Guía de la Colegiata de Santa María

Introducción

 

Se ha escrito mucho y bueno sobre la Seo de Xàtiva, sus obras de arte y su historia. A ese tesoro hemos acudido y de él hemos sacado datos, personas y acontecimientos. Con esta nueva guía pretendemos actualizar lo dicho, resumirlo y poner al alcance de los visitantes la historia, el arte y la cultura que encierran los muros de la Colegiata, pero también ayudar a todos a descubrir la dimensión espiritual y el mensaje religioso que cada piedra, cada obra de arte quiere transmitir. Esta nueva guía pedagógica pretende guiar al visitante y al peregrino que se acerca a la Seo de Xàtiva al encuentro de Aquel que es el centro de la historia y del universo: Jesucristo, Salvador, ayer, hoy y siempre.

No queremos que la dimensión religiosa de este grandioso templo colegial quede en segundo plano o ni siguiera figure en las visitas que se realizan a la Iglesia Madre de Xàtiva. La fe cristiana y la esperanza en Jesucristo el Señor han motivado siempre a los setabenses a realizar obras grandes y hermosas en honor del Señor y de su Madre, la Virgen de la Seo, prueba de ello es este templo y todo lo que en él existe y existió anteriormente, además de los conventos, iglesias y ermitas que tachonan la geografía de la Saetabis antigua y la Xàtiva medieval y moderna.

Estas páginas quisieran invitar a todos a valorar lo que tenemos, a cuidarlo y a amarlo y sobre todo mostrarlo a las nuevas generaciones tan necesitadas de todo aquello que eleva el espíritu y deleita la sensibilidad, cultiva los valores y ensancha el corazón.

Arturo Climent Bonafé

(ABAD DE XÀTIVA entre 1996 y 2015)

La Colegiata

Ya de lejos llama la atención, sobresale por encima de todos los edificios de la ciudad de Xàtiva, un golpe de luz, de encanto, de fuerza capaz de concentrar la mirada: es la Iglesia Colegial Basílica, conocida en Xàtiva y su comarca como la Seu. El edificio más importante de la ciudad. Al ser conquistada la ciudad por el rey Jaume I, la antigua mezquita mayor es convertida en iglesia cristiana y dedicada a Santa María, como era costumbre en el rey, erigiéndola en cabeza de uno de los tres ardiaconatos y arcedianatos de la diócesis. El Papa Benedicto XIII en 1413 eleva esta iglesia a la categoría de Colegiata, creando en ella quince canónigos, tres de ellos distinguidos, un Deán, un sacristán y un chantre, entre otros cargos. En 1851 dejó de ser colegiata hasta 1909 que de nuevo fue eregida. El Cabildo recibe numerosos privilegios por parte de los papas setabenses, Calixto III y Alejandro VI; algunos de los regalos que hicieron a la Colegiata pueden verse expuestos en el museo colegial.

El Consejo general y particular de la ciudad de Xàtiva el 16 de octubre de 1596 deciden construir una Colegiata nueva y en la fiesta de San Vicente Mártir, 22 de Enero de 1598, es colocada la primera piedra por el Arzobispo de Valencia San Juan de Ribera según consta en el libro «Coses evengudes en la ciutat y Regne de València» escrito por mossén Pere Joan Porcar. Al emprender la obra se piensa en dimensiones catedralicias. Los acuerdos acerca de la construcción se toman muy en serio y se llevan a la práctica. No tenemos las trazas originales atribuidas a Juan de Pavía. Sabemos por otras fuentes que podría ser el autor o arquitecto Pedro Ladrón; también se habla de otro arquitecto, Francisco de Figueroa, que se cita como maestro de la iglesia mayor de Xàtiva.

