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  • Mayo

    Miércoles 1: Fiesta de san José Obrero

    Jueves 2
    10 h. Misa Jubilar.
    18 h. Catequesis de Infancia.
    20 h. Nueva Evangelización: Somos Iglesia, hacemos Iglesia.

    Viernes 3
    17:30 h. Segundo de Confirmación.

    Sábado 4
    10 h. Misa Jubilar.
    16 h. Junior con Misa a las 18 h.

    Domingo 5: VI de Pascua
    10:30 h. Misa Jubilar.
    Bendición de los Términos en la
    puerta de la Colegiata.

    Lunes 6
    Adoración Nocturna.

    Martes 7
    Comienzan los ensayos de los niños de Primera Comunión.
    17:30 h. Primero Confirmación.
    20:30 h. Oficina parroquial.

    Jueves 9
    10 h. Misa Jubilar.
    18 h. Catequesis de Infancia.
    20 h. Nueva Evangelización: Somos Iglesia, hacemos Iglesia.

    Viernes 10
    17:30 h. Confesión de los niños de Primera comunión:

    Sábado 11
    10 h. Misa Jubilar.
    16 h. Junior + Misa a las 18 h.

    Domingo 12: Solemnidad de la Ascensión del Señor
    10:30 h. Misa Jubilar.
    12 h. Misa de Primera Comunión. Triduo a santa Gema.

    Lunes 13: Fiesta Nuestra Señora de Fátima
    Triduo a santa Gema.

    Martes 14: Fiesta a santa Gema
    17:30 h. Primero Confirmación.
    19:30 h. Misa solemne a santa Gema.
    20:30 h. Oficina parroquial.

    Jueves 16
    10 h. Misa Jubilar.
    18 h. Catequesis de Infancia
    20:15 h. Presentación del libro La vida que cuenta el pueblo. Siervos de Dios Manuel y Adela, en la iglesia de Sant Francesc.

    Viernes 17
    17:30 h. Confesiones para los jóvenes de segundo de Confirmación.

    Sábado 18
    10 h. Misa Jubilar.
    18 h. Misa de fin de curso: Juniors.

    Domingo 19: Solemnidad de Pentecostés
    10:30 h. Misa Jubilar.
    12 h. Misa de Confirmación.

    Lunes 20
    Triduo a santa Rita en Sant Francesc.

    Martes 21
    17:30 h. Primero de Confirmación.
    Triduo a santa Rita en Sant Francesc.
    20:30 h. Oficina parroquial.

    Miércoles 22: Fiesta de santa Rita
    19:30 h. en la Colegiata Jubileo de las madres y de la mujer en general. Misa solemne a santa Rita, bendición
    de las rosas y procesión por la plaza de la Seu. La imagen de santa Rita la pueden llevar las señoras que lo deseen.

    Jueves 23
    10 h. Misa Jubilar.
    18 h. Catequesis infancia.
    20 h. Nueva Evangelización: Somos Iglesia, hacemos Iglesia.

    Viernes 24
    19:30 h. Misa en acción de gracias a María Auxiliadora por la clausura del proceso diocesano de canonización de los siervos de Dios Manuel y Adela.
    20:30 h. en la Colegiata concierto de canto polifónico del coro dirigido por don Josep Manel García: «600 Aniversario de la Colegiata».

    Sábado 25
    10 h. Misa Jubilar.

    Domingo 26: Santísima Trinidad
    10:30 h. Misa Jubilar.

    Martes 28
    17:30 h. Primero de Confirmación.
    20:30 h. Oficina parroquial.

    Jueves 30
    18 h. Jubileo para los niños de la catequesis en la Colegiata. Pueden asistir también los padres y los abuelos.
    20 h. Fin de curso. Nueva Evangelización: Somos Iglesia, hacemos Iglesia.

    Viernes 31
    Fiesta de la Visitación de la Virgen María.

     

Duc in altum - Rema mar adentro

(15) Su caridad fue constante.

Un testigo me relata que su padre de noventa y tantos años le cuenta que don Manuel le pidió que le acompañara todos los días a rezar el rosario en la emisora, que seguro que haría un gran bien a los setabenses. Y este señor accedió y durante más de un año rezaron juntos el rosario. Aquella experiencia cambió la vida a mi padre. Lo contaba con lágrimas en los ojos.

Otra testigo afirma que su padre iba a la farmacia a por medicinas muy caras, pues las necesitaba para sus hijos que estaban enfermos; medios apenas si tenía para poder pagarlas, eran tiempos difíciles después de la Guerra Civil, y don Manuel le decía: “No te preocupes, no me tienes que pagar nada, reza por nosotros y con eso me considero muy bien pagado”.

