Semana Santa


Getsemaní. Monte de los OlivosCon la bendición de los Ramos entramos en la Semana Santa, Semana Mayor para nosotros, pues celebramos los principales misterios de nuestra  salvación: pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

La Hoja parroquial quiere ser siempre una ayuda para vivir nuestra fe, mucho más estos días. Y para ello creo interesante que conozcan cómo se vivía la Semana Santa en el siglo iv, después que el Emperador Constantino lograra la paz en el Imperio y en Tierra Getsemaní. Monte de los olivos Santa reinara la paz. Y para ello, recurro a un testimonio vivo y precioso de la peregrina Egeria. En mis peregrinaciones a Tierra Santa la cito muchas veces y ello me ha llevado a estudiar a fondo su Itinerario, un escrito muy interesante que ella redactó en el siglo iv. Seguro que les hará un gran bien.

Esta virgen llamada Egeria, probablemente de origen gallego, hizo una larga peregrinación sobre los lugares sagrados de Tierra Santa, y tuvo la buena ocurrencia de describir aquellos lugares que ella visitaba y las costumbres litúrgicas de los cristianos de Jerusalén. A propósito de la Semana Santa, que ella denomina Semana Mayor.

La peregrina Egeria nos ayudará, pues, en esta Semana Santa de 2011. Ella lo vivió en el siglo iv, concretamente en 381, nosotros hoy, en abril de 2011.



Comencemos por el Domingo de Ramos

Domingo de ramos1. «El domingo en que empieza la semana pascual, que aquí llaman Semana Mayor, practicado desde el canto de los gallos hasta el amanecer lo que se acostumbra hacer en la Anástasis [Santo Sepulcro] o en la Cruz, el domingo por la mañana se va, según costumbre, a la iglesia mayor, que se llama Martirio [edificada junto al lugar de la Cruz]. Es llamada Martyrium porque está en el Gólgota, detrás de la Cruz, donde padeció el Señor, y por tanto es el Martirio.

2. Después de haber celebrado todo según costumbre en la iglesia mayor, y antes de la despedida, dice el archidiácono en voz alta: «Toda esta semana, desde mañana, a la hora nona reunámonos todos en el Martirio o iglesia mayor». Luego dirá otra vez en voz alta: «Hoy, a la hora séptima, estemos todos prontos en Eleona» [gruta del monte de los olivos donde Jesús enseñaba a sus discípulos].

3. Hecha la despedida en la iglesia mayor o Martirio, es conducido el obispo a la Anástasis cantando himnos, y allí, acabado lo que es de costumbre hacer los domingos en la Anástasis, después de la despedida del Martirio, cada cual va a su casa y come prestamente, para que al empezar la hora séptima todos se hallen en la iglesia de Eleona, esto es, en el monte Olivete, donde está la gruta en la que enseñaba el Señor.

4. A la hora séptima sube todo el pueblo al monte Olivete o Eleona a la iglesia; se sienta el obispo, se dicen himnos y antífonas y lecciones apropiadas al día y al lugar. Y cuando empieza a ser la hora nona se sube cantando himnos al Inbomon [lugar de la Ascensión], que es el lugar del cual subió el Señor a los cielos, y allí se asientan; pues el pueblo, siempre que está presente el obispo, es invitado a sentarse: sólo los diáconos están siempre de pie. También allí se dicen himnos y antífonas propios del lugar y del día, lo mismo que lecciones y oraciones intercaladas.

5. Y cuando ya empieza la hora undécima, se lee el texto del evangelio donde los niños, con ramos y palmas, salieron al encuentro del Señor, diciendo:  «Bendito el que viene en nombre del Señor». Y al punto se levanta el obispo y todo el pueblo; y desde lo más alto del monte Olivete se va a pie todo el camino. Todo el pueblo va delante de él cantando himnos y antífonas, respondiendo siempre: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

6. Y todos los niños de aquellos lugares, aun los que no pueden ir a pie, por ser tiernos y los llevan sus padres al cuello, todos llevan ramos, unos de  palmas, otros de olivos; y así es llevado el obispo en la misma forma que entonces fue llevado el Señor.

7. Desde lo alto del monte hasta la ciudad, y desde aquí a la Anástasis, por toda la ciudad, todos hacen todo el camino a pie; y si hay algunas matronas o algunos señores, van acompañando al obispo y respondiendo. Se va poco a poco, para que no se canse el pueblo, y así se llega a la Anástasis ya tarde; donde después de llegar, aunque sea tarde, se hace el lucernario [vigilia de oración], se repite la oración en la Cruz y se despide al pueblo.

Oración del Domingo de Ramos

Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro Salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección.