Son varios los arquitectos y maestros que han intervenido o dirigido las obras, hay que tener en cuenta que la construcción se interrumpió infinidad de veces pasando por muchas fases y que ha durado cerca de trescientos cincuenta años. La Seo fue concebida como la obra más espléndida de la ciudad y con la idea fija por restablecer su obispado. Todo el conjunto es Monumento Nacional desde 1931. La iglesia tiene cuatro puertas, todas de sillería y de gran monumentalidad: la del ábside, de adscripción serliana, se hizo en 1600; las dos laterales, gemelas, ejemplos destacados del barroco, estas puertas están dedicadas a Santa Anastasia y Santa Basilisa mártires; la fachada principal construida con elementos de tradición románica y bizantina ajenos a la decoración general, pero no por ello exenta de belleza y solemnidad. Ante la fachada principal dos magestuosas estatuas de bronce de los papas setabenses, Calixto III y Alejandro VI. El primero a la izquierda y el segundo a la derecha de la puerta central mirando al interior de la Colegiata. Las dos estatuas fueron realizadas por el escultor valenciano Octavio Vicent y regaladas por el setanbense Gregorio Molina en 1961. Antes de la guerra civil había un monumento en el centro de la plaza dedicado a Calixto III, inaugurado el 24 de octubre de 1896 por el cardenal Sancha, arzobispo de Valencia.

El Papa Pablo VI en 1966 concedió el uso de la mitra abacial, anillo y báculo al abad del Cabildo Colegial; el mismo Papa en 1973 declaró Basílica Menor a la Colegiata y el 2 de febrero de 1974 el Arzobispo de Valencia, el siervo de Dios Don José María García Lahiguera consagró el Templo.

El campanario

En 1796 se inicia el campanario. Intervinieron en la primera fase Francisco Cuenca y su hijo fray Vicente Cuenca; les siguió José Zacarías Camaña, en 1877 terminó la obra que mide 60 metros de altura, elegante, monumental, con cuatro cuerpos superpuestos, los últimos con aire festivo, se remata con un templete que cobija la imagen de la Virgen de la Seo. En la actualidad tiene cuatro campanas, antes de 1936 gozaba de diez, fueron destruidas durante la guerra civil, y destinadas a la fabricación de municiones. La campana mayor se llama María y actualmente es la más grande de toda la Comunidad Valenciana y la tercera en diámetro, después de las fijas del Miguelete y pesa 2053 kilos, fabricada en Adzaneta de Albaida en 1923. Esta campana se encontraba agrietada desde hacía muchos años.

En 1998 se refundió en Holanda y el Abad Arturo Climent Bonafé bendijo la nueva campana María el domingo 25 de abril de 1999, en presencia de la Directora General de Patrimonio, Carmen Pérez García. La campana fue regalada por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana con la colaboración de toda la ciudad, fruto del trabajo realizado por los Alets de la Mare de Déu de la Seu. Fue inaugurada el 1 de agosto de 1999, fiesta de San Félix, patrono de Xàtiva. A principios de los años treinta de este siglo se colocó un carillón compuesto por veinte campanas. Posiblemente el campanario de la Seu de Xàtiva sea el primer campanario mecanizado de la Comunidad Valenciana.

