Cristianos que iluminan el Mundo

Colección de libros

La entrega número 6 de la colección de Cristianos que iluminan el mundo, Beato Ricardo Plá Espí

Portada

portada cristianos 30Se cumplen 1700 años del Edicto de Milán y bueno es recordarlo; sobre todo lo que supuso para los cristianos y para la Iglesia de aquellos tiempos, era el año 313, siglo IV. Y quiero recordar al emperador Constantino el Grande y a su madre santa Elena por la obra que llevaron a cabo en Tierra santa y en Roma, sobre todo, también en Constantinopla, pero quiere fijarme en Tierra santa. La huella de santa Elena y su hijo queda patente.

Es muy difícil agradar a todos, por no decir imposible. Constantino es un personaje polémico, la Iglesia Ortodoxa lo venera como santo, no así la Iglesia Católica. Dejando a un lado las polémicas que destilan del personaje yo me quiero  basar en la obra imponente que él llevo a cabo en los Santos Lugares y la presencia e influjo de santa Elena, su madre.

Como en los números publicados de esta colección, deseo ofrecer una visión positiva, histórica, religiosa y cultural de la obra constantiniana. Soy guía de Tierra santa y necesariamente me encuentro con la obra de Constantino, por eso quiero presentar un resumen de su vida y sobre todo basarme en las obras que mandó realizar y que su santa madre supervisaba in situ. Al visitar la Tierra de la Biblia no se puede prescindir de todo esto.

Dicho esto les invito a entrar. Creo que les gustará bucear en esta historia, les aseguro que es alucinante. Ya verán.

portada C1Dentro de mi aportación a la nueva evangelización abro una serie de libros sencillos y cortos, fáciles de leer, con la intención clara: contribuir al crecimiento de la fe y de la formación cristiana, del Pueblo de Dios. Yo creo mucho en el apostolado del papel.

Y quiero iniciar esta nueva colección rindiendo homenaje al beato Pablo VI. Es el Papa de mi Juventud a quien aprendí a amar de corazón y él mismo me enseñó a querer al Papa se llame como se llame.

Pablo VI siguió a san Juan XXIII, el mismo papa Juan lo creó cardenal siendo Juan Bautista Montini arzobispo de Milán y gozando de no, demasiado buena fama, en la Curia Romana. Pero el profeta y valiente papa Juan lo creó cardenal pese a la contra que tenía dentro del Vaticano.

Pablo VI nos enseñó a todos a amarle y a amar a la Iglesia por la que él trabajó, amarró el Concilio Vaticano II y luego tuvo tiempo para explicarlo.

Fue un gran cristiano y un gran Papa. Aguantó las críticas de la derecha y la izquierda eclesial y apoyado en la Cruz pastoral guió a la Iglesia por caminos insospechados, la llenó de luz y abrió el camino de la unidad con su peregrinación a Tierra Santa abrazando al Patriarca Atenágoras en Jerusalén en 1964. Fue valiente a pesar del ambiente en el que le tocó pastorear a la Iglesia de Cristo.

 

Portada nº2El día 5 de mayo de 1981 a las once cincuenta y cinco me llamaba por teléfono don Jesús Plá, entonces obispo auxiliar de Valencia, y me dijo estas palabras:” Te habla el nuevo obispo dé sigüenza. Ahora a las doce se hará público el nombramiento”. Yo era entonces cura de Agullent, pueblo natal de don Jesús, sabía lo que había sufrido en los años anteriores por circunstancias especiales que contaré más adelante. Aquella noticia me alegró muchísimo y a boca llena dí gracias a Dios porque su Providencia siempre actúa para nuestro bien.

Ese día fue muy importante en la vida del obispo don Jesús. Ese nombramiento cambió totalmente su vida.

Don Jesús murió el 8 de noviembre del año Jubilar 2000, a los 84 años de edad y después de una vida llena de trabajo pastoral, de entrega absoluta a la Iglesia y un amor incondicional a Jesucristo. Su vida siempre estuvo orientada al bien del Pueblo de Dios.

Con este libro quiero rendirle un homenaje de cariño, admiración y gratitud, desde 1976 que fui nombrado párroco de su pueblo hasta  su muerte mantuvimos abierta una gran amistad que nos llevó a la mutua confianza.

La vida pastoral que ejerció don Jesús no puede ser contada  en el espacio que tiene este libro, pero sí quiero recoger lo más importante de su ministerio y ofrecerlo de esta manera sencilla y clara para dar a conocer la figura entrañable, gigante y honrada del obispo de Sigüenza-Guadalajara.

Es bueno recopilar la obra de don Jesús porque eso facilita a leer y recordar, a tener a mano y conocer la enorme labor que don Jesús Plá realizó hasta sus 84 años.

Eso es lo que pretendo y deseo conseguir.

A don Jesús unos le quisieron mucho, otros no tanto, como a toda persona pública, como a un obispo. Pero nadie, ni sus contrarios, pueden negar que fue un obispo trabajador, honrado, austero, con ideas claras, emprendedor, cercano a los problemas de los sacerdotes, sus primeros “fieles”, y sobre todo un obispo religioso, hombre de oración, culto, hábil y enamorado de Jesucristo.