Lunes Santo

GetsemaníTerminado el Domingo de Ramos amanece el Lunes santo y aunque es día laboral ya nosotros en Xàtiva debemos vivirlo como día santo, por eso debemos rezar antes de comenzar el trabajo y a ser posible participar en la Eucaristía. Veamos lo que ocurria en Jerusalén en el siglo iv.

1. «Item, al día siguiente, que es la feria segunda, se hace lo de costumbre en la Anástasis, desde el primer canto del gallo hasta el amanecer; y a tercia y a sexta se hace lo mismo que en toda la cuaresma. A nona, todos se reúnen en la iglesia mayor, en el Martirio, y allí se dicen continuamente himnos y  antífonas hasta la primera hora de la noche; se leen también lecciones apropiadas al día y al lugar, interponiendo siempre oraciones.

2. Llegada la hora, se hace allí el lucernario; así es que la despedida se hace de noche en el Martirio. Hecha la despedida, es llevado el obispo de allí a la Anástasis, con himnos. Después de entrar en la Anástasis, se dice un himno, se hace oración, son bendecidos los catecúmenos y los fieles, y se hace la despedida».

Oración del Lunes Santo


Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y, con la fuerza de la pasión de tu Hijo, levanta nuestra débil esperanza.


Martes Santo

orandoComenzamos el martes con la oración de la mañana y el ofrecimiento de obras pensando que estamos en la Semana Santa de la Pasión del Señor. Que las preocupaciones y el trabajo de todo el día nos ayuden a vivir estos misterios. Pasemos ahora y contemplemos aquella comunidad cristiana del siglo iv.

1. «Item, en la feria tercera todo se hace como en la feria segunda. Sólo se añade en la feria tercera que en la noche, tarde, después de hecha la despedida en el Martirio y de haber ido a la Anástasis, y hecha de nuevo la despedida en la Anástasis, todos van en aquella hora de la noche a la iglesia que se halla en el monte Eleona.

2. Habiendo llegado a esta iglesia, entra el obispo en la gruta, en la que solía el Señor enseñar a los discípulos; recibe el códice del evangelio, y de pie lee el mismo obispo las palabras del Señor escritas en el evangelio según Mateo, donde dice: «Mirad, que no os engañe nadie», y sigue leyendo el obispo todo ese discurso. Acabado de leerlo, se hace oración, son bendecidos los catecúmenos y los fieles, se da la despedida, y cada cual vuelve del monte a su casa bastante tarde, ya de noche».

Oración del Martes Santo

Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos tu perdón.


Miércoles Santo

santa cenaLlegamos al Miércoles Santo, muy cerca ya del Triduo Pascual, por eso debemos intensificar nuestra preparación. Con sinceridad y con fervor, comencemos este miércoles con la oración y la participación en la Eucaristía. Es la mejor y más sublime oración de la Iglesia.

1. «Item, en la feria cuarta todo se hace durante todo el día, desde el primer canto del gallo, como en la feria segunda y la tercera; pero luego de hecha la despedida por la noche en el Martirio y de ser conducido el obispo con himnos a la Anástasis, inmediatamente entra el obispo en la gruta que está en la Anástasis, y queda de pie dentro de los canceles; un presbítero, de pie ante el cancel, recibe el evangelio y lee el texto donde Judas Iscariote fue a los judíos y fijó lo que le darían para entregar al Señor. Acabado de leer este texto, es tal el clamoreo y gemidos de todo el pueblo, que nadie puede menos de moverse a lágrimas en aquel momento. Después se hace oración, son bendecidos los catecúmenos y los fieles, y se hace la despedida».

Oración del Miércoles Santo

Oh Dios, que, para librarnos del poder del enemigo, quisiste que tu Hijo muriera en la cruz; concédenos alcanzar la gracia de la resurrección.


Jueves Santo

cenáculoEntramos de lleno en el Triduo Pascual. El Jueves santo se celebra por la mañana la Misa Crismal en Roma y en muchas diócesis, en otras se traslada al miércoles para que los sacerdotes puedan asistir con mayor facilidad. La Misa de la Cena del Señor se celebra por la tarde. No ocurría así en Jerusalén en el siglo iv. Nuestra peregrina Egeria, que asiste a los Oficios sagrados, nos lo describe con todo detalle tanto en los actos de la mañana como en los de la tarde y noche. Es un día muy especial.

