En verdad os dijo todo aquello que pidiereis en mi nombre a mi Padre, El os lo concederá
Vía Crucis - NOVENA ESTACIÓN Jesús cae por tercera vez con la cruz
- Vía Crucis
- PRIMERA ESTACIÓN Jesús sentenciado a muerte
- SEGUNDA ESTACIÓN Jesús es cargado con la cruz
- TERCERA ESTACIÓN Jesús cae la primera vez debajo de la cruz
- CUARTA ESTACIÓN Jesús encuentra a su afligida madre
- QUINTA ESTACIÓN Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz
- SEXTA ESTACIÓN La Verónica limpia el rostro de Jesús
- SÉPTIMA ESTACIÓN Jesús cae la segunda vez con la cruz
- OCTAVA ESTACIÓN Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús
- NOVENA ESTACIÓN Jesús cae por tercera vez con la cruz
- DÉCIMA ESTACIÓN Jesús es despojado de sus vestiduras
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NOVENA ESTACIÓN
Jesús cae por tercera vez con la cruz
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.
[Comentario por S.Alfonso María de Ligorio]
Considera la tercera caída de Jesucristo. Extremada era su debilidad y excesiva la crueldad de los verdugos, que querían hacerle apresurar el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.
ATORMENTADO Jesús mío: por los méritos de la debilidad que quisisteis padecer en vuestro camino al Calvario, dadme la fortaleza necesaria para vencer los respetos humanos y todos mis desordenados y perversos apetitos, que me han hecho despreciar vuestra amistad. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.
Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
Amado Jesús mío, etc.
[Alternativa al comentario anterior. Comentario por S.S. Juan Pablo II, El Grande]
«Se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Fil 1,8 ). Cada estación de esta Vía es una piedra miliar de esa obediencia y de ese anonadamiento.
Captamos el grado de este anonadamiento cuando leemos las palabras del profeta: «Todos nosotros andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su camino, y Yavé cargó sobre él la iniquidad de todos nosotros» (Is 53,6).
Comprendemos el grado de este anonadamiento cuando vemos que Jesús cae una vez más, la tercera, bajo la cruz. Cuando pensamos en quién es el que cae, quién yace entre el polvo del camino bao la cruz, a los pies de gente hostil que no le ahorra humillaciones y ultrajes...
¿Quién es el que cae? ¿Quién es Jesucristo? «Quién, existiendo en forma de Dios, no reputó como botín codiciable ser igual a Dios, antes se anonadó, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres; y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz»(Fil 2,6-8).

