En verdad os dijo todo aquello que pidiereis en mi nombre a mi Padre, El os lo concederá
De la Carta a los cristianos de Esmirna
Nos encontramos en el siglo I con san Ignacio de Antioquía, un santo obispo y mártir, discípulo de san Juan. Escribió varias cartas mientras le llevaban al martirio de las que se conservan siete. Lean este fragmento de una de ellas.
“Doy gracias a Jesucristo Dios, por haberos otorgado tan gran sabiduría; he podido ver, en efecto, cómo os mantenéis estables e inconmovibles en vuestra fe, como si estuvierais clavados en cuerpo y alma a la cruz del Señor Jesucristo, y cómo os mantenéis firmes en la caridad por la sangre de Cristo’ creyendo con fe plena y firme en nuestro Señor, el cual procede verdaderamente de la estirpe de David, según la carne, es Hijo de Dios por la Voluntad y el poder del mismo Dios, nació verdaderamente de la Virgen, fue bautizado por Juan para cumplir así todo lo que Dios quiere; finalmente, su cuerpo fue verdaderamente crucificado bajo el poder de Poncio Pilato y del tetrarca Herodes (y de su divina y bienaventurada pasión somos fruto nosotros), para, mediante su resurrección, elevar su estandarte para siempre en favor de sus santos y fieles, tanto judíos como gentiles, reunidos todos en el único cuerpo de Su Iglesia”.
De la Carta a los cristianos de Esmirna