el campanario

Calixto III

La tradición nos dice que Alfonso de Borja nació en la Torreta de Canals el 31 de diciembre de 1378, hijo de «un bon hom llaurador de Xàtiva», llamado Domingo de Borja, y de su esposa Francina; es el mayor de cinco hermanos. Fue bautizado en la Colegiata de Xàtiva y aquí transcurrieron los primeros años de su vida. Muy jovencito marchó a Lleida a estudiar y obtuvo el doctorado en Derecho canónico y civil. El Papa Benedicto XIII le nombra canónigo y luego Juez eclesiástico del obispado de Lleida y Vicario capitular. Intervino en el Cisma de Occidente, luego fue nombrado canónigo de Valencia, cura de san Nicolás y consejero del rey; acompaña al rey a Roma y éste pide el cardenalato para Alfonso; en 1424 se le nombra Arcediano de Xàtiva y administrador de la diócesis de Mallorca. Al finalizar el cisma es nombrado obispo de Valencia el 19 de agosto de 1429. Al ser nombrado cardenal por Eugenio IV en el año 1444, se trasladó a Roma. Más tarde es elegido Papa el 8 de abril de 1455 y tomó el nombre de Calixto III, y el mismo día de san Pedro de 1455 canonizó a San Vicente Ferrer, tal como —según tradición— el santo le había predicho. Tan sólo fue Papa tres años y algo muy curioso, no renunció a su obispado de Valencia. Su vida fue austera y sencilla; en los asuntos empleó prudencia y sabiduría. A él se debe la propagación universal del rezo del «Angelus». Murió el 6 de agosto de 1458, en la festividad de la Transfiguración del Señor, que él había instituido. Sus restos descansan en la iglesia española de Monserrat en Roma. En la Colegiata se conserva de este Papa un cáliz, un lignum crucis y el retablo de Santa Ana; en la guerra pasada desaparecieron una arqueta y varios relicarios.

Alejandro VI

Alejandro VI

Nació en Xàtiva el 1 de enero de 1430, hijo de Juan de Borja y de Isabel de Borja, hermana del Papa Calixto III. Su tío, Calixto III, se lo llevó muy pronto a Roma. A los 26 años le nombró cardenal canciller de la Iglesia, el cargo de mayor responsabilidad en la curia pontificia. Los papas sucesores de su tío, Pio II, Sixto IV e Inocencio VIII, le concedieron obispados, abadías y otras dignidades.

Obispo de Valencia el 21 de julio de 1458; el 11 de agosto de 1492 fue elegido Papa con el nombre de Alejandro VI; tenía 62 años y una enorme experiencia curial; defendió la fe cristiana y la difundió en las Américas recién descubiertas; fomentó las artes y las letras y durante su pontificado se decoraron las estancias Borja en el Vaticano, Miguel Angel esculpió la Piedad y celebró en 1500 el Año Santo.

Estableció el rito de la apertura de la Puerta Santa que todavía hoy se utiliza; aquel acto impresionó a toda Europa.

Hombre sabio y culto, amante del arte y de la cultura renacentista.

Influyó enormemente en el reparto de las Américas.

Este Papa valenciano y primer arzobispo de Valencia ha provocado y sigue

provocando opiniones contradictorias en la historia de la Iglesia

Murió en Roma el 18 de agosto de 1503; también está sepultado en la Iglesia de Monserrat de la Ciudad Eterna.

Se conserva en el museo de la Seo la Custodia Mayor y varios documentos.

Interior

La Iglesia Colegial es a la vez la Parroquia de Santa María y como tal está abierta para acoger a todos los visitantes que acuden a contemplar su arte y conocer su historia y cultura. Ahora bien como iglesia, casa de Dios, es lugar de oración, lugar donde se celebra la Eucaristía, sacramento de Cristo y centro de la vida cristiana de esta comunidad parroquial. Al entrar en el interior de la Seo descubramos que estas piedras son testigos de muchas generaciones, que motivados por su fe y su amor a Jesucristo y a su madre, la Virgen María, levantaron este suntuoso templo; aquí esas generaciones cantaron a Dios, le ofrecieron sus vidas con las ilusiones y las penas, por eso al pisar este suelo oremos y si hay personas rezando no turbemos su silencio y recogimiento.

Miremos la hermosura del trabajo de los hombres y busquemos la presencia discreta de Dios y entonces esta visita a la Colegiata de Xàtiva será para usted un momento de paz. La Seo tiene planta catedralicia de cruz latina, con girola, crucero, tres naves y deambulatorios como se acostumbra en las catedrales góticas; el estilo es de clara influencia herreriana por su austeridad similar al Escorial.

