El Retablo Mayor de la Iglesia de San Félix:
Espejo de una Época

 

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Lucía González Menéndez

 

TEMAS MARIANOS

 

Sin duda el retablo tiene como protagonista a la Virgen María, como lo atestiguan las tres tablas de temas marianos que ocupan un puesto preferente dentro del conjunto, junto a las escenas relacionadas con los patronos de los comitentes. La devoción a María es una constante en el arte de toda la Edad Media, pero en el siglo XV adquiere una nueva dimensión, variando sensiblemente sus características iconográficas y adquiriendo un mayor protagonismo.

 

Es éste un proceso que se incluye dentro de ese cambio que se opera en la espiritualidad de la época y al que contribuyen los textos que se difunden en ese momento, como las Meditaciones o las Revelaciones. Ambos refuerzan decisivamente la figura de la Madre de Dios, además de variar significativamente sus rasgos iconográficos. En este sentido es fundamental el nuevo modelo que difunden los escritos de santa Brígida: es una imagen más dulce, sin toca y con los cabellos rubios extendidos sobre los hombros. Es el modelo que recoge la pintura hispanoflamenca y que repiten los pintores valencianos de estilo flamenco, cuyo mejor ejemplo son sin duda las Vírgenes de Reixach. En el retablo de San Félix encontramos este modelo de Virgen en las tres tablas del cuerpo. Es una Virgen adolescente, de cabellos claros que caen sobre los hombros al modo flamenco, con la cabeza ligeramente ladeada y vestida con suntuosos mantos brocados.


La Virgen María, detalle de Virgen Entronizada con Ángeles
 

ANUNCIACIÓN

 

La escena de la Anunciación de san Félix responde a los patrones propios de la época: A comienzos del siglo XIV se produce una gran renovación en la iconografía de este tema, que será difundida a través de la pintura del Trecento italiano: la escena se desarrolla dentro de un decorado arquitectónico, donde la Virgen, sentada o arrodillada, sostiene un libro -generalmente abierto entre las manos; el gesto de asombro, interrumpiendo la lectura, parece indicar que se representa el instante mismo de la llegada del ángel. (12)

 

En efecto, la tabla de san Félix reproduce fielmente estos elementos: María arrodillada ante un pupitre en el que reposa un libro abierto asiste sorprendida a la aparición angélica. La inclusión de elementos domésticos, como el lecho de la Virgen que aparece al fondo o el cesto que asoma dentro del pupitre, son rasgos de ascendencia flamenca, que convierten el escenario en un interior burgués, que es a su vez una excusa para llevar a cabo una recreación del detalle patente en aspectos como el veteado de la madera o la minuciosidad de las trenzas tejidas del cesto.

 

La escena guarda un enorme parecido con la Anunciación atribuida al Maestro de Xàtiva perteneciente al Museo de Arte de Cataluña. La composición es idéntica, repitiéndose además los mismos elementos y los mismos símbolos, como el jarrón con las tres flores de lirio alusivas a la triple virginidad de María y la paloma blanca, símbolo del Espíritu Santo, que alude al mensaje del arcángel: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti".


Anunciación
 

VIRGEN ENTRONIZADA CON ÁNGELES

 

En esta tabla aparece la Virgen en su doble acepción de Mater Dei y Regina Angelorum. El origen de la iconografía de la Virgen con el Niño es muy antiguo, habiendo autores, como von Schlosser, que lo sitúan incluso más allá del Cristianismo: Los medallones cesáreos de la época de los constantinianos representan al Cesar o a la emperatriz en el trono como una "pietas augusta") con un niño en el regazo y la aureola (nimbus) antiquísimo símbolo de poder; no hay que sorprenderse en consecuencia de que fueran interpretados artísticamente por el pueblo como diáfanas representaciones de Cristo o la Virgen. (13) En cualquier caso, la representación de la Virgen con el Niño es una constante de la iconografía cristiana, que irá evolucionando con los siglos.

