En verdad os dijo todo aquello que pidiereis en mi nombre a mi Padre, El os lo concederá
Tus pecados están perdonados
La liturgia nos presenta este domingo la misericordia divina para con el hombre pecador. El Evangelio nos cuenta el bellísimo episodio de la pecadora llena de amor agradecido. La mujer pecadora demuestra dolor y amor. Está llena de dolor por su vida marcada por el pecado, y llora. Ahora bien, no se queda encerrada en su dolor: se dirige a Jesús, se interesa antes que nada por él. Le muestra un gran amor, porque está llena de confianza en su misericordia. Esta confianza le inspira gestos de afecto. Todo le sirve para manifestar su amor agradecido a Jesús: se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume que había traído consigo. Esta mujer pecadora es un ejemplo magnífico de dolor y de amor: un ejemplo que deberíamos seguir cuando hemos pecado.

