portada C1Dentro de mi aportación a la nueva evangelización abro una serie de libros sencillos y cortos, fáciles de leer, con la intención clara: contribuir al crecimiento de la fe y de la formación cristiana, del Pueblo de Dios. Yo creo mucho en el apostolado del papel.

Y quiero iniciar esta nueva colección rindiendo homenaje al beato Pablo VI. Es el Papa de mi Juventud a quien aprendí a amar de corazón y él mismo me enseñó a querer al Papa se llame como se llame.

Pablo VI siguió a san Juan XXIII, el mismo papa Juan lo creó cardenal siendo Juan Bautista Montini arzobispo de Milán y gozando de no, demasiado buena fama, en la Curia Romana. Pero el profeta y valiente papa Juan lo creó cardenal pese a la contra que tenía dentro del Vaticano.

Pablo VI nos enseñó a todos a amarle y a amar a la Iglesia por la que él trabajó, amarró el Concilio Vaticano II y luego tuvo tiempo para explicarlo.

Fue un gran cristiano y un gran Papa. Aguantó las críticas de la derecha y la izquierda eclesial y apoyado en la Cruz pastoral guió a la Iglesia por caminos insospechados, la llenó de luz y abrió el camino de la unidad con su peregrinación a Tierra Santa abrazando al Patriarca Atenágoras en Jerusalén en 1964. Fue valiente a pesar del ambiente en el que le tocó pastorear a la Iglesia de Cristo.