 

La Virgen con el Niño en un trono y rodeada de ángeles es una iconografía de amplia difusión en la pintura gótica valenciana, cuyos mejores exponentes son las Vírgenes de Reixach, como la del Retablo de Nuestra Señora de los Ángeles y de la Eucaristía. Serán las corrientes hispanoflamencas también en este caso las encargadas de difundir este modelo. En la tabla de san Félix la Virgen sostiene en brazos al niño, enmarcada por un brocado dorado y rodeada de una corte de ángeles que portan filacterias de alabanza y les ofrecen cestas con frutos.      


Virgen Entronizada con Ángeles
 

NATIVIDAD y ADORACIÓN DE LOS PASTORES

 

La iconografía de esta tabla, en la que junto a los pastores se incluye un coro angélico en actitud de adoración, procede del siglo XV y supone una transformación con respecto a otras fórmulas iconográficas que se fueron sucediendo desde comienzos de la Edad Media. Al igual que los casos anteriores, entre las Meditaciones del Pseudo-Buenaventura y las Revelaciones de Santa Brígida se va a configurar un nuevo modelo iconográfico que será difundido fundamentalmente a través de la pintura flamenca, lo que explica su presencia en la pintura valenciana de la segunda mitad del siglo XV y principios del siglo XVI.

 

Como queda patente en la tabla de San Félix, la novedad más importante que introduce la iconografía del siglo XV es la actitud de la Virgen, arrodillada en actitud de oración: Los dos textos -Meditaciones y Revelaciones- coinciden en señalar la actitud de adoración que la Virgen y San José muestran ante el Niño, aspecto que modifica en forma trascendental la iconografía del Nacimiento en Occidente. Antes del siglo XV la escena tiene sobre todo valor narrativo dentro del ciclo histórico de la infancia de Cristo. En el siglo XV, se convierte en tema de devoción para fomentar la piedad de los fieles, y el momento del Nacimiento pasa a ser sustituido por la Adoración al Niño. La nueva iconografía va a afectar en primer lugar a la figura de la Virgen, cuya actitud arrodillada se refuerza por el gesto de las manos juntas. (14)

 

Junto a esta innovación se producen otras dos incorporaciones a la escena. Por un lado los ángeles, que aparecen arrodillados en el interior del portal también con las manos juntas en actitud de oración. La fuente de esta incorporación está también en los escritos del Pseudo-Buenaventura, pero sin duda su difusión y, sobre todo, su presencia en la pintura valenciana, se debe a la pintura flamenca. La otra incorporación es la de los pastores, a los que tampoco es habitual ver en el portal antes del siglo XV, limitándose a estar en un segundo plano, recibiendo el anuncio del ángel.

 

Con el asentamiento del estilo hispanoflamenco en la Valencia de la segunda mitad del siglo XV el tema de la Natividad se fusiona con la Adoración de los pastores y se convierte en una fórmula que se repetirá con escasas variantes hasta bien entrado el Renacimiento. (15)       


Natividad y Adoración de los pastores
 

CALVARIO

 

La imagen de Cristo en la cruz es el tema protagonista de la iconografía de la época, de ahí que su emplazamiento sea el más relevante dentro del retablo, en el ático, presidiendo el conjunto. Siguiendo el giro hacia el patetismo que se produce en el pensamiento cristiano a partir del siglo XIV, el Cristo de san Félix es un Cristo muerto, que se ajusta a la descripción realizada por santa Brígida en sus Revelaciones: Estaba coronado de espinas. La sangre le corría por los ojos, orejas y barba; tenía las mandíbulas distendidas, la boca abierta, la lengua sanguinolenta. El vientre hundido le tocaba la espalda como si ya no tuviese intestinos. (16)

 

Junto a Cristo aparecen tres personajes más, la Virgen y San Juan a ambos lados de la Cruz, según el esquema iconográfico establecido desde el siglo IX, y María Magdalena arrodillada a los pies de Cristo, en clara alusión al episodio de la unción en casa de Simeón.


Calvario
 

 

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