Duc in altum - Rema mar adentro
Espíritu Santo, ven, en el nombre de Jesús
Celebramos la solemnidad de Pentecostés. El acontecimiento se cuenta en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. El Espíritu se manifiesta, desciende sobre los Apóstoles, que estaban reunidos con María, la Madre de Jesús. Se ponen a hablar en lenguas. La gente se queda sorprendida: cada uno los oye hablar en su propia lengua.
La acción del Espíritu Santo se manifiesta con diferentes símbolos, todos ellos significativos. El primero es el viento: “De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban”. Eso significa que el Espíritu es una fuerza, un poder. Su dinamismo es inigualable.
El segundo símbolo es el fuego. El Espíritu no sólo nos pone en movimiento exteriormente, sino que nos comunica también un ardor interior. De este modo, su dinamismo se revela de manera interior en cada uno de nosotros. Se trata del ardor del amor, que nos impulsa a realizar obras de servicio y entrega.
El tercer símbolo es el de las lenguas. Dice el autor de los Hechos de los Apóstoles: “Vieron aparecer unas lenguas como llamaradas que se repartían, posándose encima de cada uno"
Pentecostés nos invita a salir a predicar a Cristo, el Señor.