1. «Item, en la feria quinta, desde el primer canto del gallo, se hace lo de costumbre hasta la mañana en la Anástasis, y lo mismo a la hora tercia y a la sexta. A la hora octava se reúne todo el pueblo en el Martirio, según costumbre, pero más pronto que los demás días, porque es necesario hacer antes la despedida. Así es que, reunido todo el pueblo, se hace lo que hay que hacer. Ese mismo día se hace la oblación en el Martirio, y allí mismo se hace la despedida a eso de la hora décima. Pero antes de la despedida, avisa en voz alta el archidiácono y dice: «A la hora primera de la noche reunámonos todos  en la iglesia de Eleona, porque hoy en esta noche nos espera muchísimo trabajo.

2. Hecha la despedida del Martirio, se va detrás de la Cruz, se dice allí un solo himno, se hace oración, ofrece allí el obispo la oblación y comulgan todos. Éste es el único día, durante todo el año, en que se ofrece detrás de la Cruz en este día. Hecha también allí la despedida, se va a la Anástasis, se hace oración, son bendecidos según costumbre los catecúmenos y los fieles, y se hace la despedida. Luego cada cual se apresura a volver a su casa para comer; porque inmediatamente después de comer todos van a Eleona a la iglesia donde está la gruta en la que este mismo día estuvo el Señor con los apóstoles.

3. Y allí, hasta eso de la hora quinta de la noche, se dicen continuamente himnos o antífonas, lo mismo que lecciones apropiadas al día y al lugar, intercalando oraciones. Léense también aquellos textos del evangelio, en los que el Señor habló a los discípulos ese mismo día, sentado en la misma gruta, que se halla en esta iglesia.

4. Desde allí, a eso de la hora sexta de la noche, se va subiendo al Inbomon con himnos, al lugar desde donde el Señor subió al cielo. Y allí también se dicen lecciones, himnos y antífonas correspondientes al día. Se hacen además otras oraciones que dice el obispo, apropiadas al día y al lugar.

5. Así, pues, cuando comienza a ser el canto de los gallos, se baja del Inbomon cantando himnos y se llega al lugar mismo en que oró el Señor, como está escrito en el evangelio: «Y se apartó como un tiro de piedra y oró» y lo demás. En ese lugar hay una iglesia elegante. Entra en ella el obispo y todo el pueblo, se dice allí una oración propia del lugar y del día, se dice también un himno apropiado y se lee el mismo texto del evangelio donde dijo a sus discípulos: «Velad, para que no entréis en tentación». Se lee allí todo ese pasaje y se hace de nuevo oración.

galicanto6. Y de allí, con himnos, bajan a pie con el obispo a Getsemaní, aun los niños pequeños. Como es tan grande la multitud de gente y están cansados por las vigilias y ayunos cotidianos, y como hay que bajar monte tan alto, se llega a Getsemaní poco a poco, cantando himnos. Más de doscientas antorchas de iglesia han sido preparadas para alumbrar a todo el pueblo.

7. En llegando a Getsemaní, se reza primero una oración apropiada y se dice un himno; luego se lee el texto del evangelio donde fue prendido el Señor. Acabado de leer este texto, todo el pueblo prorrumpe en tales sollozos, gemidos y lloros, que tal vez se oyen en la ciudad estos gemidos de todo el pueblo. Después de aquel acto se va a la ciudad a pie cantando himnos; se llega a la puerta a la hora en que un hombre apenas puede distinguir a otro hombre, y de allí van todos por el medio de la ciudad, sin faltar uno solo: mayores y menores, ricos y pobres, todos están allí presentes; especialmente ese día nadie se retira de las vigilias hasta la mañana. Es, pues, acompañado el obispo desde Getsemaní hasta la puerta, y luego por toda la ciudad hasta la Cruz.

8. Cuando se llega ante la Cruz, ya el día comienza a ser claro. Allí se lee de nuevo el texto del evangelio en que el Señor es llevado a Pilato, y todo lo que está escrito haber dicho Pilato al Señor y a los judíos: todo se lee. Luego habla el obispo al pueblo, animando a todos, por haber sufrido durante toda la noche y por lo que aún sufrirán durante este día; que no se arredren, sino que pongan su confianza en Dios, que les dará mayor recompensa por tanta pena. Y animándolos, como podía, les hablaba diciendo: «Id ahora cada cual  vuestras casitas; descansad un poco, y hacia la hora segunda del día estad todos prontos aquí, para que desde esa hora hasta la sexta podáis ver el santo leño de la cruz, que nos aprovechará para la salvación a todos nosotros creyentes; pues desde la hora sexta de nuevo tenemos que estar reunidos todos en este lugar, ante la Cruz, para darnos a lecturas y oraciones hasta la  noche».


