Xàtiva: más de veinte siglos a la sombra del vigía eterno [1]

Reflejo de la importancia que Xàtiva ha tenido en la historia y cultura valencianas es el interés que continuamente ha suscitado, y continúa suscitando, entre investigadores y académicos. Las trabajos efectuados de la Saitabi de los iberos, de la Saetabis romana y visigótica, de la Sateba islámica o de la ciudad cristiana de época medieval, moderna y contemporánea permiten vislumbrar el verdadero significado y trascendencia de esta ciudad milenaria.

 

Pasados seis años desde la conquista de Medina Balansiya el rey firmaba un pacto con el alcaide de Xàtiva, que incluía el libramiento del castillo Menor (Jaime I haría efectiva su entrada el día de Pentecostés de 1244) y la promesa de hacer dos años más tarde lo mismo con el Mayor[2].

Antes de la capitulación de la ciudad ya se había planificado el repartimiento de tierras y casas, distribución que se confiaría a Jaqués Sánchez y Guillem Bernat de Sant Romà[3]. Se adoptaba, por tanto, el sistema feudal propio de la sociedad occidental cristiana.

El día 18 de agosto de 1250 se concedía el privilegio de fundación o carta puebla del municipio, documento estudiado por A. Ventura en el que se ratifican “las posesiones otorgadas en el Repartiment, el día de mercado cada martes, la Feria anual el día de San Martín, 11 de noviembre [posteriormente pasaría al mes de agosto[4]]; el batlle, la extensión del término particular y general de la ciudad, la exención de pontatge en el puente de Alzira. Finalmente en las dos últimas cláusulas se encomienda al Batle i al Justicia, la convocatoria del ejército en caso de guerra y la administración del Justicia de todo el término general” [5]. El consejo municipal estaba compuesto por el Justicia, caballero o ciudadano elegido con carácter anual y con potestad para emitir sentencias tanto en los conflictos civiles como en los criminales; cuatro jurados, encargados de los asuntos propios de gobierno y el batle, procurador del patrimonio real.

Xàtiva fue capital de la Gobernación Sur del Reino, que se extendía entre los ríos Júcar y Jijona[6], hasta que en 1305, una vez anexionadas las tierras más meridionales, el reino quedó dividido en dos gobernaciones, Valencia y Orihuela. La de Valencia incluía dos sub-gobernaciones, la de Castellón (“dellà l’Uixó”) y la de Xàtiva (“dellà Xúquer”), esta última con una demarcación similar a la de antes de 1305 y una aproximada de 4.750 Km2; la sub-gobernación estaba dirigida por un lugarteniente del gobernador de Valencia[7].

El día 7 de junio de 1248 el obispo de Huesca, Vidal de Canyelles, consagró la antigua mezquita mayor al culto cristiano bajo la advocación de la Asunción de Santa María. A diferencia de lo que solía ser habitual, la fábrica del templo islámico fue respetada[8]. Una economía maltrecha y la inestabilidad inherente a la condición de plaza fronterera de Xàtiva tuvieron mucho que ver en esta decisión. Al frente de la iglesia, un vicario perpetuo, un racional y diversos beneficiados.

Para una mayor eficiencia en el gobierno y administración de la diócesis, el obispo Arnau de Peralta creó el arcedianato de Xàtiva en 1248[9], veinte años antes que los de Alzira y Morvedre (Sagunto). El de Xàtiva contaba entre sus prerrogativas con la asignación de la oncena parte del diezmo de su gobernación y las primicias. Asimismo, como el resto de los arcedianos mencionados, una canonjía en la catedral de Valencia[10]. Con el tiempo, después de varios conflictos con la Curia diocesana causados precisamente por sus atribuciones, se limitó el margen de actuación de los mismos con la creación, en el s. XIV, del Oficial de Xàtiva[11].