La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos y las laterales con bóvedas vaídas; en el crucero destaca una grandiosa cúpula sobre pechinas; en 1886 se hundió la construída con piedra y ladrillos y la rehizo Antonio Gómez, siendo Abad José Plá; esta vez la cúpula se construyó de hierro por fuera y de cemento en su interior.

En 1962, dentro del proyecto reconstructor del Abad Juan Vayá, el pintor setabense Joaquín Tudela pintó en lienzos los cuatro evangelistas con sus símbolos y fueron colocados en cada una de las pechinas; las pinturas anteriores eran de José Vergara y representaban cuatro matriarcas del Antiguo Testamento.

El Altar Mayor está dedicado a la Virgen de la Seo, patrona de Xàtiva; se le quiere con locura y se le tributa una profunda devoción multisecular. Su fiesta se celebra el 5 de agosto. La Iglesia conmemora ese día la Dedicación de la basílica de Santa María la Mayor de Roma.

El Altar Mayor

La imagen que podemos ver es del escultor valenciano Mariano Benlliure (1862-1947) la esculpió en 1942, la original era de estilo gótico y fue quemada el 27 de julio de 1936, durante la Guerra Civil Española. Esta imagen fue la que realizó el Miracle del Lliri el 5 de agosto del años 1600, frente al monasterio de Santa Clara. En 1943 fue bendecida la nueva imagen de la Virgen por el Abad Juan Vayá Bonet en la plaza de la Seo y colocada en el altar mayor de la Colegiata. Esta imagen es sacada en procesión en algún acto de singular importancia, muy pocas veces. Los autores del retablo iniciado en 1776 fueron Ventura Rodríguez y Pedro Juan Guisart; la dirección la llevó fray Vicente Cuenca.

El conjunto es una obra de inmensa belleza, elegante y fina; su aspecto magestuoso y esbelto con gran riqueza de mármoles y jaspes rememora los grandes templos clásicos y, desde luego, aquellos que contemplan este conjunto, quedan deslumbrados ante tanta belleza. Las figuras de san Joaquín y de santa Ana, así como las que representan a la castidad y la humildad, originales del escultor valenciano José Esteve Bonet, algunos dicen que se trata de santa Anastasia y santa Basilisa, santas setabenses de tradición paulina, también fueron destruidas durante la Guerra de 1936; luego fueron repuestas en 1955 y son réplicas de las originales de Esteve. Fijémonos en el retablo: en el centro la imagen de la Virgen de la Seo, negra y hermosa, como afirma el Cantar de los cantares. Está colocada en una hornacina rectangular, coronada con un frontón triangular en el que resaltan tres ángeles; a los lados las figuras de la humildad y de la castidad, culminando arriba los arcángeles Gabriel y Miguel, originales de Esteve Bonet. Sobre dos podios de mármoles y jaspes se levantan las monolíticas columnas y pilastras de mármol del Buxcarró; ante estas columnas resaltan magestuosamente las figuras de los padres de la Virgen como guardianes de la imagen de su hija, la mujer coronada por doce estrellas, la madre de Cristo y madre de la Iglesia. Detrás del retablo en hornacinas de la parte exterior de la girola hay colocadas cuatro figuras de piedra que representan a cuatro ángeles con instrumentos musicales. La fundadora de este retablo fue doña Victoria Albero; a su generosidad se debe la hermosura del altar mayor de la colegiata. Al morir fue enterrada en el mismo presbiterio, muy cerca de la Virgen de la Seo a la que profesaba gran devoción. Para adaptar a las normas litúrgicas emanadas del Concilio Vaticano II se construye un segundo presbiterio bajo la cúpula con una corta vía sacra que une al primero. La mesa altar fue consagrada el 1 de agosto de 1966 por el Abad Juan Vayá.

