Técnicas de ejecución, estado y proceso de conservación

 

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CORESAL

 

Al margen de estas nuevas alteraciones causadas por el almacenamiento, las lesiones antiguas más significativas que se apreciaron en la mayoría de las tablas, eran la falta de adherencia de los estratos pictóricos al soporte y las consiguientes pérdida de los mismos. De nuevo la presencia de antiguos problemas en la cubierta de la iglesia, pudo ser la causa de estas pérdidas de policromía. Las tablas más afectadas por esta alteración, y por tanto las más representativas desde el punto de vista de la conservación, son las ubicadas en la parte superior del retablo: "El Padre Eterno", "Santa Bárbara", "San Cosme", “San Damián", "El Calvario" y "La Anunciación". Todas ellas tienen importantes lagunas en los estratos pictóricos. Algunas denotan una cierta antigüedad puesto que se han encontrado repintes en las distintas capas de preparación que la pérdida ha dejado al descubierto, otras en cambio, parecen muy recientes por la blancura de las preparaciones subyacentes.


Repintes en la figura de la Virgen en la tabla del Calvario.
 

Por ser de cierta relevancia, hay que mencionar los espectaculares levantamientos que presentaba la tabla de la Virgen con el Niño. En ella la humedad provocó un macrocraquelado en todo el perímetro de la tabla, en el que las dimensiones de las craqueladuras y las de su elevación por encima de la superficie del soporte eran de varios centímetros. En este caso, la dureza de estos cuarteamientos y la acción del empapelado de protección que se aplicó, han evitado importantes pérdidas de la policromía.

 

En lo que respecta al soporte de madera, hay que destacar el ataque de xilófagos en algunas zonas de las tablas, siendo especialmente significativo en las que se sitúan a la derecha del retablo y que afectó principalmente a los travesaños. En algunos casos, el soporte se ha perdido completamente dejando la capa de preparación sin ningún tipo de apoyo, propiciando además la pérdida de la capa pictórica.


San Félix de Gerona. Parte frontal. Estado inicial.
 

Los movimientos del soporte produjeron grietas en la superficie pictórica, pero no llegaron a deformado de manera importante, teniendo que exceptuar las dos tablas del guardapolvo que alojan a las figuras de San Miguel y San Jerónimo por un lado, y por otro a las de San Agustín y San Sebastián. Estas tablas presentan una ligera torsión probablemente debida a sus peculiares dimensiones (367 x 84 cm.).

 

En la mazonería hay que destacar algunas lesiones derivadas de su propia morfología, ya que la delicada talla de los doseles y pilastras la hacen muy vulnerable a cierto tipo de alteraciones como son las fracturas del soporte, con pequeñas pérdidas de fragmentos de pequeño tamaño. Aparecen también leves deformaciones y fisuras debido al poco volumen del material. De manera puntual se aprecian pequeños ataques de xilófagos que en ningún momento afectan a las propiedades físicas del conjunto. En cuanto a la superficie (dorado al agua) hay que decir que aunque la carencia de adherencia de los estratos pictóricos era generalizada, no se produjeron grandes pérdidas que llegasen a alterar la visión de conjunto. En la mayoría de los casos, estas faltas dejaron al descubierto el soporte leñoso, apareciendo repintes de color ocre realizados en alguna intervención anterior. Se constató también que algunas de las fracturas y pérdidas de policromía eran recientes y es probable que se deban al desmontaje y posterior almacenaje que se realizó en 1998.


San Félix de Lyon. Parte frontal. Estado inicial.
 

El estado de conservación de las dos esculturas posee las mismas características que los otros elementos descritos cuyo soporte es la madera de pino. Sin embargo la conservación de la policromía apenas se ha visto afectada por las condiciones del embalaje y almacenamiento y sólo acusaron pequeñas pérdidas dispersas por toda la superficie y leves pérdidas de adherencia entre el sustrato y la capa pictórica. Mencionamos también la presencia de repintes sobre las grietas estructurales que solapaban la policromía original, y ciertos repolicromados en los rostros remarcando los rasgos y en zonas donde la carnación se había perdido. Además, pequeños impactos y fracturas con pérdida de volumen en los elementos más débiles (dedos de las manos). La sujeción de atributos (plumas de escritura, libro y nimbos) provocó abundantes perforaciones particularmente en la zona posterior de la cabeza.

 

El único lienzo que forma parte en la actualidad del conjunto del retablo merece, por sus propias características, un comentario aparte. Situado en la parte central de la predela, donde anteriormente estaba ubicado el sagrario, ha sufrido importantes alteraciones en su soporte (tela de lino), lo que produjo a su vez las consiguientes lesiones en sus estratos, manifestándose en grandes pérdidas de la superficie pictórica. Por el reverso se podían apreciar importantes manchas debidas a la humedad, fenómeno que provocó deformaciones y destensado en el tejido, doblemente dañado por el ataque de xilófagos, que también se nutrieron del bastidor y el marco. Estos dos últimos elementos, a su vez contribuyeron a ampliar las desgracias del lienzo, dado que al estar sujeto al bastidor por tachuelas y el marco clavado a su vez directamente sobre el lienzo, provocó en torno a todo el perímetro una sucesión de perforaciones con pérdidas importantes de soporte.


Detalle de Cristo con la Cruz a cuestas antes de la reintegración cromática de lagunas.
 


Detalle de Cristo con la Cruz a cuestas después de la reintegración cromática de lagunas.
 

En general y afectando a todos los elementos del retablo la enumeración de lesiones y agentes de alteración se pueden completar con la adición de un factor común a todos los bienes muebles ubicados en este tipo de espacios: la suciedad producida por las acumulaciones de polvo, grasas, humo, que contribuyen con su higroscopicidad a la proliferación y aceleración de las alteraciones de los materiales. También hay que contar con las degradaciones propias del envejecimiento de los materiales: fisuras y fracturas del soporte por tensiones, cuarteamiento de la policromía y de la capa de preparación, pérdida de capa pictórica por carencia de adherencia, degradación de los pigmentos y oxidación de los barnices.


Cristo como fuente mística. Estado inicial de anverso.
 


Cristo como fuente mística. Estado inicial del reverso.
 

La acción humana también ha contribuido, y no en pequeña escala, a la degradación del retablo de diversas maneras: graffiti, abrasiones e incisiones, impactos accidentales, quemaduras provocadas por velas, con repintes intencionados debidos a la pérdida de policromía, con la presencia de elementos metálicos modernos (tornillos, clavos, alambres) y con las modificaciones en el aspecto del retablo, atendiendo a las modas o necesidades de la época en que se realizaron y que ya han sido mencionadas anteriormente.

 

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