza. Las figuras de san Joaquín y de santa Ana, así como las que representan a la castidad y la humildad, originales del escultor valenciano José Esteve Bonet, algunos dicen que se trata de santa Anastasia y santa Basilisa, santas setabenses de tradición paulina, también fueron destruidas durante la Guerra de 1936; luego fueron repuestas en 1955 y son réplicas de las originales de Esteve. Fijémonos en el retablo: en el centro la imagen de la Virgen de la Seo, negra y hermosa, como afirma el Cantar de los cantares. Está colocada en una hornacina rectangular, coronada con un frontón triangular en el que resaltan tres ángeles; a los lados las figuras de la humildad y de la castidad, culminando arriba los arcángeles Gabriel y Miguel, originales de Esteve Bonet. Sobre dos podios de mármoles y jaspes se levantan las monolíticas columnas y pilastras de mármol del Buxcarró; ante estas columnas resaltan magestuosamente las figuras de los padres de la Virgen como guardianes de la imagen de su hija, la mujer coronada por doce estrellas, la madre de Cristo y madre de la Iglesia. Detrás del retablo en hornacinas de la parte exterior de la girola hay colocadas cuatro figuras de piedra que representan a cuatro ángeles con instrumentos musicales. La fundadora de este retablo fue doña Victoria Albero; a su generosidad se debe la hermosura del altar mayor de la colegiata. Al morir fue enterrada en el mismo presbiterio, muy cerca de la Virgen de la Seo a la que profesaba gran devoción. Para adaptar a las normas litúrgicas emanadas del Concilio Vaticano II se construye un segundo presbiterio bajo la cúpula con una corta vía sacra que une al primero. La mesa altar fue consagrada el 1 de agosto de 1966 por el Abad Juan Vayá. |
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