Viernes Santo

cruxificciónEste día es santísimo, celebramos la Pasión de Nuestro Señor, toda la jornada debe ser para Dios. Dediquemos todas las cosas, todos los actos a meditar en la Pasión del Señor. En la Iglesia está el Santísimo en el Monumento, hagamos un rato de oración. Es día de ayuno y abstinencia, hagámoslos bien. Y no dejemos de participar por la tarde en la celebración de la Pasión del Señor, donde adoraremos la santa Cruz. Ahora verán cómo se vivía en Jerusalén y cómo nos lo cuenta nuestra peregrina Egeria.

1. «Después de esto, hecha la despedida de la Cruz, esto es, antes de la salida del sol, todos, animosos, van con presteza a Sión a orar ante la columna a la cual fue flagelado el Señor. Vueltos de allí, descansan un poco en sus casas y pronto están todos dispuestos. Es colocada la cátedra para el obispo en el Gólgota detrás de la Cruz, que ahora está plantada; siéntase el obispo en la cátedra; es colocada ante él una mesa cubierta con un lienzo; alrededor de la mesa están de pie los diáconos; es traído el relicario de plata dorada en el que está el santo leño de la cruz, es abierto y sacado, y se ponen en la mesa  tanto el leño de la cruz como el título.

2. Después de colocado en la mesa, el obispo, sentado, aprieta con sus manos las extremidades del leño santo, y los diáconos, que están de pie alrededor, hacen la guardia. Se hace así la guardia, porque es costumbre que todo el pueblo vaya viniendo uno por uno, tanto los fieles como los catecúmenos; e inclinándose ante la mesa besan el santo leño, y van pasando. Dícese que alguien, no sé cuándo, dio un mordisco y se llevó algo del santo leño; por eso ahora los diáconos que están alrededor lo guardan con tanto cuidado, para que nadie de los que vienen se atreva a hacerlo de nuevo.

piedra unción3. Y así todo el pueblo va pasando uno a uno, inclinándose todos van tocando, primero con la frente y luego con los ojos, la cruz y el título, y besando la cruz van pasando; pero nadie alarga la mano para tocarla. Y cuando después de besar la cruz han ido pasando, un diácono, de pie, tiene el anillo de Salomón y el cuerno aquel con cuyo aceite eran ungidos los reyes. Besan el cuerno y el anillo desde la hora segunda, más o menos; y así hasta la hora sexta va pasando todo el pueblo, entrando por una puerta y saliendo por otra; por esto se hace en aquel lugar donde el día anterior, la feria quinta, fue hecha la oblación.

4. Pero cuando ha llegado la hora sexta, se va ante la Cruz, que llueva o haga calor, porque el lugar está al aire libre: es como un atrio muy grande y muy hermoso, que se  halla entre la Cruz y la Anástasis. Allí, pues, se reúne todo el pueblo, de modo que ni pasar se puede.

5. Colócase una cátedra para el obispo delante de la Cruz, y desde la hora sexta a la nona no se hace otra cosa más que leer lecciones, de esta manera: se lee primero de los Salmos, siempre que traten de la pasión; léese luego del Apóstol o epístolas de los Apóstoles, o de los Hechos, siempre que traten de  la pasión del Señor; también de los Evangelios se leen los lugares donde padeció; se lee de los Profetas, donde anunciaron que padecería el Señor; también de los Evangelios, donde hablan de la pasión.

6. Y así, desde la hora sexta hasta la hora nona se leen continuamente lecciones o se dicen himnos, para demostrar a todo el pueblo que cuanto dijeron los profetas de la futura pasión del Señor se ve cumplido en los Evangelios y en las escrituras de los Apóstoles. Y así, durante aquellas tres horas se enseña a todo el pueblo que nada ha sucedido que no haya sido dicho antes, y que nada ha sido dicho que no se haya cumplido. Siempre se van intercalando oraciones, ellas también apropiadas al día.

La piedad de Goya7. A cada una de las lecciones y oraciones va unido tal sentimiento y gemidos de todo el pueblo, que es admirable; pues no hay nadie, grande ni chico, que durante las tres horas de aquel día deje de llorar tanto que ni expresarse puede: que el Señor haya sufrido por nosotros tales cosas. Después de esto, cuando ya comienza a ser la hora nona, léese aquel lugar del evangelio según Juan donde entregó su espíritu: leído el cual se dice una oración, y es la despedida.

8. Y hecha la despedida delante de la Cruz, en seguida se reúnen todos en la iglesia mayor, en el Martirio, y se hace todo lo que es costumbre hacer durante esta semana, desde la hora nona en que se va al Martirio hasta la tarde. Hecha la despedida, se va del Martirio a la Anástasis. Y allí, apenas llegados, se lee el lugar del evangelio en que José pide a Pilato el cuerpo del Señor y lo pone en el sepulcro nuevo. Leído esto, se hace oración, son bendecidos los catecúmenos, y luego se hace la despedida.