Dos púlpitos barrocos, uno antiguo, otro posterior a la guerra civil, en jaspes, mármol y bronce; sobre el portavoz, resalta la figura de la Esperanza con el ancla como símbolo y sobre el púlpito más antiguo, la figura de la Fe, con los ojos vendados y la cruz en una mano; en las barandas, hay esculpidos diversos relieves en mármol blanco, acercándose se puede apreciar: la Asunción, Pentecostés, Virgen del Pilar, San Vicente Mártir; Virgen de la Seo, San Félix, etc. El púlpito de la izquierda fue colocado en 1963.

Interior de la Seu 1

Para facilitar la visita a la Seu sería conveniente dirigirnos ahora a la entrada y empezar por la izquierda, y nos encontramos con el primer altar donde se venera la imagen de Cristo crucificado llamado «El Cachorro», original del escultor setabense Francisco Bolinches. La imagen expresa la bondad y el dolor de Cristo que muere amando a la humanidad. Sigue la capilla y el retablo en madera de tipo barroco con la imagen de la Milagrosa de 1960.

Habría que resaltar la capilla y el retablo de San Jacinto Castañeda, hijo de Xàtiva, dominico misionero en Tonkín dio la vida por el evangelio que predicaba ofreciendo supremo testimonio de amor a Cristo y al prójimo. La imagen es antigua y el retablo de 1953.

A esta capilla sigue la dedicada a San Félix patrono de Xàtiva y titular de la iglesia, sede de la antigua catedral de Saetabis. El retablo es de 1954 y la imagen fue bendecida en 1950.

Siguiendo por el crucero contemplamos el retablo de La Piedad. Este retablo representa el drama del Calvario, Jesús, muerto es desclavado de la cruz y depositado en los brazos de su madre, la Virgen María. El apóstol y evangelista San Juan está arrodillado y sosteniendo la cabeza del Redentor, la corona de espinas figura a los pies del apóstol; María Magdalena , colocada a los pies de Jesús, lleva en sus manos el lienzo mortuorio. El centro lo ocupa la Virgen y Jesús, un cuadro precioso; María, Mater Dolorosa, con inmenso cariño sostiene la mano izquierda de su hijo, el puñal simboliza el dolor que, como madre del Redentor, sufre y aguanta, mira a Jesús con dolor y ternura a la vez. Jesucristo en el regazo de su madre, está como dormido, sangrando, el Varón de dolores, taladrado y muerto. Las cuatro figuras ocupan el primer plano del retablo. Detrás de la escena principal se ven tres personajes, Judas, el traidor, antes de suicidarse, Nicodemo, aquel que fue de noche a ver a Jesús y José de Arimatea, quien prestó el sepulcro nuevo para enterrar a Jesús en el jardín cerca del Calvario. Un gran paisaje con montañas hace de telón de fondo a todo el retablo. Se colocaron diversos grupos de figuras que representan escenas relacionadas con el hecho del Calvario: el enterramiento, los soldados haciendo guardia, etc. Una fortaleza en la cima del monte quiere ser la representación de Xàtiva con su Castillo, murallas y la Cova dels Coloms. Este retablo es de una sola pieza y está datado de principios del siglo XV. Durante la guerra de 1936 desaparecieron las puertas plegables que cerraban el retablo.

Continuando por el crucero llegamos a la capilla de Santa Lucía, con su imagen de buena factura y excelente escultor, del siglo XVIII; el sacerdote Vicente Ibáñez la adquirió en un antiquario de Valencia en 1951 y la regaló a la Colegiata. La imagen de San Pancracio Mártir se debe al escultor Francisco Bolinches. Llegamos a la capilla dedicada a la Virgen de la Cinta, imagen del escultor Arturo Bayarri.

