| La tradición nos dice que Alfonso de Borja nació en la Torreta de Canals el 31 de diciembre de 1378, hijo de «un bon hom llaurador de Xàtiva», llamado Domingo de Borja, y de su esposa Francina; es el mayor de cinco hermanos. Fue bautizado en la Colegiata de Xàtiva y aquí transcurrieron los primeros años de su vida. Muy jovencito marchó a Lleida a estudiar y obtuvo el doctorado en Derecho canónico y civil. El Papa Benedicto XIII le nombra canónigo y luego Juez eclesiástico del obispado de Lleida y Vicario capitular. Intervino en el Cisma de Occidente, luego fue nombrado canónigo de Valencia, cura de san Nicolás y consejero del rey; acompaña al rey a Roma y éste pide el cardenalato para Alfonso; en 1424 se le nombra Arcediano de Xàtiva y administrador de la diócesis de Mallorca. Al finalizar el cisma es nombrado obispo de Valencia el 19 de agosto de 1429. Al ser nombrado cardenal por Eugenio IV en el año 1444, se trasladó a Roma. Más tarde es elegido Papa el 8 de abril de 1455 y tomó el nombre de Calixto III, y el mismo día de san Pedro de 1455 canonizó a San Vicente Ferrer, tal como —según tradición— el santo le había predicho. Tan sólo fue Papa tres años y algo muy curioso, no renunció a su obispado de Valencia. Su vida fue austera y sencilla; en los asuntos empleó prudencia y sabiduría. A él se debe la propagación universal del rezo del «Angelus». Murió el 6 de agosto de 1458, en la festividad de la Transfiguración del Señor, que él había instituido. Sus restos descansan en la iglesia española de Monserrat en Roma. En la Colegiata se conserva de este Papa un cáliz, un lignum crucis y el retablo de Santa Ana; en la guerra pasada desaparecieron una arqueta y varios relicarios.
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