Otro testigo afirma sin titubeos: “Yo llevo a don Manuel en mi corazón. Me hizo mucho bien cuando yo lo necesitaba y eso no lo puedo olvidar, rezo por él todos los días y pido que pronto lo ponga la Iglesia en los altares junto a doña Adela”.

Me cuenta un señor que recuerda cómo su madre iba a comprar las medicinas a la farmacia de don Manuel Casesnoves, él sabía la necesidad que pasaba esta mujer para poder llevar su familia adelante. Le cobraba lo mínimo, alguna vez no se las cobraba. Y un día al llegar a casa vio que dentro del paquete de las medicinas había un billete. Este señor hoy lo recuerda con alegría y gratitud. Y me dice: “Aquel hombre era demasiado”.

Así me van llegando testimonios que reflejan la calidad cristiana de este matrimonio. La vivencia espiritual, el ambiente de oración y de presencia
de Dios en su familia necesariamente tenía que notarse en las obras. La caridad constante de don Manuel iba haciendo un gran bien a la gente necesitada. Él sabía que como católico estaba obligado a socorrer a los pobres, sanar heridas, sembrar la paz y el amor. Y, desde luego, lo hacía a la perfección.

Los testimonios que me llegan cada día son los que hablan y muestran que aquel matrimonio formado por don Manuel y doña Adela era extraordinario y que Dios estaba con él y ellos dos estaban con Dios con quien cantaban para todo.

Nunca alardearon de sus obras de caridad, eran silenciosas. Sin embargo don Manuel sabía muy bien lo que hacía con los más pobres, ¡él y Dios!

En el secano de Bisquert, el matrimonio reunía a los hijos y a otros niños amigos y a cuantos querían de la zona; la Sierva de Dios, Adela, les enseñaba a rezar y rezaba con ellos, incluso les enseñaba cantos piadosos. Ante un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús rezaban la “Estación del Santísimo”. Después venía la merienda y el juego. De esa manera enseñaban a los niños a rezar. La transmisión de la fe es muy importante y el campo de cultivo es la familia. Desde el seno familiar los niños deben aprender a rezar, a invocar el nombre de Dios, a familiarizarse con el trato amoroso con el Señor. La Madre Teresa decía: “Enseñad a rezar a vuestros hijos y rezad con ellos”. Y eso es lo que los Siervos de Dios practicaban cada día, enseñaban con el ejemplo, que siempre era claro, fino y eficaz. Predicaban con la palabra respaldada con el ejemplo. En esa familia no existía la hipocresía sino que eran coherentes y vivían la fe con autenticidad. Y eso se nota siempre, entonces y ahora.

Por las noches, después de cenar, la familia entera, pequeños y mayores, también los caseros, formando corro, rezaban el Rosario. Un pequeño rezaba
la letanía de la Virgen. Esta costumbre se ha perdido por completo. Puede ser que alguna familia continúe la práctica de rezar el rosario, pero ya todos juntos. Sin embargo la Iglesia aconseja esta preciosa costumbre de rezar toda la familia juntos en algún momento del día. Deberíamos todos tomarlo más en serio y ofrecer la oportunidad a las nuevas generaciones. No olvidemos aquello que se predicaba: “La familia que reza unida, permanece unida”.

Las personas mayores a quienes pregunto sobre la vida y virtudes de los Siervos de Dios no paran de contarme hechos preciosos que manifiestan la calidad de vida cristiana que reinaba en sus corazones. Yo en mi oración pienso en todas estas declaraciones y concluyo que sin el amor sincero al Señor, no
se puede llevar una vida tan llena de caridad hacia el prójimo, es imposible. El amor a Dios, el amor sincero, indiviso, vivo, es lo que realmente lleva a
amar al prójimo, se llame como se llame. Y esa actitud la veo en la vida de los Siervos de Dios. Mire donde mire, veo a unos “santos” que ponen en práctica
el Mandamiento nuevo de Jesús, el Mandamiento del Amor. Manuel y Adela amaron a los demás como Dios les amaba a ellos. Las obras lo muestran sin lugar a dudas.

Meditaciones

  • La sociedad actual está dramáticamente fragmentada y dividida. Precisamente por eso, está tan profundamente insatisfecha. Pero el cristiano no se resigna al cansancio y a la inercia. Sed el pueblo de la esperanza. Sed un pueblo que reza: "Ven, Espíritu, desde los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan" (Ez 37, 9). Sed un pueblo que cree en las palabras que nos dijo Dios y que se realizaron en Cristo: "Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago" (Ez 37, 14).

     

    Cristo desea que todos sean uno en él, para que en todos esté la plenitud de su alegría (cf. Jn 15, 11; 17, 13). También hoy expresa este deseo para la Iglesia que somos nosotros. Por eso, juntamente con el Padre, envió al Espíritu Santo. El Espíritu actúa de forma incansable para superar toda dispersión y sanar toda herida.

    Juan Pablo II