El Retablo Mayor de San Félix de Xàtiva y sus Comitentes

 

2

 

Volver al índice General

Anterior Siguiente
1 2 3

 

Mariano González Baldoví

 

En un trabajo anterior planteamos la hipótesis de que uno o varios de estos pintores pudieran relacionarse con los que en esos años vivían en Xàtiva: mestre Julia, mestre Vicent Bernat, Antoni Cabanes y mestre Joan Vendrell. (3) Y para ello nos basábamos no sólo en la probabilidad lógica de que pintores de Xàtiva pintaran para clientes de Xàtiva, sino también en el hecho de que en algunas tablas de los citados maestros anónimos aparecen representados el castillo y las murallas de Xàtiva, lo que indica proximidad geográfica y conocimiento del entorno. Especialmente sugestivo es el nombre de Antonio Cabanes, que encontramos en la documentación de Xàtiva en cuatro ocasiones: 1500, 1510, 1517 y 1523, (4) del cual no sabemos si está emparentado con Pere Cabanes, Martí Cabanes y Nicolau Falcó, cuyos nombres figuran en un contrato para pintar un retablo en Bocairent.

 

A pesar de que para entonces había transcurrido casi medio siglo desde la introducción del gusto por lo flamenco, los pintores de principios del Quinientos se mantuvieron fieles a la estética de brocados y vestiduras de profundos pliegues, compaginando fondos de oro con paisajes y arquitecturas, y tradiciones medievales con algunos conceptos y formas tomados del renacimiento italiano que ya se conocía en Valencia gracias a los pintores traídos por Rodrigo de Borja. Los artistas que pintaban en Valencia y Xàtiva a principios del siglo XVI tenían oficio y destreza técnica pero no dominaban la perspectiva, carecían de creatividad, anclados como estaban en unas fórmulas reiterativas.

 

Es en este contexto en el que se pintó el retablo mayor de la iglesia de San Félix, que, como otros templos y ermitas de Xàtiva, era de patronato municipal. (5)


Xàtiva. Hospital Municipal.
Clave con escena de la Anunciación
 

LA INTERVENCIÓN DE LOS OFICIOS Y GREMIOS

 

Lo primero que nos llama la atención son sus grandes dimensiones, que nos hablan de una empresa ambiciosa y cara, e, inmediatamente, su extraña iconografia tan inconexa que ni siquiera ha dado lugar a que el retablo tuviera un nombre propio. No se conoce como el "retablo de San Félix" entendido como "dedicado a", sino como el "retablo mayor de San Félix", es decir, el existente en el presbiterio del templo.

 

Si nos detenemos en el neto, que es la parte del retablo donde se representan los asuntos principales que suelen guardar relación y coherencia entre sí, vemos que las escenas tratan de: la Anunciación, la Adoración de los pastores, la Virgen con el Niño entronizada entre ángeles, el Bautismo de Cristo, un milagro de San Eloy, San Juan Bautista, y San Blas (o San Eloy). (6) En el centro, una doble hornacina acoge las imágenes de bulto de San Félix de Girona, diácono, y San Félix de Lyon, presbítero. La primera es la talla trecentista que citamos más arriba y la segunda la tallada a mediados del XVII.

 

Como vemos, ninguna escena dedicada a la vida y martirio del santo patrono de la ciudad, lo que, en nuestra opinión, indica a las claras que la corriente devocional hacia San Félix de Girona era, como lo fue en épocas posteriores hasta la actualidad, bastante débil, eclipsada por el culto a la Virgen, y que quienes encargaron el retablo no tenían el propósito de glorificar a San Félix en el templo a él consagrado, sino de erigir en lugar tan preeminente como el presbiterio un altar dedicado a otras advocaciones. Desconocemos si en el lugar ocupado por la doble hornacina hubo originalmente una tabla, ni, si la hubo, qué advocación tenía. No obstante, lo más probable es que, al pintar el retablo, incorporasen la talla de San Félix de Girona, cien años más antigua, como estaba en 1643 según cita un documento publicado por Villanueva en su Viaje literario a las iglesias de España. (7)

