En verdad os dijo todo aquello que pidiereis en mi nombre a mi Padre, El os lo concederá
Vía Crucis - QUINTA ESTACIÓN Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz
- Vía Crucis
- PRIMERA ESTACIÓN Jesús sentenciado a muerte
- SEGUNDA ESTACIÓN Jesús es cargado con la cruz
- TERCERA ESTACIÓN Jesús cae la primera vez debajo de la cruz
- CUARTA ESTACIÓN Jesús encuentra a su afligida madre
- QUINTA ESTACIÓN Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz
- SEXTA ESTACIÓN La Verónica limpia el rostro de Jesús
- SÉPTIMA ESTACIÓN Jesús cae la segunda vez con la cruz
- OCTAVA ESTACIÓN Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús
- NOVENA ESTACIÓN Jesús cae por tercera vez con la cruz
- DÉCIMA ESTACIÓN Jesús es despojado de sus vestiduras
- UNDÉCIMA ESTACIÓN Jesús es clavado en la cruz
- DUODÉCIMA ESTACIÓN Jesús muere en la cruz
- DECIMOTERCERA ESTACIÓN Jesús es bajado de la cruz
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QUINTA ESTACIÓN
Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
[Comentario por S.Alfonso María de Ligorio]
Considera cómo los judíos, al ver que Jesús iba desfalleciendo cada vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban verle morir de la muerte infame de Cruz, obligaron a Simón el Cirineo a que le ayudase a llevar aquel pesado madero.
DULCÍSIMO Jesús mío: no quiero rehusar la Cruz, como lo hizo el Cirineo, antes bien la acepto y la abrazo; acepto en particular la muerte que tengáis destinada para mí, con todas las penas que la han de acompañar, la uno a la vuestra, y os la ofrezco. Vos habéis querido morir por. mi amor, yo quiero morir por el vuestro y por daros gusto; ayudadme con vuestra gracia. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío, etc.
[Alternativa al comentario anterior. Comentario por S.S. Juan Pablo II, El Grande]
Simón de Cirene, llamado a cargar con la cruz (cf. Mc 15,21; Lc 23, 26), no la quería llevar ciertamente. Hubo que obligarle. Caminaba junto a Cristo bajo el mismo peso. Le prestaba sus hombros cuando los del condenado parecían no poder aguantar más. Estaba cerca de él: más cerca que María o que Juan, a quien, a pesar de ser varón, no se le pide que le ayude. Le han llamado a él, a Simón de Cirene padre de Alejandro y de Rufo, como refiere el evangelio de Marcos (Mc 15,21). le han llamado, le han obligado.
¿Cuánto duro esta coacción? ¿cuánto tiempo camino a su lado, dando muestras de que no tenía nada que ver con el condenado, con su culpa, con su condena? ¿cuánto tiempo anduvo así, dividido interiormente, con una barrera de indiferencia entre él y es hombre que sufría? «estaba desnudo, tuve sed, estaba preso»(cf. Mt 25,35.36), llevaba la cruz...¿la llevaste conmigo?...¿la has llevado conmigo verdaderamente hasta el final? No se sabe. San Marcos refiere solamente el nombre de los hijos del Cireneo y la tradición sostiene que pertenecían a la comunidad de cristianos allegada a san Pedro (cf. Rom 16,13).