Dos capillas merecen nuestra atención: el retablo dedicado a los desposorios místicos de Santa Teresa de Jesús, esa gran mujer y santa; la tabla es cuadrada; la santa andariega arrodillada y acompañada por Jesucristo y la Virgen María; las expresiones de los tres rostros son bellas, vivas, llenas de candor. Santa Teresa nació en Ávila el 28 de marzo de 1515; a los 18 años ingresa en el Carmelo. Cuando tenía 45 años emprende una nueva vida dentro del claustro y comienza la reforma del Carmelo: funda conventos, escribe obras y visita Castilla, Andalucía, etc. Murió en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Es doctora de la Iglesia y su fiesta se celebra el 15 de octubre. Siguiendo contemplando el retablo vemos como un calvario corona el ático y cinco tablitas se reparten por el rebanco y representan de izquierda a derecha: La Virgen, San Antonio Abad, Jesucristo con la Eucaristía San Antonio de Padua y el arcángel San Gabriel.

A continuación le sigue el retablo dedicado a los santos esposos Julián y Basilisa, de autor anónimo pero que recuerda los modelos de Zurbarán. San Julián con una mano enseña la palma del martirio y con la otra se une a su mujer; santa Basilisa sostiene una vara de azucenas y ambos son coronados por ángeles; vivieron a principios del siglo IV; el ático del pequeño retablo muestra una crucifixión. Su fiesta se celebra el 9 de enero. Adentrados en la girola podemos ver la capilla de San Vicente Ferrer; retablo de piedra coronado con un escudo que ostenta las armas de la ciudad, todo él adornado con caprichosas figuras pétreas. En el suelo está la sepultura de Pedro Benlloch y Borja, batle y representante del rey en Xàtiva. Felipe IV le concedió título de Caballero. Murió el 19 de octubre de 1714, ya viudo de Mariana de Borja. Fue enterrado al día siguiente. Otros retablos son los dedicados de San José Obrero (1957) y a San Antonio de Padua (1959), con pinturas de Francisco Climent.

En la capilla que sigue a la puerta Este podemos contemplar la imagen monumental de Jesucristo resucitado, del escultor José María Ponsoda. Esta imagen procede de la antigua iglesia de San Agustín y está colocada sobre una hermosa peana de mármol instalada en 1997.

Le sigue la capilla y retablo de San Pedro. Todo este conjunto es de los más bellos que muestra la Colegiata. El retablo es del siglo XVII, madera policromada; sobre un rebanco decorado con pinturas modernas se levanta el cuerpo principal formado por la hornacina e imagen de Pescador. Cuatro columnas en planos distintos custodian la imagen, se remata con un pequeño ático con bolas, una pintura de San Pedro con el ángel que le liberó de la cárcel y el escudo de la familia Sanz. Durante la guerra civil también sufrió la destrucción, la imagen de San Pedro fue quemada y el retablo mutilado. En 1954 el Abad Vayá quiso reconstruir el retablo y en 1957 bendijo la imagen del apóstol que aparece sentado y con ornamento pontificales. San Pedro, pescador de Galilea, es convertido por Cristo en primer Papa, él confirma la fe de los hermanos y si fue capaz de pecar luego se volcó enteramente a Jesús y de él es esta hermosa profesión de amor: «Señor, tú lo sabes todo, tu sabes que te quiero» (Jn. 21, 17); estas escenas evangélicas quedan plasmadas en las diversas pinturas alrededor del retablo.

En la capilla que sigue se venera la imagen de la Soledad, regalo de la marquesa de Montortal a la Colegiata. Una inscripción en la pared derecha de la capilla recuerda la fundación de ésta, dedicada a Nuestra Señora de las Fiebres; y el escudo de los Borja.

En la puerta de acceso al museo tenemos un retablo de piedra labrado con motivos ornamentales muy variados. Los muros laterales almohadillados y el retablo de doble columna dórica acanalada, y sobre el entablamento dos esfinges canéforas que enmarcan un escudo con timbre real y anagrama de la Virgen María. Este retablo da acceso al Museo Colegial.

Interior de la Seu 2

Siguiendo nuestro itinerario podemos visitar la capilla dedicada a la Asunción de Nuestra Señora titular de la parroquia desde su fundación; imagen y retablo fueron bendecidos en 1964. La capilla siguiente está dedicada al Sagrado Corazón de Jesús; la imagen fue bendecida en 1957, el retablo de madera dorada es de la misma fecha. La última capilla está dedicada al Sagrado Corazón de María, original de Claudio Rius, 1942, procede de la antigua iglesia de San Agustín.