 

Como ya indicamos en Museos de Xàtiva, (8) una explicación a la presencia del Bautismo de Cristo y el milagro de San Eloy obispo, temas que no tienen que ver entre sí ni con San Félix ni tampoco con el resto de asuntos pintados, es que tuvieran alguna relación con los comitentes, esto es, con los que encargaron el retablo o lo costearon en todo o en parte, lo que no quiere decir que sea la única explicación posible.


San Félix de Girona, Diácono.
Tallada hacia 1400, y policromada y dorada de nuevo en 1735.
 

Es sabido que algunos oficios o gremios de Xàtiva fijaron la sede de su patrono, es decir, la capilla de enterramiento de los agremiados, en conventos, por ejemplo, el de zapateros en la iglesia de los dominicos, y otros en las ermitas y templos de la montaña: el de carpinteros y albañiles en la ermita de San José y Santa Bárbara en el XVI; el de sastres en la antigua ermita del Socorro o de la Transfiguración, después que abandonaran el templo los agustinos al trasladar su convento en 1617. Igualmente, que San Félix, situado entre una y otra ermita, fue elegido como sede de los gremios u oficios de herreros, cerrajeros y tejedores, de lo que tenemos información a partir del siglo XVII. En este sentido, la presencia de San Eloy y San Juan en el retablo mayor sería plausible si pudiéramos establecer un nexo con algún gremios u oficio, y hallar una razón que justificara la ejecución de esos temas en aquel momento y lugar.

 

San Eloy es el tradicional patrono del gremio de plateros, pero habrá que puntualizar que tal patronazgo no lo hemos podido documentar en Xàtiva, ya que no conocemos noticias de los siglos XVI y XVII relativas los patronos de gremios, y para cuando aparece dicha información, en el XVIII, el gremio de plateros se había transformado en colegio de arte mayor y no participaba con el resto de gremios en las procesiones, cuyas descripciones y crónicas son las que citan los patronos de cada uno. No obstante, la vinculación de los plateros con San Eloy es tan antigua y estuvo tan extendida que sería raro lo contrario. Por otra parte, este santo también era patrono de los herreros, de ahí que la iconografía lo represente indistintamente bien como obispo, bien en su taller de platero, bien como un herrero con delantal y gorro de cuero ante el yunque reparando la pata cortada de un caballo, según se narra en su vida, exactamente como lo vemos en el retablo de San Félix. Ello nos hace pensar en la posibilidad de que el gremio que pudo participar en el encargo del retablo fue el de herreros, o el de algún otro oficio relacionado, como el de cerrajeros, puñaleros, caldereros o latoneros. (9)

 

Por otra parte, sabemos que el oficio de sogueros de Xàtiva tenía como patrón a San Juan. Así aparece en 1788, año en que participó con otros gremios en los actos de la proclamación de Carlos IV. (10) Este patronato tendría un carácter más local que el de herreros o plateros, que era igual en todas partes, pues mientras en Xàtiva eligieron al Bautista, en Valencia los sogueros estaban bajo la protección de la Virgen de los Desamparados.

Pues bien, tanto los capítulos de los oficios de puñaleros y espaderos como los del oficio de sogueros de Xàtiva fueron redactados a finales de 1504 y, al menos estos últimos fueron aprobados por los jurados el año siguiente de 1505. Esta fecha, 1505, (11) constituiría el límite cronológico ante quem para la ejecución del retablo o al menos de las tablas relacionadas con gremios, pues parece razonable pensar que para aportar el dinero que correspondió pagar a los sogueros y a los herreros, o puñaleros y espaderos habrían de existir como colectivo.

 

Volver al índice General

Anterior Siguiente
1 2 3

 

Subir