Portada nº2El día 5 de mayo de 1981 a las once cincuenta y cinco me llamaba por teléfono don Jesús Plá, entonces obispo auxiliar de Valencia, y me dijo estas palabras:” Te habla el nuevo obispo dé sigüenza. Ahora a las doce se hará público el nombramiento”. Yo era entonces cura de Agullent, pueblo natal de don Jesús, sabía lo que había sufrido en los años anteriores por circunstancias especiales que contaré más adelante. Aquella noticia me alegró muchísimo y a boca llena dí gracias a Dios porque su Providencia siempre actúa para nuestro bien.

Ese día fue muy importante en la vida del obispo don Jesús. Ese nombramiento cambió totalmente su vida.

Don Jesús murió el 8 de noviembre del año Jubilar 2000, a los 84 años de edad y después de una vida llena de trabajo pastoral, de entrega absoluta a la Iglesia y un amor incondicional a Jesucristo. Su vida siempre estuvo orientada al bien del Pueblo de Dios.

Con este libro quiero rendirle un homenaje de cariño, admiración y gratitud, desde 1976 que fui nombrado párroco de su pueblo hasta  su muerte mantuvimos abierta una gran amistad que nos llevó a la mutua confianza.

La vida pastoral que ejerció don Jesús no puede ser contada  en el espacio que tiene este libro, pero sí quiero recoger lo más importante de su ministerio y ofrecerlo de esta manera sencilla y clara para dar a conocer la figura entrañable, gigante y honrada del obispo de Sigüenza-Guadalajara.

Es bueno recopilar la obra de don Jesús porque eso facilita a leer y recordar, a tener a mano y conocer la enorme labor que don Jesús Plá realizó hasta sus 84 años.

Eso es lo que pretendo y deseo conseguir.

A don Jesús unos le quisieron mucho, otros no tanto, como a toda persona pública, como a un obispo. Pero nadie, ni sus contrarios, pueden negar que fue un obispo trabajador, honrado, austero, con ideas claras, emprendedor, cercano a los problemas de los sacerdotes, sus primeros “fieles”, y sobre todo un obispo religioso, hombre de oración, culto, hábil y enamorado de Jesucristo.