El baptisterio, «puerta de entrada a la Iglesia», está situado en lo que podría haber sido el acceso al segundo campanario. Una imponente pila de mármol de 1745 llena totalmente la capilla. En el muro frontal un lienzo del pintor setabense Francisco Climent Mata con el bautismo del Señor. Climent es pintor nacido en Xàtiva en 1895. En 1911 ingresó en la Escuela Superior de Escultura y Pintura de San Carlos, de Valencia, donde en la clase de Paisaje le fue concedida la «Pensión Roig». En 1914, y hasta 1917, cursó en la barcelonesa Escuela de Artes y Oficios, en la que obtuvo la medalla de plata también en Paisaje. Por primera vez expuso en Madrid, en 1920, en un certamen regional. En 1934, 1935 y 1936 participó en regionales valencianas, siendo premiado. Figuró en la Nacional de Barcelona, en 1942, y en este mismo año, como en 1944, expuso individualmente en la misma ciudad. Después marchó a su ciudad natal para dirigir una industria artesana, ocupación que alternó con su vocación artística. Practicó el óleo, el pastel y el aguatinta, y cultivó el paisaje, la figura y el retrato. La capilla fue bendecida el Sábado de Gloria de 1945.

La Conselleria de Cultura restauró la vidriera que cubre el Baptisterio en 1998 y la Seu restauró el gran lienzo del Bautismo del Señor. En la fiesta de Pentecostés del mismo año se reiniciaron los bautismos en este lugar. En las naves centrales y girola hay colocadas diversas vidrieras policromadas modernas, dedicadas a escenas de la vida del Señor, la Virgen María y santos de la devoción de los donantes; existen en la actualidad 52 vidrieras repartidas por todo el templo. Comenzaron a colocarse en 1948. Se pudieron salvar algunas de la destrucción que se produjo en 1936: nave central y crucero.

Sacristía actual

Lo más interesante de la sacristía es la cerámica que en los años sesenta se colocó procedente del convento de San Francisco. Se trata de un arrimadero de unos cuarenta metros de largo, por un metro sesenta centímetros de alto. Se utilizaron los colores azul, amarillo y verde; los motivos utilizados son todos de la Pasión del Señor; ángeles, pavos reales y tritones, engarzados por una exuberante decoración vegetal y cordones de san Francisco y todo en un estilo barroco que aunque muy recargado resulta muy halagador contemplar y pasear la vista por cada uno de estos paneles.

Altar Nazareno

A la derecha del altar mayor, en el crucero vemos un imponente retablo de madera, en forma de templete donde se venera la imagen del Nazareno, imagen esculpida en 1942 por Rafael Alemany Camps. Este altar fue construido en 1750 según diseño de fray José Alberto Pina. La idea inicial fue para el altar mayor de la Colegiata. Se levanta sobre un gran banco de mármoles de planta dinámica en la que juegan las líneas cóncavas y convexas; al dorarlo y decorarlo en 1923 se le supo dar mayor hermosura y brillantez; la parte superior, de madera, fue destruida en 1938 y posteriormente reconstruida con toda fidelidad gracias a fotografías del anterior retablo. Esta obra la realizó Francisco Garcés Martínez hacia 1961. La parte superior del retablo es una especie de aplauso reverencial, ángeles adorando, cubren el punto central del retablo: la figura de Jesús, el Redentor del hombre, cargado con su cruz, él es la imagen principal y hacia él deben dirigirse los ojos y el corazón y también la plegaria.