9. Ese día no se anuncia en voz alta que habrá vigilia en la Anástasis, porque se sabe que el pueblo está cansado; pero como es costumbre que haya vigilia allí, los que quieren o los que pueden del pueblo velan; los que no pueden, no velan hasta la madrugada; pero los clérigos, los que son más fuertes o más jóvenes hacen allí vigilia, y durante toda la noche se dicen himnos y antífonas hasta la madrugada. Son muchos los que velan: unos desde la tarde, otros desde medianoche, como pueden». 


Sábado Santo

calvarioEl sábado Santo es un día triste. La Iglesia reza junto al santo Sepulcro del Señor. Es un día especial para rezar por nuestros difuntos y, si podemos, ir al  cementerio. La iglesia permanece cerrada hasta la hora de la celebración. El Señor está en el Sepulcro.

1. «El día siguiente, sábado, a la hora tercera se hace según la costumbre, y lo mismo a la sexta; pero a la nona ya no se hace el sábado, sino que se preparan las vigilias pascuales en la iglesia mayor, en el Martirio. Las vigilias pascuales se hacen como entre nosotros; sólo se añade aquí lo siguiente: que los niños, después de bautizados y vestidos, al salir de la fuente son llevados juntamente con el obispo a la Anástasis.

2. Entra el obispo dentro de los canceles de la Anástasis, se dice un himno, hace el obispo oración por ellos, y luego va con ellos a la iglesia mayor, donde como de costumbre vela todo el pueblo. Se hace allí lo que es de costumbre también entre nosotros, y hecha la oblación sigue la despedida. Hecha la despedida de las vigilias en la iglesia mayor, se va en seguida cantando himnos a la Anástasis, y allí se lee de nuevo el texto del evangelio de la resurrección, se hace oración, y allí hace de nuevo el obispo la oblación; pero todo se hace al momento a causa del pueblo, para que no se retarde mucho,  y así ya sea despedido el pueblo. En esa hora, lo mismo que entre nosotros, tiene lugar ese día la despedida de las vigilias». Nosotros celebraremos la solemne Vigilia Pascual con la bendición del Fuego y del Cirio Pascual, la renovación de las Promesas del Bautismo y sobre todo la Gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. No debemos faltar a la Vigilia, es la celebración más importante del año.


Pascua

santo sepulcroVeamos cómo celebran en Jerusalén la solemnidad de la Pascua. Egeria toma nota de toda la liturgia y está muy atenta a cada acto y celebración. «Las fiestas pascuales son celebradas en la tarde, como entre nosotros, y durante los ocho días pascuales se hacen las despedidas por su orden, como se hace en todas partes por Pascua hasta las octavas. Aquí, durante los ocho días de Pascua, hay el mismo adorno y el mismo arreglo que por Epifanía, tanto en la iglesia mayor como en la Anástasis y en la Cruz y en Eleona; y también en Belén, en el Lazario y en todas partes, por ser las fiestas pascuales…»

Así la vivían en el siglo IV

Al leer detenidamente estas páginas hemos contemplado la intensidad y vivencia cristiana de la Comunidad cristiana de Jerusalén, la Iglesia Madre. Viven y saborean las distintas celebraciones de la Pasión. Nosotros, hoy por hoy no podemos vivir la Semana Santa de esa manera, pero nos ofrece aquella Comunidad un modelo y nos da un toque de atención para que revisemos nuestra actitud interior y ambiental durante los días santos.


¿Cómo vivimos nosotros la Semana Santa?

Vivimos en el siglo xxi y experimentamos la situación del ambiente social. Se habla de vacaciones de Semana Santa, incluso algunos laicistas pretenden quitar lo de Semana Santa y poner otra cosa. Muchos lo aprovechan para viajar y otros aun quedándose en casa les importa muy poco todo este asunto. En cambio, nosotros que somos católicos y queremos serlo con propiedad y convicción, debemos celebrar estos días santos con espíritu cristiano. No debe afectarnos el ambiente laicista y agresivo. Todo lo contrario.

• Debemos participar en todos los actos litúrgicos y vivirlos con plenitud.

• Dedicar ratos de oración, como les he indicado, cada día de la Semana Santa.

• Hacer lo posible para que toda la familia viva la fe y el amor a Nuestro Señor.

• Colocar en casa, en un lugar preferente, la Cruz con una vela encendida.

• Leer detenidamente el relato de la Pasión del Señor. Este año, el Domingo de Ramos se lee a san Mateo y el Viernes Santo, a san Juan.