Director
General
de Patrimonio Cultural Valenciano
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La restauración de una obra de arte no debe limitarse a la fijación y limpieza de sus componentes o a la restitución de aquellos que se han perdido, sino que debe ir más allá. contemplándola no únicamente desde su vertiente estética, sino también desde su dimensión histórica a la vez que simbólica o religiosa, como testigo afortunado de un pasado y de un pensamiento que, a través de ella, se nos desvela de forma excepcional. Desconocemos la fecha exacta de ejecución del retablo mayor de la Iglesia de san Félix de Xàtiva, aunque datos relativos a los comitentes del mismo nos permiten situado alrededor del año 1505. Es decir, las magnificas tablas que ahora, una vez restauradas, se exhibieron por primera vez fuera del recinto para el que fueron creadas, cumplen 500 años, una cifra asombrosa, que las convierte en silencioso: testigos de otra época. El retablo de san Félix fue en su origen una obra municipal, encargada por gremios de artesanos y ciudadanos particulares, lo que le convierte en la feliz expresión del poder que adquieren las ciudades en los años finales de la Edad Media, antes de que el siglo XV imponga un nuevo modelo de organización basado en una mayor centralidad. Se trata de una obra majestuosa, de una incuestionable calidad pictórica, que difícilmente volveremos a encontrar fuera de entorno de las grandes capitales, en el que los pintores se irán concentrando en busca de mecenas solventes. Sus artífices, los anónimo pintores que trabajaron en Xàtiva en el tránsito entre los dos siglos siguen la herencia hispano flamenca llegada a Valencia desde los países del Norte a mediados del siglo XV; pero a la vez conocen y admiran el nuevo lenguaje pictórico traído de la Italia cuatrocentista. Sobre estas y otras cuestiones pretende ahondar esta publicación, que aborda el estudio de la obra desde perspectivas diferentes y complementarias. Sólo desde el conocimiento de esa época y de ese pensamiento, el de la Xàtiva de 1500 a caballo entre dos mundos, el Medievo y el Renacimiento, es posible una lectura coherente y completa del magnifico retablo de san Félix, síntesis genial de dos estilos y dos pensamientos en apariencia enfrentados y que tan sólo durante un breve periodo de tiempo coexistirán, antes de que uno de ellos, el renacentista, acabe sustituyendo definitivamente al otro. MANUEL MUÑOZ IBÁÑEZ Director General de Patrimonio Cultural Valenciano |