Una imagen singular y en la cual apenas nadie se fija es el Niño Jesús Nazareno. En el crucero, junto al altar del Nazareno; en un pequeño templete de madera resalta la imagen, preciosa y nada común: Jesús niño, vestido de nazareno, coronado de espinas y con una cruz en las manos; es como un adelanto a la Pasión que sufrirá el Jesús adulto. La imagen es original de Esteve Bonet, y en 1962 fue donada a la Seo por la familia De Diego.

Capilla de la Comunión

La capilla de la comunión es construida en 1917, es pequeña, invita a la oración, aquí se guarda la Eucaristía para la adoración, todos los días se celebra muy temprano la santa Misa en este lugar. La capilla custodia y venera también la imagen del Cristo del Carmen, talla preciosa del siglo XVI. Antonio Sanz la adquirió en Barcelona para el Hospital de San Julián de Xàtiva y más tarde un descendiente suyo fundó en el mismo lugar el Convento del Carmen, de ahí le viene la advocación.

La imagen y cruz son de madera. Cristo muerto con la cabeza reclinada sobre el hombro derecho, infunde respeto, admiración e invita a rezar contemplando hasta donde llega el amor de Cristo hacia el hombre y hasta donde llega el pecado del mundo. Cristo es el Salvador y la Cruz es el signo de la alianza que Dios ha hecho con el hombre para siempre. ¡Salve, oh Cruz, esperanza única! El retablo es posterior a la guerra civil. La pintura de la Última Cena es una copia de Juan de Juanes realizada por Francisco Climent Mata.

La imagen del Cristo de la Columna, colocada a la entrada de la capilla, es una de las esculturas más famosas del escultor Esteve, tallada en 1792 para el gremio de zapateros y depositada en los dominicos; en el siglo XIX se trasladó a la Seo y aquí se le venera. Sale en procesión el Viernes Santo. Original de Esteve únicamente es la cabeza, fue destruido el cuerpo en la guerra civil donde la Iglesia no solo sufrió martirio en sus miembros sino también en su arte. El escultor Vicente Rodilla supo muy bien reconstruir la imagen. El Cristo de la Columna reclama compasión, grita paz y amor, sed de bien y entrega generosa.

Calixto III

La tradición nos dice que Alfonso de Borja nació en la Torreta de Canals el 31 de diciembre de 1378, hijo de «un bon hom llaurador de Xàtiva», llamado Domingo de Borja, y de su esposa Francina; es el mayor de cinco hermanos. Fue bautizado en la Colegiata de Xàtiva y aquí transcurrieron los primeros años de su vida. Muy jovencito marchó a Lleida a estudiar y obtuvo el doctorado en Derecho canónico y civil. El Papa Benedicto XIII le nombra canónigo y luego Juez eclesiástico del obispado de Lleida y Vicario capitular. Intervino en el Cisma de Occidente, luego fue nombrado canónigo de Valencia, cura de san Nicolás y consejero del rey; acompaña al rey a Roma y éste pide el cardenalato para Alfonso; en 1424 se le nombra Arcediano de Xàtiva y administrador de la diócesis de Mallorca. Al finalizar el cisma es nombrado obispo de Valencia el 19 de agosto de 1429. Al ser nombrado cardenal por Eugenio IV en el año 1444, se trasladó a Roma. Más tarde es elegido Papa el 8 de abril de 1455 y tomó el nombre de Calixto III, y el mismo día de san Pedro de 1455 canonizó a San Vicente Ferrer, tal como —según tradición— el santo le había predicho. Tan sólo fue Papa tres años y algo muy curioso, no renunció a su obispado de Valencia. Su vida fue austera y sencilla; en los asuntos empleó prudencia y sabiduría. A él se debe la propagación universal del rezo del «Angelus». Murió el 6 de agosto de 1458, en la festividad de la Transfiguración del Señor, que él había instituido. Sus restos descansan en la iglesia española de Monserrat en Roma. En la Colegiata se conserva de este Papa un cáliz, un lignum crucis y el retablo de Santa Ana; en la guerra pasada desaparecieron una arqueta y varios relicarios.

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