 

 

[1] Traducción de parte del artículo titulado “Xàtiva: més de vint segles a l’ombra de l’etern vigia”, originalmente en valenciano, de Juan Ignacio Pérez Giménez y que se incluye en la obra Inventari dels Arxius parroquials de la Costera, Valencia: Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia, 2013, pp. 11 – 30.

[2] Respecto al Castillo de Xàtiva, resultan ineludibles los estudios de Carlos SARTHOU CARRERES, El alcázar setabense: impresiones de una visita al histórico Castillo de Játiva, València, 1922, y El Castillo de Játiva y sus históricos prisioneros, Valencia 1946, y los del actual cronista de la ciudad, Agustín VENTURA CONEJERO, El Castell de Xàtiva, Xàtiva 1998. Ya en 1563 R. Martí de Viciana hacía una descripción de las dos partes que lo componen: el mayor en la parte occidental y el menor en la oriental, indicando que era el “principal et de más auctoridad de todos los castillos de los reynos de la Corona de Aragón”. Cfr. Crónica de la ínclita..., p. 329.

[3] Martí de Viciana añade a Pere Escrivà en Crónica de la ínclita…, p. 329. Entre las condiciones para los nuevos pobladores se hallaba la prohibición de vender, durante diez años, los bienes de los que eran titulares.

[4]Con el tiempo, la feria se convirtió en una de las más importantes de la Corona de Aragón en referencia al comercio de ganado: llegaban mercaderes de lugares tan dispares como Castilla, Murcia, Languedoc, Narbona…”, en BOLUDA PERUCHO, A., “De Medina Sateba...”, p. 93.

[5] Cfr. VENTURA, A., “El Justicia de Xàtiva (1250-1703)”, en XXXVII Asamblea de Cronistas. València 2011, p. 479-505.

[6] Cfr. VENTURA, A., “Les demarcacions històriques de la Xàtiva foral”, en Xàtiva, Fira d’agost 1986, Xàtiva 1986, p. 43-54.

[7] Cfr. BOLUDA PERUCHO, A., “De Medina Sateba...”, p. 77.

[8] En la ciudad de Valencia, por ejemplo, durante el episcopado de Andreu Albalat (1248-1276), la mayor parte de les mezquitas fueron derribadas y sustituidas por templos de nueva planta, incluyendo la catedral. Cfr. Elías OLMOS CANALDA, Los prelados valentinos, Valencia 1949, p.71; Robert Ignatius BURNS, El Reino de Valencia en el siglo XIII (Iglesia y sociedad), vol. I, Valencia 1982, p. 74.

[9] Robert Ignatius BURNS, El Reino de Valencia..., p. 83. Durante los primeros años los cargos de arcediano y vicario solían recaer en la misma persona.

[10] Vicente PONS ALÓS - María Milagros CÁRCEL ORTÍ, “La diócesis de Valencia durante los pontificados de los Borja”, en Anales Valentinos, 53, Valencia 2001, p. 91-92.

[11] Sobre los arcedianos y oficiales de Xàtiva, cfr. id., “La iglesia de Xàtiva en la época medieval”, en La Llum de les Imatges... (Libro de Estudios), pp. 106-109.

[12] Cfr. id. p. 108: “Sólo el vicario general de Valencia podía revocar cualquier mandato hecho por el oficial de Xàtiva”. Para profundizar en la figura del oficial, en el paso del s. XIV al XV, vid. Mª Milagros CÁRCEL ORTÍ, “Casa, Corte y Cancillería del obispo de Valencia Hug de Llupià (1398-1427), en Anuario de Estudios Medievales, 28, Barcelona (1998), p. 635-659; id., “Documentación judicial de la administración episcopal valentina: processos del Oficialato de Valencia y Xàtiva”, en NICOLAJ, G., La Diplomatica dei documenti giudiziari (dal placiti agli acta – secc. XII-XV), X Congrés Internacional de Diplomàtica, (Bolonya, 12-15 de setembre de 2001), Roma: 2004, p. 137-205.